sábado, 30 de agosto de 2014

EN LA CIUDAD DE LA FURIA...






 

"Sensacional èxito" Por Martìn Kohan para Perfil

La otra noche por fin salgo: voy un rato al cine. Y en el cine me toca vivir una circunstancia por demás singular. En la película en cuestión sucede, en un momento determinado, lo siguiente: un ataque terrorista perpetrado con un coche bomba en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires. La reacción general en la sala es de regocijo y aclamación, una explosión festiva en perfecta correspondencia con la explosión de la pantalla.
Ese juego de correspondencia, con todo, no termina ahí. Porque en la propia película, a continuación, pasa a mostrarse eso mismo: la aprobación más que extendida para el autor del atentado. Se vuelve un héroe, un ídolo en los dos lados: en la pantalla y en la platea, en la ficción y en la realidad. En la película aparecen frondosas felicitaciones para el extremista sacado; lo alientan a poner más bombas. A ponerlas, por ejemplo, en la entidad de recaudación de fondos públicos. La reacción general en la sala es esta vez aun mayor: estalla una salva de aplausos victoriosos.
Ya sé, ya sé: no estamos viendo un dramón sino un film con toques de comedia. Pero los aplausos que resuenan en torno a mí, recelando de los ingresos públicos, no hacen más que ensombrecerme. Tal vez porque estudié en un colegio público; tal vez porque me gradué en una universidad pública; tal vez porque, si me enfermo o me lastimo, me atiendo en hospitales públicos; tal vez porque trabajo en la enseñanza y formo parte de la educación pública.
El mismo personaje que cometerá el atentado explosivo aparece, en el comienzo de la historia, comprando algo en un comercio. Cuando va a pagar, exige que le entreguen la factura correspondiente, que de hecho no le estaban dando. Pero en ese momento, en el cine, no escucho que lo aplaudan. No es un héroe, no es un ídolo, no genera nada.
Tal vez no tuve suerte y me tocó una mala tanda de espectadores. Me irá mejor la próxima vez.

miércoles, 13 de agosto de 2014

CARPE DIEM...








Con su muerte pensè una y mil veces en su papel de psicòlogo en "En busca del destino". Pensè en mi propia experiencia terapèutica (con algunos puntos en comùn con la pelìcula) y no pude dejar de pensar que tanto la experiencia fìlmica como la psicològica fueron inolvidables y que, si bien desde el presente no puedo decir que no son las experiencias que volverìa a vivir, tambièn es cierto que ambos piscòlogos permanencen, con intermitencias, a mi lado. Ya no la pelìcula ni el consultorio, ya no la experiencia, sino las personas que le dieron forma allà a lo lejos en el tiempo. 
Cuando a Robin Willliams le preguntaron quiènes eran los mejores actores, respondiò: "bueno, està Jack Nicholson y despuès venimos los demàs."
Cuando a Pacino le hicieron la misma pregunta, respondiò: "bueno, està Robin Williams y despuès venimos los demàs."



FRASES INOLVIDABLES DE LOS PERSONAJES DE ROBIN WILLIAMS
Dead Poets Society (1989)
Personaje: John Keating
- No importa lo que los demás te digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo.
- Siempre he pensado que el objetivo de la educación es aprender a pensar por sí mismo.
- Hay un tiempo para la audacia y un tiempo para la cautela, y un hombre sabio entiende cuál es la que se necesita.
The Birdcage (1996)
Personaje: Armand
- Sí, yo uso maquillaje, Sí, vivo con un hombre. Sí, soy un homosexual de mediana edad. Pero yo sé lo que soy. Me tomó veinte años llegar hasta aquí y no voy a permitir que cualquier senador idiota destruya eso.
What Dreams May Come (1998)
Personaje: Chris Nielsen
- Lo que es realidad en nuestra mente es cierto, aunque algunas personas lo sepan o no.
- Lo que algunos llaman imposible, son solo cosas que no han visto antes.
- No se trata de entender... Se trata de no renunciar.
Mrs. Doubtfire (1993)
Personaje: Mrs. Doubtfire
- Dicen que la clave para un matrimonio sólido es la risa.
Good Will Hunting (1997)
Personaje: Sean
- Una pérdida real solo es posible cuando amas algo más que a ti mismo.
Patch Adams (1998)
Personaje: Patch Adams
- Si tratas una enfermedad, puedes ganar o perder. Si tratas una persona, te garantizo que vas a ganar, no importa cuál sea el resultado.
- Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni dónde. Te amo sin rodeos, sin problemas y sin orgullo. Te amo porque no conozco otra manera más que esta. Tan cerca, que tu mando sobre mi pecho, es mi mano. Tan cerca, que cuando cierras los ojos, yo me duermo.
- ¿Qué hay de malo en la muerte? ¿Por qué estamos tan mortalmente asustados de ella?

domingo, 10 de agosto de 2014

EL FLUIR DE UNA (TREMENDA) CONCIENCIA...


Fragmentos de "The Palermo Manifiesto" de Esteban Schmidt.

