jueves, 31 de octubre de 2013

BAJO LA LLUVIA DENSA...






ANTONIO RAMOS ROSA
(Portugal, 1924-2013)

"Nacimiento último"

" Como si no tuviera sustancia y con los miembros apagados.
Desearía enrollarme en una hoja y dormir en la sombra.
Y germinar en el sueño, germinar en el árbol.
Todo acabaría en la noche, lentamente, bajo la lluvia densa.
Todo acabaría por el más alto deseo en una sonrisa de nada.
En el encuentro y en el abandono, en la última desnudez,
respiraría al ritmo del viento, en la relación más viva.
Sería de nuevo el germen que fui, el rostro indivisible.
Y ebrias las palabras dirían el vino y la arcilla
y el reposo de ser en el ser, sus oscuras terrazas.
Entre rumores y ríos la muerte se perdería."

PARA CLARÍN QUE LO MIRA POR T.V




Claro que estoy contento con el fallo de la Corte. Pero no todo el mundo, desde ya.
Carrió (¿el último gran ejemplo del ave fénix en la política, tal vez?) salió a denunciar "un pacto espurio entre el presidente del máximo tribunal y el gobierno. Lo que Lila no se dio cuenta es que, primero, tiene que leer el fallo; después con el análisis pormenorizado de los votos, denunciar lo que crea que haga falta. Pero ella se ahorra el trabajo. No le hace falta leer nada; por que ella no debe su conocimiento al análisis crítico de los materiales empíricos que nos ofrece día a día la realidad (en este caso un fallo judicial) sino a una iluminación divina. ¿Pero no son acaso ese tipo de iluminaciones la que nos hartaron en su momento de este personaje? ¿Si ella no cambió, cómo fue que recuperó un caudal político que parecía dilapidado para siempre? Un caso para los desaparecidos expedientes secretos X.
La editorial de Clarín de hoy, a cargo de Ricardo Roa, es de lo más patética que leí en mucho tiempo; habla de un "regalo tardío al gobierno". De argumentación jurídica, ni hablar. El que sí argumentó fue el constitucionalista Badeni, en la edición de La Nación de ayer. Su crítica no apunta a señalar el peligro de que el monopolio comunicativo cambie de manos, sino a recalcar el carácter inviolable de los "derechos adquiridos" y la "contradicción" entre la intención de democratizar la palabra acallando una voz. Ridículo.
Estoy contento pero no tanto como para ir a 678 a tirar manteca al techo. Justamente por que, si de democracia hablamos, la manteca se debería poder tirar al techo del estudio desde el que se emite el 678 kirchnerista, pero también en el 678 de cada uno de los partidos que tengan una mínima representación política en la sociedad, cosa que -por el momento- no existe.
Tengo claro que al gobierno nunca le interesó "la democratización de la palabra" hasta la ruptura con Clarín. El tema es que ahora, dividas las aguas, realmente la Ley cobre el relieve social que, dicen, su espíritu parece tener.
Manteca para todos es la consigna. Y que cada uno la unte en el pan que quiera.

martes, 29 de octubre de 2013

CAMINANDO POR EL LADO SALVAJE...


Lo escuché poco al viejo Lou. Lo conocí cuando, en Trainspotting, una canción suya me dejó impresionado: "Perfect Day".
Me entero de su muerte y vuelvo a escuchar ese tema y pienso en el unplugged de nirvana. Un mismo espíritu los une.
Son esas muertes que le hacen sentir a uno que a, veces, la vida se vuelve sabrosa cuando cobra relieve el deber de embarcarse en una continúa cancelación de los cheques sin fondo que andamos emitiendo por ahí.
Lo que no sabemos, desde ya, es a quién le hicimos entrega del giro con la mayor cantidad de ceros que nuestra cuenta bancaria pueda tolerar.
Ese día, tal vez, sea el día perfecto.

 

"Un día perfecto"


Un día perfecto
bebemos sangría en el parque
y después, cuando anochece
vamos a casa.

Un día perfecto
damos de comer a los animales en el zoo
después vamos al cine
y volvemos a casa.

