lunes, 30 de abril de 2018

LOS GRANDES NEGOCIOS...


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Patas arriba (fragmento)

"Muchos de los grandes negocios promueven el crimen y del crimen viven. Nunca hubo tanta concentración de recursos económicos y de conocimientos científicos y tecnológicos dedicados a la producción de muerte. Los países que más armas venden al mundo son los mismos países que tienen a su cargo la paz mundial. Afortunadamente para ellos, la amenaza de la paz se está debilitando, ya se alejan los negros nubarrones, mientras el mercado de la guerra se recupera y ofrece promisorias perspectivas de carnicerías rentables. Las fábricas de armas trabajan tanto como las fábricas que elaboran enemigos a la medida de sus necesidades. (...) Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen. El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia. "


EDUARDO GALEANO

domingo, 15 de abril de 2018

EL DEBATE...

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Lo saludable después de tantos años de democracia: que se debata en el congreso cuándo empieza una vida y la responsabilidad del estado por protegerla, la paradoja entre la protección de esa vida a costa de la muerte de la madre, lo problemático que resulta pensar las relaciones entre sexualidad, deseo, responsabilidad, salud pública, vida (la vida de la madre, la vida por venir).
Si el tema resulta espinoso es porque confluyen situaciones coyunturales (las muertes por abortos clandestinos, las falencias en los programas de educación sexual) con dilemas trascendentales (qué es la vida, cuándo empieza, quién debe proteger esa vida)
Y, en lo personal, me gustaría escuchar algo que no suelo escuchar: que en todo embarazo, deseado o no, intervino un hombre. Y asì como en la legislación actual el hombre tampoco puede "abortar" (un hombre no puede decidir que la mujer aborte y, en caso de no asumir posteriormente la paternidad, la ley lo hace responsable de participar de la manutención del menor), entiendo que un futuro cambio legislativo, si lo que se pretende es un progreso social que resulte igualitario para los géneros, también debería incluir al hombre. También debería liberarlo de la carga de no tener que asumir responsabilidades por el hijo que no quiere tener.
Suele suceder que argumentos que son atendibles para iniciar un debate son tomados como fundamento para cancelarlo.
Asì, la "libertad del cuerpo (femenino) y la cantidad de mujeres que mueren por abortos clandestinos creo que son buenos argumentos para iniciar el debate; no para dejar de pensar el tema y enojarse con el que "se anima" a seguir pensando.
Y esos son sòlo algunos de los términos para iniciar el debate.
En lo personal, no pudo dejar de pensarlo en términos de educación y de deseo sexual. Cómo articular una cosa y la otra.
Y en términos del otro deseo, de un deseo mas mediato (o de su ausencia) que entra en juego: el deseo de maternidad y el deseo de paternidad.
De maternidad.
Y de paternidad.
De los alcances de la libertad y de la responsabilidad de los cuerpos: el femenino y el masculino.

domingo, 25 de marzo de 2018

TODO ES HISTORIA...

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"En los tiempos impiadosos del ideario neoliberal, la exclusión social, el desquicio institucional y la frivolizaciòn de la existencia, la Argentina encuentra en el bizarro retorno de la figura de Eva Peròn un espejo donde se proyectan en escala colosal sus propios deseos y frustraciones. Es significativo lo obviamente compensatorio que ese mito incluye: frente a la ruptura de los lazos de solidaridad y la retirada del Estado de sus funciones igualadoras, resulta difícil que los ojos no se fascinen ante esa imagen plebeya y trágica con los brazos tendidos en ofrenda de amor hacia los desposeídos. Alguien por fin desde un tiempo sin tiempo reparte bienes materiales y simbólicos en un país encapsulado en la privacidad de su egoísmo de mercado.
Pero esa misma atemporalidad alberga el riesgo de dibujar un espacio mítico y por ende impermeable a la historia y a la visibilidad de un futuro mejor, ya que si impera esa "máquina de suprimir el tiempo" que según Levi Strauss define la estructura del mito, si no hay despliegue interior fundado en fracturas que erosionen esas representaciones, entonces de esas figuras muertas sòlo saldrá la repetición.
Despuès de todo, la ventaja de la historia frente al mito es que no se cierra nunca, y admite innumerables resignificaciones. Por eso es preciso demandar personajes históricos que sean realmente sujetos y productos de su época. De lo contrario, a la búsqueda de esencias intemporales, la historia desaparece como proceso, y nos remite al agujero negro donde se agitan sin posibilidades de simbolizarse los fantasmas argentinos"
"EVITA COMO MITO COMPENSATORIO" (OSCAR TERÀN, " DE UTOPÍAS, CATÁSTROFES Y ESPERANZAS")

jueves, 15 de marzo de 2018

EL DESCONFIADO...