"Queríamos vivir bien cuando nacimos; cuando crecimos, queríamos ser Suiza. Tener nuestra tranquilidad, nuestro aburrimiento, nuestros electrodomésticos. Un número definido de drogadictos, de pedófilos, de indeseables, clasificados uno por uno, con su códigos de barra en los brazos, impresos debajo de los nudos eternos de la BCG."

"No era la idea en lo más mínimo que todo terminara tan mal, tan asquerosamente mal. Lo que pasa es que la esperanza es un sentimiento demencial y, como la desilusión no mata, el ciclo de ilusión y desencanto puede repetirse al infinito. Que lo que tenga que pasar pase, entonces, y si se puede elegir nos gustaría que la próxima calamidad tarde en mostrar el látigo porque no tenemos ninguna ansiedad para la desgracia."

"Cuando la democracia se atornillo como manera de ver las cosas, nosotros quisimos, como nunca quisimos nada más, que nos fuera bien a todos"

"En otros tiempos, compañeros y compañeras, cada vez que quisimos aportar algo, dar nuestro punto de vista para tratar de ayudar, para mejorar la cosa, y que la Argentina fuera Canadá, los que controlaban los presupuestos nos empujaron a la banquina para optar por la nube de alcahuetes que los merodeaban y que hicieron la vista gorda tanto, tanto, que alcanzaron la inmortalidad burocrática, estatal y demócrata e hicieron durante veinticinco años todo mal, todo por la mitad, o todo entero pero despacio y tarde."

"Había que sacarle carga moral a nuestro compromiso para no chocar con la realidad del egoísmo y la maldad de todos ellos. Entonces fue que, sacándole carga moral, nos desmoralizamos. Y nos corrimos para descubrir otra forma de la pobreza que es cuando, además de todo lo que se sabe de la pobreza, una persona se vuelve socialmente inútil. Y nos condenamos a los bares, a sobrevivir exiliados de los que nos importa. A planear la venganza. Los íbamos a pasar por arriba con un Scania por el simple hecho de ser más inteligentes."

"Admitamos nuestras miserias. Una vez por día desde hace veinticinco años nos queremos ir a vivir a Buzios o a lugares así. Nos imaginamos en la madrugada del Atlántico caminando en bajada por un empedrado, envueltos en trajes de neoprene rumbo a la playa a tirar redes para pescar y cantando nace una flor, cómo me pega este sol, mientras una compañera afrobrasileña se queda en la cocina de la posada que administramos con nuestras esposas, preparándonos el desayuno como más nos gusta."

"Se trata de mantenernos calientes y cobijados entre los dos mil o tres mil tipos y minas que valemos la pena en este país. Y por el costado, o escondida, una meta no menos legítima aunque más patética y personal: zafar. Que al menos se cumpla el sueño del cero kilómetro por el efecto mecánico de la reproducción técnica y mecánica de estas palabras y su traducción en mercancía."

"Es importante diferenciar el estado mundial de las cosas de la catarsis de los asuntos privados. No se nos escapa que lo que impide dormir son siempre problemas domésticos, el cabotaje familiar, porque nadie se da máquina hasta las cinco de la mañana pensando en las batallas que hay que dar para mejorar la distribución del ingreso en Santiago del Estero."

"Es verdad que, así como la mayoría de la gente no tiene la menor idea de lo que hace en la realidad diaria de su vida, los maestros tampoco. Como son maestros y enseñan la tabla del cuatro o cosas más difíciles como factoreo, puede parecernos que ven más pero, en general, no. No tienen objetivos superiores a la supervivencia y poseen la misma falsa conciencia que cualquier metalúrgico."

"La patria contratista se define porque una empresa constructora tiene un edificio de once pisos donde sientan abogados en los primeros diez e ingenieros con tableros pequeños recién en el undécimo, captamos la idea de que el negocio es llevar y traer papeles y que prorroguen vencimientos y estiren plazos y cobren comisiones y que, luego, un par de técnicos finalmente haga algo, para disimular."

"Así y todo, acá en Palermo, en el mismísimo downtown de la contrarrevolución, los pescados de río han despertado una pasión desconocida por la Mesopotamia, al punto que las chicas que tienen su primera salida a Jangada, a ese comedor sofisticado de la calle Bonpland, quedan boquiabiertas porque ese muchacho las quiere impresionar con algo que no son fideos, porque iba a pescar con el padre a un brazo del Paraná en San Antonio de Areco y está habituado a ese gusto de río en el cuero de los pescados y la quiere conmover por el lado de la memoria emotiva, porque quiere parecer una buena persona. La gente es más bien mala, para acompañar el gesto de clase, la demostración material de pagar una cuenta abultada, tal vez con un medio de pago electrónico que demuestre que una institución prestigiosa como un banco confía en él para darle crédito, y la jovencita, boquiabierta, le cuenta a su madre adónde la llevó a comer el ejecutivo de cuentas junior de la agencia Snack el viernes a la noche y esa madre queda también boquiabierta porque la hija sale a comedores de Palermo Hollywood con muchachos solventes que tienen Peugeot, y la escucha con los codos apoyados sobre el mantel chino de la mesa de la cocina. La mira, la estudia en su esplendor físico juvenil, la envidia y la ama, y espera de la hija que en dosis parejas caliente a los varones y se cuide de ellos, que no la lastimen, que no la caguen y que no la embaracen. Que es muy importante no tener hijos antes de estar muy, muy, muy, pero muy preparada."