Oh, es un día tan perfecto
Estoy contento por haberlo pasado contigo
Oh, es un día tan perfecto
haces que me sienta a gusto.

Un día perfecto
nos olvidamos de los problemas
Domingueros de nosotros mismos
es tan divertido.

Un día perfecto
Haces que me olvide de mí mismo
Creí que era alguien diferente
Alguien bueno.

Oh, es un día tan perfecto
Estoy contento por haberlo pasado contigo
Oh, es un día tan perfecto
haces que me sienta a gusto.

Cosecharás lo que has sembrado...

Cosecharás lo que has sembrado...
Cosecharás lo que has sembrado...
Cosecharás lo que has sembrado...

domingo, 27 de octubre de 2013

PARA CRISTINA QUE LO MIRA POR T.V




"JUEGO DE TRONOS EN EL PANTANO PERONISTA" (Por Esteban Schmidt para Rolling Stone)

Una madre abusadora, altoparlante del inconsciente nacional que repite "La Argentina sólo puede ser gobernada por peronistas" va a ser llamada para la contraprueba luego de las elecciones de fines de este mes, cuando todas las variantes del peronismo peleen la sucesión presidencial en un escenario muy problemático para la economía que, tras diez años de excelente renta sojera, es afectada por tres grandes problemas: inflación, crisis energética y pérdida de reservas.
Sabemos algunas cosas sobre las elecciones de octubre y sus consecuencias -aun antes que ocurran- y, de no mediar, bueno, algo lo suficientemente grande como para excusar al autor de la nota y a la revista de esta irreverencia con el destino, serán más o menos éstas:
* El peronista Sergio Massa ganará en la provincia por diez puntos o más al candidato de la presidenta Martín Insaurralde.
* La peronista Cristina Kirchner y sus peronistas kirchneristas buscarán transferirle toda la derrota al peronista Daniel Scioli porque fue su provincia el centro del mal trago electoral.
* Scioli, consciente de eso, hará inmediatamente después de la derrota un gesto de despegue del Ejecutivo peronista nacional que le permita desasociar su imagen del ocaso de un gobierno. Tendrá la complicidad pasiva de la mayoría de la opinión pública, que suscribirá el consenso de que la administración nacional de Cristina resultó derrotada, y de los medios de comunicación que sean deudores del Banco Provincia también.
* Massa será, desde entonces, el candidato cantado, lógico, del peronismo por cuanto logró imponerse en el distrito cuco superando tanto a Cristina como a Scioli. Será el portador de un peronismo blando, papal y antiinflacionario.
* Scioli entiende que la derrota afectará más a Cristina que a él y que cuenta con dos años hasta las elecciones presidenciales, tiempo más que suficiente para hacer rentar su buena imagen personal. Buscará entonces, él también, coronar con la presidencia en 2015. Y ya no va a tener razones para ocultar que quiere ser presidente puesto que Cristina queda fuera de carrera y porque, aun manteniendo con la Presidenta el vínculo tirante que mantuvo hasta aquí y aun no eligiéndolo ella como su sucesor, CFK preferirá a dos peleando entre sí por mucho tiempo que a uno solo que prescinda desde el arranque de sus favores.
* Massa, oh, de 41 años, es demasiado joven, no para el cargo -que David Cameron en Inglaterra ya ocupó a su edad u Obama con algunos más en Estados Unidos-, sino que por haber nacido en 1971 manda a retiro a demasiados políticos del oficialismo y la oposición, que quedarían demasiado viejos para la sucesión presidencial de 2019. Scioli, en cambio, les permite a la mayoría de los gobernadores y legisladores con aspiraciones sacar mucho mejor provecho de su biología.
* El gobierno saliente, con su poder residual, pondrá su interés en estirar su final material hasta la entrega del mando en diciembre de 2015, manteniendo su receta de la inflación compañera y sentimental al servicio del pueblo, en medio de un espectáculo de aumento de precios y aplicaciones para celular que permitirán seguir la pérdida de reservas del Banco Central minuto a minuto.
* Será un consenso que Cristina Kirchner cometió el peor de los pecados de un gobernante: negar las pruebas. Su habitual suficiencia, su faceta irónica, gastadora, no resolvió la inseguridad, ni compensó la infelicidad que provoca a la gente que trabaja mucho no poder ahorrar de ninguna manera. Y que trató de forzar la idea de que había una inflación moderada y feliz. La inflación de los pueblos libres.
