domingo, 30 de junio de 2024

LA ÙLTIMA LECCIÒN...

 



"Yo creí morirme dos veces desde que estoy a cargo de esta cátedra, pero sobreviví y nadie se dio cuenta de esos episodios críticos personales" dice Daniel Link, en su "lección final".

La noticia me tomó por sorpresa;  con su clase teórica de la semana pasada,  el "profesor pop" se despidió de la cátedra "Literatura del Siglo XX", en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, después de treinta años de docencia.

Recuerdo la cursada. Marzo de 2008. Sus clases quedarán en mi memoria  por lo que se ponía en juego en ellas: un cruce delicioso entre erudición,  humor, agudeza y cierta crueldad. Del primer teórico salí aterrado. La sensación era la de no entender nada de lo que estaba hablando ese tipo. Y no solo eso, sino también algo más perturbador: que en ese "no entender" no solo participaba mi total desconocimiento de muchos de los autores que se mencionaban, sino también un gesto deliberado de su parte.

"Alguna duda?" nos preguntaba luego de sus largas alocuciones. Rara vez alguno se animó. "Bueno, entendieron todo entonces" sentenciaba él, con risa burlona. Frente a esa actitud, uno como alumno podría enojarse; pero yo, de alguna manera, no me dejé ganar por ese sentimiento, sino que empecé a pensar sus clases como un hecho artístico. Como ir al teatro.  Y sus teóricos, de esa manera, empezaron a funcionar como una experiencia de goce. Y, de alguna manera, sacarme el peso de encima por "entender" hizo que entendiera. Lo suficiente para promocionar la materia, en términos "académicos" (que eran los que menos me importaban). Lo suficiente, también, para sentir -hoy- que se va de Puan uno de los personajes más geniales que hayan oficiado de "profesor". Ya lo dijo una escritora que fue su alumna cuando le preguntaron por sus personajes preferidos de ficción: "Daniel Link" dijo.

Su ensayo "Fantasmas, imaginación y sociedad", me sigue resultando tan fascinante, muchos años de la primer lectura, a la vez fascinante e inasible. Como sus clases.

"La cultura es un dispositivo de administración (selección, promoción, discriminación, clasificación) de unidades de lo imaginario, pero lo imaginario sobrevive, establece su campo de proliferación y dispersión en un más allá de la pedagogía cultural ¿No es la cultura la que administra fantasmas?"

"Nada puede conocer el hombre sin fantasmas. ¿Qué son esos extraños objetos? La imaginación, en todo caso (no hay que ser romántico para adoptar un punto de vista semejante, sino todo lo contrario), no es lo contrario de la razón, sino su fundamento."

"Sí: la imaginación es una distancia. Sí: la imaginación es una distancia entre el ser y el logos. ¿Podríamos vivir sin esa distancia? No, no podríamos. Lo imaginario es necesario tanto en los procesos de constitución de la propia subjetividad ("El estadio del espejo") como en los procesos históricos ("El 18 brumario de Luis Bonaparte")

"Ahora bien, la pregunta del millón: "¿Qué es, cómo es un imaginario? ¿Cómo lo describo? Según las figuras que incluya la fantasmagoría, y según la lógica que las relacione."

"Digamos: 1. La imaginación humanista considera al tiempo como una continuidad entre pasado, presente y futuro. Tal vez sea eso lo que hoy se nos impone como imposible. Entonces, nos encontramos con posiciones del tipo "no future" (no hay futuro). Nihilismo, depresión, melancolía, nostalgia: unidades de la imaginación de la catástrofe."

"2. O posiciones del tipo: solo hay un futuro y hay que forzarlo, obligarlo a que advenga a nosotros (en nosotros). Guerra, destrucción, aceleración de la historia (o, por el contrario, espera infinitamente organizada: plan total), unidades de la imaginación milenarista (cuya versión más articulada es la imaginación dialéctica)"

"3. O posiciones del tipo: solo hay presente y tanto pasado como futuro son ilusiones. Es la imaginación pop"

"No hay que pensar en la imaginación como un ejercicio necesariamente solipsista: es una fuerza presubjetiva que nos arrastra. No soy yo el que imagino, sino que me dejo llevar por una forma de imaginación, de la que participo."

"No hay verdad en la experiencia, pero no porque se la declare no verdadera (es decir, registro no fiel de una vivencia), sino porque la experiencia se construye en el lugar de la indecibilidad  de lo verdadero y lo falso. De la experiencia ni siquiera se puede decir que sea, sino que la hay (o no) en determinadas circunstancias. No se "tiene" una experiencia, sino que una experiencia se hace."