"Este Palermo al que las parejas jóvenes de otros barrios de la ciudad visitan los sábados por la noche, para contar los domingos en almuerzos familiares que ayer fuimos a Palermo, y que es donde todos más o menos quieren vivir a fin de cuentas, no por idiotas, sino porque luce próspero y seguro, cuando pocas cosas lucen prósperas y seguras, con tan bajo índice de siniestralidad en las calles, y dónde hay tantos locales comerciales bonitos. El paraíso posible en el barrio salvado del país destruido. El barrio donde la ilusión del dinero empuja  a las vecinas y los vecinos a los dentistas a corregir deformaciones, a los gimnasios a corregir deformaciones y los psicólogos a corregir deformaciones, para estar bien preparados para ganar más y gastar mejor. Quien, entonces, no se daría una vuelta a mirar bien de cerca aquello que luce próspero, que no se parece a un piquete, a la pobreza o a la muerte."

"Pero...ah, las lluvias torrenciales que inundan Palermo, Belgrano y las villas, de las que se habla tan poco cuando llueve, del barro, de las neumonías de nuestros queridos descamisados, de los pozos negros que rebalsan y de las moscas y de los mosquitos del día después, de las cucarachas de todos los días, de las ratas de toda la vida, de la muerte que llega tan rápido, que sorprende a los descamisados camino al hospital, y luego durito y frío ocho días el compañero muerto en la heladera del nosocomio porque nadie encuentra el documento, porque no estaba en la cómoda, y no estaba en la mesita de luz, porque en la casa de mierda en la que tiene que vivir un descamisado no hay cómodas ni mesas de luz y ya no está este muerto para buscar el documento que prueba que era una persona."

"Uno odia a los que son más jóvenes. A la gente que te va a sobrevivir. Algo por dentro pasa, algo que no tiene nombre te deja helado mirando una pared. También digamos que la manera en que nuestra pendejada, nuestros sobrevivientes, se regalan a la lógica mercantil es enfermante. Que no se les ocurre nunca nada en relación a servir al prójimo al mismo tiempo que se complacen."

"Es así: podríamos pensar en cosas lindas y positivas y no, pensamos en cosas feas que nos hacen enchufar la sierra eléctrica."

"Tienen razón los consultores: en determinados niveles de responsabilidad pública hay que cuidarse mucho de no desalentar al público respecto de la importancia de la democracia. Sí. El locutor de una radio tiene que ser muy medido para no darles herramientas a los golpistas. Sí. En caso de que haya uno vivo y con aire. No hay. Los antipolíticos subrayan el robo. Sí. Pero no hablan de los temas estructurales. No. Porque no todos los conflictos de la vida pública tienen que ver con que si los tipos roban."

"Así será el fin del mundo: Palermo cubierto de bosta y celebraciones en el postergado sur."
 
"Todos los argentinos nos merecemos un barco, todos soñamos con el timón de madera de roble lustrado haciendo la travesía Punta-Floripa, o vestidos de blanco con dos tremendas putas en la cubierta. Todos queremos lo mismo, y sólo cien tipos en el país lo pueden tener. La puta que los parió a esos cien."

"Si uno piensa en Buzios una vez por día para el retiro, compañeras y compañeros, es porque algo profundo detectamos sobre nuestro territorio madre que hace que nuestra imaginación nos invada los sueños con deseos de errancia. ¡Andá a envejecer en Nazca y Rivadavia!







sábado, 2 de agosto de 2014

EL JEFE...



"Don Julio" por Martín Kohan, para Perfil.


Pasaron doce presidentes argentinos, si no cuento mal, durante la gestión de Julio Grondona en la AFA: de Videla a Cristina Fernández
de Kirchner. De esos doce presidentes (cuatro de facto, tres de emergencia, cinco de la democracia), hubo uno, al menos, que se propuso claramente hacerlo a un lado, y ese fue Carlos Saúl Menem. Sabemos que no lo logró. Y sabemos que Carlos Menem no es una de esas personas dispuestas a que las cosas no sean como ellas quieren. De su candidato alternativo al puesto, Fernando Miele, no quedó ya ni el nombre en la cancha de San Lorenzo.
¿Cómo fue que se atornilló Grondona a su sillón de la calle Viamonte? No lo sé, pero a veces pienso en una escena de Perros de la calle, la película de Tarantino: los gángsters, en un momento dado, quedaban apuntándose con sus armas unos a otros de manera tal que, si uno solo de ellos disparaba, acabarían matándose entre todos. Ante eso, por supuesto, ninguno disparó.
¿Asocio acaso grondonismo con gangsterismo? No lo hago, pues no me consta; tan sólo ilustro el tema con un ejemplo cinematográfico. En cualquier caso, para bien o para mal, de Grondona no podrá decirse que no va a quedar ni el nombre. El nombre seguro; aprovecho esta ocasión para decir que Don Julio debe ser la mejor revista de fútbol que se está publicando en el mundo.
Grondona, eso sí, nada tenía que ver con ella.

jueves, 24 de julio de 2014

EL PAÍS DE LA LIBERTAD...