* Su gran gesto de aceptación del papado de Francisco, tras haber maltratado al cardenal Jorge Bergoglio durante años, enseña que la presidenta puede girar 180 grados cuando no hay más remedio y toda la trayectoria, especialmente la anterior a 2003, enseña que los Kirchner pueden ser bien de derecha, privatizadores, menemistas, amigos de los militares. Es improbable que el dogmatismo sea ahora su norma, pero si puede técnicamente llegar hasta el 2015 así, lo hará.
* Cristina, no obstante, asumirá que se le termina el gobierno en 2015, no habrá más espamentos reeleccionistas, y que ingresa en la cuenta regresiva de su larga estadía en el poder. Intentará entonces que los dos años finales le permitan o faciliten no quedar en gran desventaja, una vez en el llano, respecto de quienes tomen el poder, y tener entonces que recorrer tribunales para explicar su política o su fortuna. Para ello deberá ser la gran electora del próximo presidente o la jefa de la futura oposición a un gobierno no peronista, incluso con alguna posición legislativa que dé fueros. Además de abandonar el gobierno con buena imagen ante la opinión pública.
* Muy importante: quienes aspiran a sucederla, los peronistas Massa y Scioli, los radicales Ernesto Sanz y Julio Cobos, el socialista Hermes Binner y el paraperonista Macri no considerarán aceptable que Cristina les deje la tarea de hacer los ajustes a los que se niega. Menos que menos que les entregue un Central con reservas en el mínimo.
* Pero Cristina no querrá hacer esos ajustes porque acarrearán malhumor social, la evidencia de que el doping al consumo debió ser suavizado, además de que la desperfilan como el hada que mantuvo al pueblo comprando en cuotas.
* Los sucesores exigirán y harán todo lo posible porque la Presidenta sí se haga cargo.
* En el peronismo, Scioli ya ha propuesto una elección interna abierta para definir la candidatura presidencial; Massa la va a resistir cuanto pueda y esperará a que las enormes dificultades que debe sortear el gobernador en su gobernación peronista terminen ulcerando su vocación.
* Todo el minué peronista de los próximos meses, más la inflación y mayores controles sobre el dólar desprestigiarán la idea de que el peronismo es el único que puede gobernar, y destituirán la de que otras fuerzas no pueden hacerlo.
* La oposición no peronista cuenta entonces con una oportunidad para aspirar seriamente al poder en 2015. Habrán obtenido a fines de este mes buenos resultados en Mendoza, Ciudad de Buenos Aires, Corrientes, Jujuy y Santa Fe.
* Cristina estará interesada en que su sucesor no sea peronista, y así quedar con mejores expectativas para ser la opositora luego en 2015.
* Y, naturalmente, regodearse viendo cómo el futuro gobierno no peronista lidia con la inflación heredada, con las magras reservas del Central y ajustando tarifas de los servicios públicos. Y todo sin que el 3G funcione.
* Ese gobierno no peronista sólo será en la medida de la creación de una gran coalición que comprenda a la UCR, el Socialismo, la fuerza de Elisa Carrió y, eventualmente, el macrismo.
* Deberá lidiar con el recuerdo del final de la Alianza en 2001 para lo cual enfatizará en cuánto el poder extorsivo del peronismo condiciona a los gobiernos que enfrentan dificultades que no crearon. Los famosos saqueos, corolario de la finalización del largo período del 1 a 1 creado por Menem, concluyeron una vez que De la Rúa firmó la rendición y un peronista quedó a cargo.
* Tal vez la conclusión más apropiada es que sólo el peronismo sea capaz de fracasar descomunalmente en el gobierno sin perder bases de sustentación pero, aun así, queda lejos del mantra de que puede gobernar y la Argentina se dé una nueva oportunidad para probarse como una democracia de mejor calidad donde haya alternancia entre fuerzas de distinto signo, como sucede en los países prósperos y donde cada tanto la gente sufre, pero cada tanto.

sábado, 26 de octubre de 2013

EL TRABAJO DE TODOS LOS DÍAS...