"FANTASMAS, IMAGINACIÒN Y SOCIEDAD" (D. LINK)


viernes, 28 de junio de 2024

HASTA LA VISTA...

TODO UN PALO, YA LO VES...
(ALGO ME LATE, Y NO ES MI CORAZÒN)



domingo, 16 de junio de 2024

EL PLAN FUNDAMENTAL...(O LEY "BASES")





"En el siglo XX los principales líderes empresariales desarrollaron una narrativa muy cohesionada pro-mercado y anti-gobierno, que luego promovieron en diversos contextos, mediante campañas de propaganda, televisión, radio y cine, influyendo en los planes de estudios y apoyos académicos. También incidieron en comunidades religiosas. Gastaron mucho dinero y fueron persistentes."

 "Los fundamentalistas del mercado encontraron poderosos aliados intelectuales en los austríacos Ludwig Von Mises y en Hayek. Trabajaron conscientemente para promover sus ideas en Estados Unidos.  Mises sostenía que las economías de planificación centralizada estaban condenadas al fracaso debido a la información defectuosa sobre el valor de los bienes y servicios: sólo las economías de mercado pueden proporcionar un sistema de precios que permita la asignación eficaz de los recursos. Hayek se basó en las afirmaciones de Mises para formular el argumento de que la libertad económica y la libertad política eran inextricables. Ellos dieron gran credibilidad intelectual al movimiento del libre mercado."

"Estos grupos industriales promovieron la tesis de la indivisibilidad: la afirmación de que la libertad política y la económica eran indivisibles, y que cualquier compromiso con la "libertad económica" (es decir, la libertad de los empresarios para operar como les plazca) pondría en peligro la democracia. Afirmaban defender el capitalismo; de hecho, defendían una visión radical del capitalismo desregulado, muy alejada de la sociedad comercial respaldada por Adam Smith  y otras figuras del liberalismo clásico. Así fue que promovieron esa versión distorsionada de Adam Smith y otras figuras del liberalismo clásico. Así fue que promovieron esa versión distorsionada de Adam Smith. "

"Si la gente escucha un mensaje suficientes veces y de maneras diferentes, empieza a calar. Este es el núcleo de la publicidad y el marketing masiva diseñada para convencernos de la "magia del mercado" y de que desconfiemos del gobierno. Está claro que ha funcionado. Se trataba de un marketing diseñado para vender un producto, en este caso una ideología que sirve a los intereses de los ricos pero no de la humanidad."

"CONVENCIDOS DE LA MAGIA DEL MERCADO" (DIÀLOGO CON NAOMI ORESKES, REVISTA ´Ñ, 16/06/24)

lunes, 10 de junio de 2024

QUERIENDO DESPERTAR...

 



Fin de semana fundamentalista en La Plata.

En la esquina del hotel funciona el club de ajedrez al que iba a jugar Rodolfo Walsh; a unas pocas cuadras, la casa de "El hombre de al lado" , construida por Le Corbusier. Y, casualmente , el libro que llevé en esta ocasión fue "Introducción general a mí mismo ", una suerte de biografía dialogada de Ricardo Piglia ( en conversación con Horacio Tarcus), quien pasó años de su vida como estudiante de historia en estos pagos.
Películas y libros ( y las historias detrás de ellos) hermanados bajo un mismo cielo, en la ciudad de las diagonales .
Y el recital. La música para soñar. Es verdad, no tocaron varios de mis temas sensibles; pienso en " Preso en mí ciudad", " Vencedores vencidos", " Todo un palo" o la monumental "Salando las heridas"; pero sí dejaron lugar para " Nuestro amo juega al esclavo" y el "Blues de la artillería".
Casi un cuarto de siglo después, vuelvo a ver a los redondos. Que no son ya los redondos. Estos no son aquellos, ya no está el Indio, ya no son aquellos músicos, como yo tampoco soy aquel que estaba aún en el secundario, en vísperas del crack del 2001. Si los redondos ya no son los redondos, y si yo ya no soy ese que vio a los redondos, la tercera cuestión a dilucidar es si el país sigue siendo el del 2000, es decir, ese que buscaba despertar del sueño menemista.
"Si tu moneda hablara...
Si esa moneda hablara...
Más de la cuenta..."
("BLUES DE LA ARTILLERÍA")


Todas las reac

martes, 4 de junio de 2024

ESCENAS (GENIALES) DE LA VIDA CONYUGAL...

 


Sobre cómo decir lo máximo con lo mínimo...

martes, 28 de mayo de 2024

FUERA DE LA REALIDAD...