"El cepo del pluralismo" por Beatriz Sarlo para Perfil


La incongruencia entre las palabras de Ricardo Forster y la intolerancia del gobierno al que pertenece fueron el fantasma que se interpuso entre esta cronista y el discurso escuchado durante el acto del miércoles 16 en el ministerio que encabeza Teresa Parodi, una cantora a la que Dios privó del don de la palabra y, por eso, sólo enumeró las nuevas secretarías de Cultura y dijo “Gracias por venir”. Si quieren sencillez, búsquenla a Parodi.
Por suerte, para hablar bien, estaba Forster sobre el estrado frente al que se ubicaron los notables de Carta Abierta; el rector Eduardo Rinesi, de la Universidad de General Sarmiento; Noé Jitrik, decano de los escritores presentes; funcionarios del área cultural como Tristán Bauer (jefe de Radio y Televisión Argentina); ex funcionarios devenidos diputados como Liliana Mazure; jóvenes turcos y leales a más no poder como Larroque; antiguos conversos como el secretario de Relaciones Parlamentarias (invicto en eficacia) Oscar González; conversos de mediana edad como el subsecretario general de la Presidencia Gustavo López y el diputado Carlos Raimundi, del partido SI (que no quiere decir “sí, señora presidenta”, como suponen los mal informados); Taty Almeida, de las Madres, que últimamente no dio parte de ausente en los montajes oficiales; publicistas ultraK divertidos, como Braga Menéndez; y, finalmente, el secretario de Inteligencia Héctor Icazuriaga (se ignora si su presencia se debió al significado primero de la palabra inteligencia: capacidad y talento; o al de sus funciones de supervisar y “hacer inteligencia”). Mandaron sus saludos los ministros Tomada, Sileoni y Rossi. No estuvo Amado Boudou, seguramente porque en ese momento desempeñaba sus funciones como jefe del Ejecutivo a cargo y tenía otras actividades más importantes en agenda.
Las listas son cansadoras, pero a veces vale la pena hacerlas. A Forster lo acompañó masivamente Carta Abierta, de donde él dio el salto a la fama. Y, de manera desvaída, un puñado de funcionarios, algunos de ellos llegados al planeta K desde otros parajes del sistema político. Larroque, por una parte, e Icazuriaga, por la otra, son los únicos que, de un modo u otro, están más cerca del poder real.
La exposición de Ricardo Forster, pausada y casi académica en su tono, tuvo una preocupación central: dar fe de la convicción pluralista y democrática que guiará los programas de la nueva secretaría. Trazó un amplio arco intelectual y político, signado por la diversidad y también por la defensa de las convicciones. Estableció una relación entre ambos términos: la diversidad no excluye las convicciones y, en ello, nos avala a todos los argentinos los treinta años democráticos de “recorrido como nación”. El debate que la diversidad planteará a las distintas convicciones incluirá todas las regiones del país, América Latina y Europa, porque como pueblo “miramos hacia el mundo y el mundo nos mira”. Los protagonistas de este debate serán también los movimientos sociales y de derechos humanos. Forster repitió con insistencia algunos principios: amplitud, pluralismo e idea democrática. Con esto quiso responder a las críticas que se hicieron cuando la Secretaría de Planificación Estratégica fue creada. Por su nombre, se la “homologó con experiencias nefastas” y Forster estaba allí para desarmar esas críticas. La secretaría “va a acompañar y no se propone inventar lo que ya está en marcha”.
Forster presentó un elenco de iniciativas interesantes para las cuales los quince meses de gobierno de Cristina Kirchner quizá sean un tiempo egoísta, por la campaña electoral que viene; y reducido, por la complejidad organizativa. Sin embargo ¿quién no querría que se realizara una exposición sobre “los Frondizi” (Arturo, Risieri y Silvio)? ¿Quién se opondría con malicia a una biblioteca digital cuyo nombre es Trapalanda (homenaje a ese gran intelectual no peronista que fue Martínez Estrada). ¿Quién se opondría a una muestra sobre escenas de la vida política argentina, salvo que los curadores sean menos plurales que el discurso de Forster y se dediquen a voltear muñecos con la suficiencia con que la Presidenta saca y pone estatuas y monumentos? ¿Quién no quiere asistir a un Congreso Argentino y Latinoamericano por la Nueva Independencia, que evoque el de Tucumán en 1816? Sin duda, habrá que ver cómo se designan los curadores plurales de esas exhibiciones. Mencionando a algún intelectual opositor, Forster quiso dar nueva prueba de inclusión en la diversidad (y no hay pistas de que sea un fingimiento).