Siguen los diarios del agente judicial: "Sé feliz con las letras" fue la frase con la que intentó descalificarme un comentario "jurídico" la psicópata en funciones.
Su comentario pretende ser condescendiente, pero no hace más que evidenciar la espina clavada.
Si le pareciera algo menor, como quien hace un curso de pastelería o de salvavidas, ¿por qué nunca, JAMÁS, me preguntó en qué parte de la carrera estoy, ni qué materias estoy cursando, ni nada que tenga que ver con lo que estoy haciendo?
Cuando me tomo día por examen, a la mañana siguiente, cuando  entra a mi despacho a saludar, me pregunta cómo me fue mientras se da vuelta y enfila hacia la puerta. Le termino contestando "bien" al aire.
¿Por qué? Si son sólo letras...palabras. Ni siquiera palabras "jurídicas"; ni siquiera palabras que puedan ponerme en situación de destronarla del cargo. Pero aún así no quiere saber nada del asunto.
Pero volviendo al hecho puntual; la locura aparece ante la evidencia de que lo mío era apenas un comentario, no una impugnación de un señalamiento.
A esa descalificación inicial siguió una forma muy hábil de callar al otro: escandalizarse. No lo hizo a los gritos, pero sí haciendo hincapié en la siguiente frase: "vos sos inteligente, cómo vas a hacer un planteo así!". Ese tipo de construcciones evita, justamente, cualquier tipo de dialéctica. Y además, ¿si a una persona la consideran inteligente, no sería más lógico tomarse unos minutos y hacer el trabajo de pensar que tan acertado o no resulta el planteo que se está sugiriendo?  Si alguien viene y nos dice "para mí tendría que estar permitido que un tipo se acueste con una nena de cinco años", ahí sólo queda lugar para escandalizarse. No se puede debatir sobre eso. El tema es cuando uno plantea cosas que no impliquen el abuso de criaturas, sino una forma distinta de mirar una ley o un procedimiento judicial. ¿Cómo es que la reacción en el otro es idéntica?
Escandalizarse es una forma más (entre las tantas) de sacarle la voz al otro. De que no hable.
Yo la escuché, largamente la escuché. Argumentó con razón en defensa de su teoría (que de "su" no tiene nada, porque no hizo más que defender lo que la ley vigente sostiene con sus propios argumentos).
Cuando terminó su exposición, visiblemente ofuscada por tener que estar explicando cosas "básicas" de "segundo año" de facultad a un "profesional del derecho", es decir, cuando pensaba que yo me iba a ir de su despacho avergonzado de mi propia estupidez y midiendo 20 cm de altura, cerré la situación con un breve comentario: "me parece válido lo que decís. Creo que es una forma posible de pensar las cosas. Pero no creo que sea la única forma posible de hacerlo."
Me miró agotada. Me entregó un expediente y bajó la cabeza con un gesto de indignación.
Yo la entiendo: con gente así, que se le ocurre que con las palabras se pueden armar frases, y que con las frases se pueden armar pensamientos que no estén escritos en una ley, que no impliquen decir que "el derecho es lo que el derecho dice que es", con esa gente se hace difícil trabajar.
"Así no" le dice, desesperada, su cabeza. "Si no te desayunás su voz todas las mañanas, no sirve"
Nadie puede negarle lo sacrificado que fue - y es- su trabajo. Un trabajo cotidiano, de todos los días, por la conquista del otro. Todo un mérito a la persistencia.
La entiendo: a nadie le gusta ver que los resultados no son los esperados después de tanto trabajo.
Deberá reagrupar las tropas y tomar distancia. Y pensar si esa distancia es definitiva o si se trata -simplemente- de tomar carrera para que el impacto contra el otro sea mucho más potente.
De cualquier forma voy  estar preparado. Sé que -por una cuestión obvia de escalafón- estoy en inferioridad de condiciones, pero eso me entusiasma porque me obliga a hacer más rica mi estrategia de defensa.
De esa forma nos vamos conociendo. ¿Cómo reaccionamos cuando sentimos que el otro existe y que aún en condiciones desiguales de poder, es  capaz de marcarnos el territorio?
Pensé en hacer algo más que marcarle el territorio a nivel personal. Pensé en empezar a agitar una movida grupal para moverle el piso del territorio en el que ella se mueve.
Pero me doy cuenta que, por un lado, sería a mero título de venganza personal, porque la estructura judicial no es una estructura por la que me importe mucho luchar; es justamente del lugar del que algún día me gustaría emigrar. Por otro lado, no están -ni por asomo- las condiciones para crear un foco guerrillero oficinista. Tendría que ponerme a hacer un trabajo político que incluye acuerdos sostenidos con personas con las que no tengo ninguna simpatía y poca confianza (y que tampoco la tienen por mí). Tendría que hacer un gran esfuerzo por una causa que ni siquiera me interesa demasiado, por lo que dije anteriormente.
En ese punto, el trabajo psicológico del personaje en cuestión claramente resultó exitoso. Instaló -siempre jocosamente, claro- la desconfianza y el menosprecio entre los compañeros. Y cuando algunas divisiones generaron conflictos que se convirtieron en pequeños incendios burocráticos (con gritos e insultos en muchos caso, y que alguna vez me tuvieron como protagonista); ella los apantalló con su fueguito verbal.
Pero por suerte tenemos tres jueces. No uno; tres. Casi no se hablan entre ellos, y cuando miran lo que pasa a su alrededor, pareciera que piensan: "uh, menos mal que yo no estoy en el lugar de esta gente, parece que no la pasan del todo bien".
Divisiones de este mundo: entre la gente que la pasa bien y la gente que no la pasa tan bien.
Otra vez será.
Cosas que pasan y a las que hay que acostumbrarse;  como a la lluvia, o al calor intenso del verano.
Habrá más diarios de este agente judicial.