"Alguien decía que de su padre conservaba tres fotos, de su abuelo una sola, y de él tenia varios miles, en el teléfono, la computadora, en pendrives y cds. En efecto, hoy día se toman fotos todo el tiempo en todas partes. La abundancia hace que no se les dé importancia. En la era de la imagen nada más devaluado que la imagen. La abundancia devalúa. Y en la sociedad de consumo todo parece abundar. Hace cien años las fotos eran objetos raros y preciosos, y hasta debían conservar algo del prestigio de lo mágico, aun cuando estaban al alcance de casi cualquier familia. Sería bueno que volviera a haber algo así. Un programa de acción para alguien que quisiera enriquecer al mundo, cuando todo el esfuerzo está puesto en crear y multiplicar la abundancia, sería crear nuevas escaseces." 

"La imagen digital es fantasma del objeto. Tengo la teoría de que el objeto va a volver, con toda su realidad, su dignidad, su belleza, su apelación a los cinco sentidos. No creo que la humanidad se resigne al mundo espectral de las pantallas, teniendo a su alcance a los objetos. Sobre todo porque el objeto nunca se fue del todo. Los mismos dispositivos del mundo digital, pasablemente fetichizados,  están ahí para recordarlo."

"A propósito de los altos precios a los que Picasso podía vender sus cuadros, la imaginación popular forjó la leyenda según la cual cuando quería algo, lo dibujaba (vendía el dibujo y con ese dinero compraba el objeto deseado).

Recuerdo haber leído lo que parecía un episodio de un cuento infantil, aunque lo daban por verídico:  Picasso caminando por el campo encontraba a una viejecita, charlaba con ella, le oía decir que su ambición nunca realizada era tener una casa propia. Sacaba un bloc del bolsillo, dibujaba una casa, firmaba y le daba la hoja a la señora.

Ahora bien. William Rubin, que fue director del MoMA y amigo de Picasso, cuenta en sus memorias que cuando dibujaba algo, Picasso tenía que hacerlo una y otra vez, la primera nunca lo satisfacía, debía "calentar la mano" y repetir varias veces hasta que le saliera bien. Curioso dato, tratándose de un artista de legendaria seguridad en la improvisación. (Y no hay motivo para dudar de la palabra de Rubin)

El que crea lo dicho en el primer párrafo y sepa lo del segundo podría llegar a la conclusión de que las insatisfacciones y repeticiones de Picasso no se debían a escrúpulos o dudas estéticos (¿cuáles podría tener, el más grande de los pintores modernos?) sino a la eficacia mágica de valor de cambio que tuviera el dibujo."

"Cuando uno toma una pastilla para remediar o aliviar algo, lo hace con un trago de agua. El efector sanador, si se produce, lo atribuimos a la pastilla, pero en realidad la que lo produce es el agua con que la tragamos. Tantas veces para lo mismo, tanto nos equivocamos sobre lo que actúa y lo que acompaña. Eso es porque nunca nos pasa algo por acción de un sólo agente, siempre son por lo menos dos, el importante y el accesorio, y es fácil confundirlos, ya que el efecto se desprende de los dos sin dejar dicho de cuál lo hizo. Y el error puede ser más frecuente si interviene un tercer agente, que siempre lo hay. En el ejemplo de la pastilla, además del agua está el vaso que la contiene."

"El habitante de las ciudades modernas ve tantos reflejos como cosas, si no ve más reflejos que cosas, tomando en cuenta que las cosas, en tanto tengan una superficie pulida, están cubiertas de reflejos, por lo que es difícil ver una cosa sin ver también un reflejo, o dos. Las grandes superficies vidriadas, que proliferan, contienen una segunda ciudad. El hábito nos hace ignorar esa incesante duplicación, el hábito y un condicionamiento protector, ya que si estuviéramos todo el tiempo con la atención despierta en esa jungla espejeante podríamos desorientarnos y perder el sentido de la realidad. En muchas ocasiones, como esta en que estoy sentado en un café con grandes ventanales, vemos todo dos veces, una al derecho y otra al revés, y eso no nos inquieta en lo más mínimo."

"En el siglo XVIII, cuando las armas de fuego eran una novedad, y estaban en el aire las ideas que llevaron a la Revolución Francesa, se decía que la pólvora sería funcional a la liberación de los pueblos y la liquidación del feudalismo. Las armas de fuego pondrían a todos, ricos y pobres, en un pie de igualdad en la guerra. Los ejércitos se organizarían de otro modo, más igualitario, y el pueblo mismo podría salir a las calles en forma de ejército, ya no con palos y piedras sino armado de verdad, tan potente como las fuerzas que podían poner en pie los reyes. O más, dado su número. El joven Hegel comulgaba con esta opinión. No es imposible que estas razones hayan estado presentes en los norteamericanos que por entonces llevaban a cabo su revolución, y no es improbable que sigan activas en la mentalidad del país. Explicaría la tenacidad con la que siguen defendiendo el derecho de todo ciudadano a tener en su casa todas las armas que quiera."