Como funcionario de este gobierno, Forster sostuvo que “en este momento hay un proyecto político revalidado y desde él defenderemos las políticas desarrolladas en los últimos diez años”. Sería injusto pedirle a un funcionario kirchnerista que no destacara lo que cree que fue un rasgo del gobierno al que apoyó desde Carta Abierta y ahora integra como secretario. Sería demasiado pedirle que no dijera que “en los últimos diez años se han construido mecanismos para la vida democrática”.
Ahora bien, en las líneas que se combinaron en la presentación de Forster, brilla el maléfico y delator principio de incongruencia. Los últimos diez años estuvieron marcados por los discursos presidenciales, que emitieron el único mensaje oficial del gobierno del cual Forster ha pasado a formar parte. Cristina Kirchner no ha sido precisamente una constructora de escenarios pluralistas ni de mecanismos de vida democrática (se podrá responder que los subsidios a los necesitados son también palancas democráticas, pero no se habló de ellos). El encono presidencial respecto de las disidencias no es algo que necesite demostración sino simple memoria del presente.
El pluralismo que Forster invoca con sinceridad (porque seguramente él lo tiene como regla en su vida intelectual) no ha sido un rasgo de los agresivos discursos cristinistas donde la Verdad del Régimen es un bien no negociable con las verdades de otras voces, posiciones y actores. Tampoco es el pluralismo lo que distingue a las políticas públicas en el campo de la cultura y los medios que el Ejecutivo controla (con la honrosa y sostenida excepción de la Biblioteca Nacional). Funcionario de un gobierno obsesionado con los medios, Forster optó por la salida más fácil: no referirse a ellos, como si al hablar de cultura en el siglo XXI fuera posible dejarlos afuera. Y, sobre todo, como si esto fuera posible en un gobierno cuyos dos ojos y una masa ingente de recursos van a la propaganda política en los medios y sus agencias de producción de contenidos (Tristán Bauer estaba allí y podría dar un informe al respeto). Pero el tema se pasó naturalmente por alto y ese silencio sintomático indica los límites de un pluralismo acotado.
De allí la incómoda sensación de desacople entre el discurso de Forster, cuya preocupación era convencer a la audiencia de que su proyecto era pluralista, y el raro nombre que la Presidenta eligió para denominar esa Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional (literalmente, en www.cultura.gob.ar). Si Forster dejó bien en claro que, para él, “pensamiento nacional” no era sólo el cuerpo de doctrinas nacionalistas, populistas y revisionistas, no explicó la función de la palabra “estratégica” en el nombre de la secretaría (palabra que él no repitió en su discurso). Estrategia significa coordinar todos los elementos, pertrechos, sujetos e iniciativas hacia un solo fin. La estrategia, salvo que sea disparatada, siempre es única. Las ideas expuestas por Forster prescinden de la idea estratégica y les basta la palabra “coordinación”. Pero los discursos presidenciales que han marcado el tono de estos años son precisamente estratégicos en el sentido de dirección única, conducción única y mando unipersonal centralizado. Este desacople es un problema de los intelectuales kirchneristas.
A Forster es preciso reconocerle el esfuerzo discursivo. Pero el desacople tuvo una consecuencia perceptible. Durante toda su exposición, no mencionó por su nombre a los dos dirigentes, fundadores preclaros del kirchnerismo. Cuando creyó haber terminado, presentó a Matías Bruera, director de Pensamiento Nacional y Latinoamericano, y a Francisco “Tete” Romero, director de Asuntos Académicos y Políticas Regionales. Un segundo después, le pasó la palabra a Bruera, que no había alcanzado a pronunciar dos frases cuando Forster lo interrumpió como si hubiera olvidado algo fundamental. Y, en verdad, lo era.
Dijo: “Quiero traer el recuerdo personal de alguien que vino a conmover a una Argentina que estaba demudada: Néstor Kirchner. Y mencionar también el coraje y la inteligencia de Cristina”. Por un momento, Forster había sido apresado en su propio discurso plural y se había referido solamente a los “diez años” o al Gobierno, sin dar nombres propios. Cuando su colaborador ya estaba hablando, se dio cuenta de que él mismo se había jugado una mala pasada, que había cometido el error de no reconocer explícitamente a sus Jefes Estratégicos. Las interpretaciones de este singular olvido y su atropellada corrección corren a cargo de los lectores.