martes, 22 de octubre de 2013

FUNNY GAMES...


La salida con mis amigos de siempre con motivo del festejo de mi cumpleaños sirvió, al mismo tiempo, para mostrarme algo que no sabía de mi presente (lo que soy), con algo que había olvidado de mi pasado (lo que fui).
Lo que no sabía de mi presente -tal vez apenas lo sospechaba- es que la noche entera me está empezando a quedar grande para estar despierto. Y no tiene que ver con "cómo la estás pasando"; tiene que ver con una energía que -en pequeñas dosis- comienza a migrar. Prefiero esa palabra, prefiero migrar y no desaparecer; prefiero pensar que toda esa energía, esa vitalidad que me permitía levantarme a las 6 de la mañana, trabajar, ir a la facultad y después salir toda la noche para volver a mi casa 24 horas después de haberme ido, está redistribuida entre otras esferas de lo posible. En leer y pensar bastante; en escribir, mucho menos.
Alrededor de las 2 de la mañana (pasó el viernes con un grupo y pasó el sábado con otro) el velador que llevo entre los hombros empezó a titilar, por lo que la despedida era un hecho.
Si descubrir estas "variaciones" de energía no me incomodó en lo más mínimo, puedo decir que el hecho de que alguno de mis amigos ( ahora no puedo precisar quién) haya sacado el tema de la joda a un ex-compañero de colegio, sí me generó una leve incomodidad.
Pasó mucho tiempo: la mitad de nuestras vidas. Teníamos 16 años, y estar una semana solos en la casa de campo en Brandsen fue -sin dudas- lo más parecido al paraíso. Ahí sí que la felicidad fue algo cerrado a cualquier cosa, a cualquier elemento de la realidad que pudiera dañarla. Las fotos que guardamos lo confirman. Los recuerdos también.
Salvo el recuerdo de la joda. Y recordar esa situación -ahora de grande, incluso con varias cervezas encima, estando en un bar con dos de los protagonistas de aquél hecho presentes- no dejó de provocarme una interrogación que hacía las veces de mosquito en el campo.
¿Cómo hicimos algo así? ¿Cómo fue que armamos una situación en la que varias personas le hacían creer a una sola que el amigo que había desaparecido estaba muerto y que a nosotros también nos iban a matar?
Escuché muchas historias de bromas. A esta edad, las más frecuentes son las que pasan en las despedidas de solteros; sigo sin escuchar alguna que me parezca de la gravedad que tiene la joda en la que participe.
Al sacar el tema, pude recordar algunas cuestiones puntuales. Recordé que, cuando la joda estaba empezando, me angustié y fui al baño para estar sólo. Pensé "por favor Dios, que esto salga bien". Un pensamiento increíblemente estúpido. ¿Qué significaba que "saliera bien"? Por mi preocupación, "salir bien" era que nuestro compañero no muriera de un paro cardíaco.
No murió, claro, y en ese sentido "la joda salió bien",  es decir, no salió de forma tal para que le diera un paro; pero sí para traumarlo largamente.