"Hay un spot publicitario en la televisión que es inevitable pensar que se aplica al producto equivocado: un hombre vuelve cansado a su casa del trabajo, se arrastra, cae muerto de fatiga en la cama; su esposa en cambio vuelve a casa llena de energía, a pesar de lo mucho que parece haber hecho (compras, cargar con los niños, pelearse con la vecina). Todo indica que es la publicidad de una vitamina o un alimento vigorizante. Pero no. Es de un desodorante. Podría pensarse que los publicitarios lo hicieron para esas vitaminas, pero a sus fabricantes no les gustó. Y ya que lo tenían hecho, se lo vendieron barato al fabricante de desodorantes. Sería la explicación fácil. Pero podría pensarse también que todos los productos que ofrece el mercado responden a un deseo que puede representarse con los mismos signos."

"Me consuelo pensando que yo practico otra clase de oscuridad, quizás no menos oscura, y es la que se construye con sucesivas claridades que no terminan de crear una claridad general sino que quedan a la espera..."

"Me son indiferentes por igual el fútbol y la política, pero comprendo que sean tantos los que siguen sus vicisitudes. Dada la falta de sentido último de la vida, y el vacío que esto produce en las vidas, no es de extrañar que el común de la gente busque algo que ocupe sus días. Y se queda con el fútbol y la política en primer lugar porque son lo que está más presente en los medios audiovisuales y en el periodismo escrito, pero sobre todo porque en ambos siempre está pasando algo, y después pasa lo contrario y se borra lo que pasó antes. Todo el tiempo está pasando algo, pero con la tranquilizadora garantía de que no pasa nada. Todo recomenzará. Mantenemos domesticado al tiempo, ese enemigo."

"Los niños de poca edad cuando caminan por la calle van subiéndose a cada borde sobresaliente, a los escalones de los zaguanes, saltándose baldosas, pateando una piedra...es como si el mero caminar no les bastara y tuvieran que adornarlo con actividades interesantes; los adultos lo vuelven utilitario (caminar es "ir" a alguna parte) y no piensan más en el asunto."

"Yo cuando escribo actúo como los niños, no como los adultos.  El escribir utilitario no me basta; quiero decir el escribir transitivo, escribir "algo", ir a algún lugar. Yo querría practicar una escritura que fuera solo "ir", sin "algún lugar."

"Yo no podría ser un escritor realista, porque para serlo hay que saber muchas cosas sobre la realidad, cosas que no me interesan y me sería un trabajo ingrato ir a averiguarlas. Y no sabiéndolas ni teniendo ganas de aprenderlas, para ser realista tendría que escribir sobre mí, lo único de la realidad sobre lo que sé sin tener que ir a enterarme. De modo que además de no poder ser realista, no quiero serlo."

"IDEAS DIVERSAS" (C. AIRA)


jueves, 23 de mayo de 2024

HABLANDO (EN SERIO) DE LA LIBERTAD...

 





"Hablando de la libertad" es la canción de la Renga que bien podría funcionar como subtexto de "Los días afuera", la obra de Lola Arias.

De eso se trata la obra: de la libertad pero pensada en serio, no a escala presidencial.
La sensación al finalizar la función es que aplaudimos muchas cosas a la vez; lo que acabamos de ver, sí, pero también la esperanza de que algo distinto se nos ponga en juego ante personas que estuvieron detenidas, algo diferente de los típicos sentimientos de espanto o desprecio.
Apuesta arriesgada la que se propone, sobre todo en tiempos donde -nuevamente- se busca instalar que los límites del propio mundo son pura y exclusiva responsabilidad del sujeto. Tiende puentes Lola Arias.
Tengo para mí que una línea del texto se me revela con una potencia poética abrumadora: "no hay que meterse con un preso cuando está durmiendo, porque puede estar soñando con lo que está haciendo afuera"
De qué hacer cuando se recupera la libertad después del encierro, de preguntarse (como se pregunta una de las mujeres): "¿qué hay del otro lado?", de ese tipo de cuestionamientos salimos empapados del teatro.
Volver a vivir en sociedad dejando atrás la cárcel, dejando atrás mil razones en el tiempo.