sábado, 19 de julio de 2014

ROCK Y PODER...



ENTREVISTA A ENRIQUE SYMNS (PARA LA TECLA, REVISTA DIGITAL)


- ¿Existe alguna vinculación entre poder y rock, entendiendo a éste último como una expresión, además de musical, socio-cultural?

- Aunque parezca una obviedad, en el caso del Rock and Roll ligado a la palabra Poder, debe establecerse una diferenciación epistemológica, porque poder tiene dos acepciones: Como verbo y como sustantivo. Podemos, entonces, hablar de impotencia o de no poder.

- ¿Cómo describiría esa diferenciación epistemológica?
- El poder como verbo tiene mucho que ver con el Rock and Roll. El Rock es un resucitamiento de la violencia, que viene de los negros y que penetra en nosotros, en Occidente, a través de, por ejemplo, Elvis Presley; se mueve, entonces, todo el culo del mundo, todo Occidente se contornea con ese bamboleo. Hay que recordar la "moral lease" que regía en Estados Unidos de Norteamérica, la cual dicta la ley moral de todo el mundo, y que esos bamboleos era violencia y era poder, le quitaba la impotencia a la gente. Luego vinieron los Beatles y desaletargaron a la gente de otra manera: pusieron el poder en verbo. Así la palabra poder se transforma en poder en sí, en poder que luchaba contra el Poder como sustantivo
Ahora, existe un dato muy curioso: durante la segunda guerra mundial, los aliados por un decreto instaurado, tenían la obligación de confesar las bajas, mientras que los alemanes no debían hacerlo, no tenían decreto alguno que los obligase a ello. Entonces los grandes sesudos estos, se dedicaron a leer todos los diarios del país, prestando atención a todos los muertos de determinada edad, lo cual arrojaba una muestra de los muertos de la guerra. En base a esto se elaboró un sistema que analizaba la manera, o el método, de cómo detenerlos o modificarlos. En relación con esto y para volver al tema del rock, cuando se mezcló el verbo poder con Poder, es decir, cuando comenzó a mirarlo y lo captó, y se equivocó, y dijo no al rock, volvió a mirar y dijo no a lo otro, y no a lo otro también, empezó a repetir una capacidad de congelamiento. Para decirlo de alguna manera, la cultura sobre el arte. El arte está en movimiento mientras, pareciese, la cultura convierte en historia cada vez más rápidamente las cosas
Es decir, la cultura corre el riesgo de convertirse en un museo en el cual se exhiben meras cosas, ya despojadas de movimiento...

- Pregunto: cómo se llega a un Museo del Rock treinta años después del fenómeno; cómo poner un museo, será que el universo se ha vuelto más veloz. ¡ Ya existe un museo del rock!. En la velocidad de los fenómenos, un pibe de catorce años, ya no sabe qué es el poder de la acción, no sabe si su cuerpo mueve o no. El ya va al disco, va al hecho concreto, y esto es lo terrible del poder. No sé por qué, yo lo comparo - y trato de imaginarlo - con el nacimiento de un sacerdote, o mejor dicho, lo comparo con cómo nace la hipnosis sacerdotal, que logra atrapar un movimiento y decir algo sobre él. La responsabilidad mayor de este acontecimiento la tienen la mayoría de los intelectuales de todas las épocas, los filósofos, los teólogos y los científicos, que trataron rápidamente, de captar un fenómeno en movimiento y congelarlo. Los científicos, por ejemplo, tienen el atrevimiento de decir que las cosas caen por la Ley de Newton, tratan de explicar algo que el lenguaje no sabe de qué se trata.


- ¿ Podría, entonces, hablarse de una sacralización del rock. ?

- Salvo raras excepciones, al observar un evento de rock, uno puede descubrir allí el nacimiento de la Iglesia Católica del Rock and Roll. Para llamarlo de alguna manera, nunca he visto nada tan parecido a un rito bestial, tan similar al rito de una secta muy antigua, en el hecho de ver a un tipo, allá arriba de un escenario, cantando lo que una multitud le pide que cante, repitiendo canciones, ofreciendo su producto vil de consumo. Todo muy bien producido.
Se supuso que el rock era lo más parecido al poder que habían perdido los poetas y los actores, y que misteriosamente, habían recuperado los músicos, los cantantes. El primero que sospechó esto fue Eric Clapton, que dijo una frase que siempre recuerdo: "La culpa de toda esta porquería la tienen John Lennon y Bob Dylan, porque le hicieron creer a la gente que nosotros somos alguien que podemos hablar de algo".
He seguido las giras de Fito Páez. He estado en el recital de los Rolling´s Stones, y siempre he visto y oído lo mismo: "¡ahhh!", "¡ahhh! ", "¡ahhh!". Aliento. Pero sin modificación sustancial alguna de la energía. Quiero decir: en una época, ir a un recital de rock era en realidad, como en las películas; la música era un elemento, pero en el recital ocurrían - se daban, pasaban - modificaciones. Uno estaba dentro del recital y a uno le ocurrían cosas; el cambio se ejercía en uno. Hoy, ahora, en los eventos de rock, todos tienen que decir lo mismo, oír lo mismo, y el peor de los cantos que se escucha es ése terrible que dice "es un sentimiento, no puedo parar". Detengámoslo epistemológicamente y es: es un sentimiento, que significa miento, es decir, un sentir fingido. Sigamos : no lo puedo parar, porque es paralítico. Este canto se puede aplicar, para poner un ejemplo, en un mitin de Menem, o en un recital de Ludovica Squirru. ¿Por qué no?. Esa uniformización es nazi.


- ¿Cómo se manifiesta esa uniformización nazi?