Recordé también, antes de despedirnos en la puerta del bar, una discusión que yo tuve esa noche en el campo -una vez que la función había terminado y la música de los redondos sonaba de fondo- con el principal ideólogo del evento. Me alivió un poco recordar que fui uno de los primeros en increparle al grupo lo aberrante que habíamos hecho, a lo que este compañero respondió con un "no es para tanto, ahora está oscuro, pero mañana cuando sea de día va a estar tranquilo".
El ideólogo, hoy en día, no forma parte de mis amigos; aquel grupo del campo se redujo.
Hay muchas cosas por las que uno, seguramente, debería pedir perdón.
No debe haber otra cosa en mi vida por la que sienta, tan claramente, ese deber.
No debe haber otro acto por el que sienta, en forma tan clara, tan cristalina, que cometí un daño en forma totalmente gratuita, totalmente deliberada.
No puedo dejar de sorprenderme. Miro a mis amigos y no lo entiendo.
No me alcanza con que me cuenten que esta persona está bien, que  -según "Facebook"- tiene una vida perfectamente normal, que no está encerrado en un hospital psiquiátrico ni nada por el estilo.
Recuerdo una foto; la foto que le tomó el compañero "desaparecido". Todos salen riéndose mientras saludan a la cámara. Este chico no; él sale cubriéndose del flash.
Nos dijo, varios días después, que en ese momento pensó que el flash era el fogonazo de un arma que se dispara.
Existe esa foto. Existe una foto en que un grupo de amigos se ríe mientras uno -inmerso en su propio terror- piensa que lo están por fusilar.
¿Cómo fue que hicimos algo así?







 

lunes, 14 de octubre de 2013

EL TERROR DE AYER...HOY



Me responde Martín Kohan que sí, que podemos encontrarnos apenas se afinque en Bs. As.
Grata noticia la que recibo cuando abro mi correo. Me entero, a su vez, del terror que sintió por Fogwill. Al conocimiento de su terror puedo  sumar el conocimiento  del terror de Daniel Link, y -sin ir más lejos- actualizar una vez más el terror propio, para desembocar en una definición que parece irreversible: no se conocen testimonios que no evidenciaran ese tipo de sensación ante el difunto Quique.
En mi caso, aún muerto, me encuentro con la frase que abre su libro de los sueños ("Claro que vivo"), y me tiembla un poco la visión.
Claro que vive. Dado vuelta, como lo vemos en la foto, pero vive.
Y si estuviera vivo "vivo", me pregunto si hoy -cuatro años después de los mails que nos intercambiamos por su visita a la Universidad de Lomas- me podría llegar a animar a proponerle un encuentro (como sí me animé a proponérselo a Martín Kohan). Y la respuesta es cobarde como cercano ex-presidente; un rotundo "no positivo".
Sólo resta esperar que, algún día, dentro de varios años, aún en vida, aún siendo capaz de jugar a la pelota y meter algún gol picándola, pueda abrir otra vez los pichiciegos, o los libros de la guerra y decir "ahora sí, ahora sí no estoy tan indefenso, ahora sí vos seguís vivo pero yo no estoy más muerto".
Mientras tanto, mientras Quique puede darse el lujo de descansar en paz, por mi parte, la paz debe ser postergada hasta el infinito, por lo que sólo puedo trabajar.
Y, cuando trabajo "de verdad", tratar de pelear contra todos.