- Creo yo que cada persona es como huellas digitales diferentes. Somos tan distintos, tan completamente diferentes, que para poder asimilarnos tendríamos que hacer, no sé, una revolución. Nadie se suicida por lo mismo, nadie escribe, ni hace o canta, por lo mismo. Parecía que en el rock esto se notaba, digo parecía. Trasladémonos al underground. A mí siempre me gustó lo chico, los recitales pequeños. Pero hoy, ya en lo chico o pequeño se nota, por la disposición de los músicos en el escenario, que apuntan hacia allá arriba, apuntan rápidamente al poder, que congela un evento y lo trasforma en objeto de consumo. Cambiemos, ahora, la palabra. En lugar de underground hablemos de upground, que expresa el sentido o la idea de " levántate". Subsiste siempre un error en el hecho de discutir si el margen o el centro. Pero, ¿el margen o centro de qué?. En un árbol, por ejemplo, el centro permanece más inmutable. Los cambios que se van a producir, se dan a través de las membranas externas. Bueno, yo llamo el underground a lo más estándar en un cuerpo vivo, suponiendo que exista un cuerpo vivo. Es aquello que, curiosamente, antes se componía de los locos, los poetas, los guerreros que surgían de esa zona. Toda la porquería surgía de esa zona, desde lo mejor a lo peor surgía de ahí. Por otra parte, todo lo que surgía del centro era siempre lo mismo. No importa quién es Napoleón, o quién Stálin, siempre surgían del centro mismo del poder. Nacían siempre de una continuidad sacerdotal. En última instancia, cómo tendríamos que definir una Universidad sino como la cuna del poder y la tumba del saber. ¡Nadie sabe nada en las Universidades!. ¡Nadie!. Y, sin embargo, todo sale de esos claustros. Los que nos van a juzgar, los médicos que nos van a matar, ¡todos!. Yo digo: a la Universidad hay que destruirla, así como habría que destruir el matrimonio, que es la base del sistema capitalista, porque genera una economía de consumo, que es la base del mismo.


- Volviendo al tema de la articulación entre poder y rock, ¿ queda algo de contestatario, de rebeldía, en el rock?


- Una anécdota: le estaba haciendo un reportaje a Baglieto durante la dictadura de Viola. Le pregunto sobre el régimen y un chiquito de anteojos, viene corriendo desde lejos y dice: permiso, puedo decir algo. Yo no sabía quién era y le dije que sí. Entonces empezó a putear a los militares. Aquel muchacho era Fito Páez. El nunca cambió. Es el único tipo que siempre puteó contra los militares, y contra Menem y toda la casta política. Yo digo que hoy, esta actitud se ha vuelto un ejercicio más fácil de realizar. El rock es cobarde. Los músicos de rock son seres tan insensatos y tan miserablemente egocéntricos. La música aquí está tan dispersa que una de las discusiones que tuvo lugar dentro del underground fue, si alguna vez no había que comprar siete mil guitarras y repartirlas entre la gente. Wagner discutió esto con Bakunin. Wagner dijo: "Yo estoy destruyendo la música", y cuando se planteó esto argumentó que las construcciones que él estaba elaborando, las realizaba para que la gente no tocase más música. Entonces esto es lo más grave porque las cosas deben ser devueltas; la música debe ser devuelta a la gente. Cualquier lenguaje en poder de pocos, es temiblemente peligroso. Esto es lo que quiso decir Wagner cuando maldijo la música.


- ¿Cómo se manifiesta el poder dentro del rock?


- El rock es Hitler. Una situación cualquiera: Estoy ahí, recital de los Rolling´s Stones, un millón de personas. Si yo digo "matensé", ¡se matan!. Ese es el poder que ellos saben que existe. Otra anécdota útil para el análisis: Hay músicos recontra revulsivos. Existen actualmente unas 500 o 600 bandas de abajo, del pueblo, que las conozco, que tocan mal. Agarran los instrumentos, como cuando un ignorante toma un libro, y nada importa, cantan. ¿Y qué cantan?. Bueno, una muestra: " hijo de puta, me mataste la vida", "policía hija de puta, mataste a Miguel Brú". No importa si es bueno o malo. Yo estoy cansado de creer que existe el arte. ¿ Qué es el arte?. Que es lo que llaman arte sino ese circuito exclusivo y frívolo donde nos juntamos; algún taller de escritura en el que nos reunimos a escribir poesía, cuando a la vuelta están matando a tu abuela. Para qué sirve la poesía, los libros escritos. ¿Para qué sirven?. No sirven. Por eso Artaud escribe esa maravillosa frase, desde el sufrimiento que lo desgarra, que lo sacude: " el deber del escritor, del poeta, no es ir a encerrarse cobardemente en un texto... sino al contrario, salir afuera, para sacudir, para atacar a la conciencia pública...
Finalmente, volviendo a la diferencia entre rock y poder, creo yo, que el rock nunca intentó ser revolucionario. Lo creímos en un momento. Había muchas revoluciones para hacer. Yo creo que sigue habiendo una revolución a desarrollar en la pareja, en la vida cotidiana. Si uno no es capaz de alterar su casa, no puede alterar su cuadra. Si uno es un punk y después va al banco a trabajar, la palabra va adelante pero no es acompañada por la acción. Si el verbo no va ligado al hecho, me parece entonces, que todo es una gran decepción, una gran mentira brutal. Y como las palabras se han alejado tanto de la acción, ya el mundo es una cosa que ha quedado acartonada y entonces ahí se unifica todo. Así el rock va en camino de extinguirse, si no se ha extinguido ya. Ojalá nos llevemos una sorpresa. Tal vez la única sorpresa que nos puede ofrecer es que, los chicos de las villas en lugar de tomar una ametralladora, agarren una guitarra. Quizás sea mejor que en lugar de salir a robar, hayan usurpado las guitarras. Los ignorantes saben hablar pero no leer. El lenguaje de la música, al igual que todos los lenguajes criptográficos - llamémoslos sacramentales, que están en poder de pocos - son tremendamente peligrosos y por ello sería bueno que existiese algo así como la imprenta de la música, entonces, de esta manera, se acabaría el poder actual que detentan los grandes monopolios del negocio musical.


- ¿Cómo transformar en acción, en hecho, la metáfora "imprenta de la música" para poder crear un nuevo lenguaje musical?


- Todos tenemos que tocar y cantar. Las computadoras nos van a acercar al poder tocar o cantar. Existen aparatos por medio de los cuales uno puede programar y emitir la voz que quiera. No sé cómo hablaremos de aquí en más, pero la música es el rock, la canción popular, todas las formas de canción popular. Hablo en este caso del rock porque es la forma de la canción hegemónica en el mundo. No hay que olvidar que lo que hacen los sajones, que tienen sistemas de lenguaje poderosos, desde la lengua y la tecnología, ha aportado al enriquecimiento musical, como por ejemplo con el surgimiento de los Beatles, quienes han sido una genial bendición, pero detrás de lo cual viene la escupida salvaje. Es decir, atrás de ellos viene la invasión; ellos depredan. Vienen a depredar nuestro medio interno. No vienen a hacer nada más que llevarse grandes cantidades de dinero con esos brutales megashows. De todas maneras, el rock como poder-verbo, no tiene demostraciones actuales. Las últimas que quedaban, como las de Negú Gorriak y Mano Negra, ya extinguidas, produjeron la muerte de todo un movimiento latino, el cual se perfilaba como un poder y un lenguaje musical alternativo. Espero que interfiera un fenómeno que modifique esta situación. Cuando pierde poder el teatro y la poesía, la leyenda que provenía de ellos se transfiere a la música. Pero ésta posee una estructura que reproduce el esquema del andamiaje, que sostiene el poder. Existe el África corbs, compuesto por el bajista y el baterista, los cuales son productos, no participan; ellos son el África, son el fondo verdadero. Luego se encuentra adelante, avanzando, el Imperio. Viene la guitarra - que es una voz - y finalmente el cantante, que es, digamos, como el cura. No importa lo que diga ni lo que haga. Por otra parte, el público es dictador, quiere que sea todo como ayer. Es ahí cuando éste se convierte en un forrito.


- ¿Cuál es el escenario actual que dota de sentido al rock?


- Hoy en día, es el escenario de la Iglesia Católica, y el mejor escenario del poder mundial. Es la droga más anestesiante que existe en éste momento, porque toda expresión posible de violencia, se halla sedada, tranquilizada y uniformizada. De todas formas, en este momento el rock, no molesta ni a los porteros de Suiza. El arte en general va a tener que plantearse si va a sobrevivir el siglo que viene. El arte es en donde, en realidad, está escondida la palabra "magia transformadora". Si nos damos cuenta que los artistas tenemos el mismo poder que los políticos, bueno, tal vez le transmitimos algo a la gente, y tal vez la gente escuche y obre de alguna forma. La magia también se encuentra oculta en la música: Si los Beatles dijeran "abandonen a sus familias", yo saldría corriendo. Quiero decir que existe un poder oculto en esto de la palabra y la canción. Ahora, nadie lo sabe usar o no pueden usarlo. El poder es una concepción abstracta. Se supone que existió una famosa charla entre Trotsky y un anarquista, en la cual se dijo lo siguiente: Trotsky dijo: "tenemos que decidir qué vamos a hacer con los ferrocarriles", y el anarquista contestó: "pero cómo, si vamos a hacer la revolución, es para que no existan más los trenes". ¿Para qué queremos derrumbar al poder?. ¿Para no hacer nada más?. ¿O alguien va a tener que trabajar?.
Pero hay algo más fuerte: yo creo en la tormenta, creo en la tempestad y también creo en el SIDA. Todo este fenómeno que el hombre ha creado porque le han dado una certera y terrible paliza a la mentira. Me gusta mucho la leyenda de ese hombre que tuvo que hacerse tigre para poder vengarse. Convertirse en algo que mata, en un ser que te va a quitar la vida en nombre de sus hermanos, como la encantadora idea de Santucho. La Mentira mintió tanto que le va a ir mal, y es necesario que así sea. Sí, es necesario.