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"Siempre he sido un poco desconfiado ante el tema general de la liberación, en la medida en que, si no se la trata con cierto numero de precauciones y dentro de ciertos límites , corre el riesgo de remitir de nuevo a la idea de que existe una naturaleza o un fondo humano que se ha encontrado, tras algunos procesos históricos, económicos y sociales, enmascarado, alienado o aprisonado en mecanismos, y concretamente por mecanismos de represión.
Según esta hipótesis, serìa suficiente con hacer saltar estos cerrojos represivos para que el hombre se reconciliara consigo mismo, reencontrara su naturaleza o retomara contacto con su origen y restaurara una relación plena y positiva consigno mismo. Creo que se trata de un tema que, sin examen, no puede ser, sin màs, admitido de este modo. No quiero decir que la liberación o tal o cual forma determinada de liberación no existan: cuando un pueblo colonizado busca liberarse de su colonizador, se trata de una practica de liberación en sentido estricto.
Pero ya se sabe que, incluso en ese caso, por lo demás preciso, esta práctica de la liberación no basta para definir las prácticas de libertad que a continuación serán necesarias para que ese pueblo, esa sociedad y esos individuos puedan definir formas válidas y a aceptables tanto de su existencia como de la sociedad política. A ello obedece el que insista màs en las prácticas de libertad que en los procesos de liberación que, ha de decirse una vez màs, tienen su lugar, pero no me parece que por sì mismos puedan definir todas las formas prácticas de libertad.
Se trata del problema con el que concretamente me he encontrado en relación con la sexualidad: ¿tiene algún sentido decir "liberemos nuestra sexualidad"? ¿El problema no es, màs bien, el de intentar definir las prácticas de la libertad mediante las cuales pudiera definirse qué son el placer sexual, las relaciones eróticas, amorosas y pasionales con los otros?
Me parece que este problema ético, el de la definición de las prácticas de libertad, es mucho màs importante que la afirmación, un poco repetitiva, de que hay que liberar la sexualidad o el deseo.
La liberación abre un campo para nuevas relaciones de poder, que es cuestión de controlar mediante prácticas de libertad."

MICHEL FOUCAULT: "LA ÈTICA DEL CUIDADO DE SÌ COMO PRÀCTICA DE LA LIBERTAD" (DOCE TEXTOS FUNDAMENTALES DE LA ÈTICA DEL SIGLO XX)

domingo, 25 de febrero de 2018

LA AYUDA NECESARIA...

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"A propósito de la expresión de la Mona Lisa -la del cuadro- tengo tres teorías. 1) està aburrida posando hace horas. 2) nunca tuvo un orgasmo.3) sabe un secreto que no le importa a nadie. O las tres juntas."

"Mi bisabuela tenìa muy buena química con los gatos. Siempre decía que la única forma de que te respetaran era entender cuándo había que ignorarlos y cuándo no. "Con las mujeres es igual" decía.

"Vivo tenso, con la sensación de que un murciélago lleno de rabia psicológica se me va a enganchar en el pelo en cualquier momento. Los padres son hijos tratando de dejar de serlo. No tienen la culpa de nuestras miserias. Los murciélagos son pésimas metáforas. Los padres, también."

"La verdad que me entretuvo releerme. -Es como si las cosas le pasaran a otro, como una limpieza. Estas anotaciones diarias son un poco eso: una forma de sacarse el cerebro por un rato y meterlo en una palangana de agua tibia y sal."

"Llevar las ideas al plano de la realidad siempre es jodido. Hay que trascender el miedo de que la cosa se vuelva destructible."

"Asì como me siento en la obligación de hablar cuando el otro se queda callado por un período que me resulta incómodo, también tengo la necesidad de impresionarlo con lo que le cuento. Mentir en este contexto es una herramienta legítima y conveniente. Todo el tiempo estamos tratando de domesticar a los demás para que nos amen. Con un perro usamos un diario enrollado; con otra persona: palabras."

"Dime cuál es tu nivel de conciencia con respecto a tus miserias y te diré hasta dónde podemos relacionarnos"

"O sea que usted piensa al mundo como una gran parrilla, en donde nosotros serìamos pedazos de carne, las circunstancias, brasas ardiendo; y Dios, un asador vago?"

FRANCISCO MOULIA (TÁCTICAS DE SUPERACIÓN PERSONAL")

miércoles, 14 de febrero de 2018

DESDE EL SUR...


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"En primer lugar, hay un contexto historico en que se ganaron las elecciones presidenciales de 2002, en un escenario de todavia reflujo del movimiento de masas. Solo ganamos porque habia una crisis profunda del neoliberalismo, y porque parte de la burguesia se alio a nosotros.
En lo economico, hicimos una apuesta correcta por retomar el crecimiento de la industria, que permitio en ocho años financiar proyectos sociales y distribuir renta. Pero no nos atrevimos a hacer reformas estructurales en la economia, como seria cortar los pagos de interes por el gobierno para una deuda interna impagable e inexplicable, que financia a un capitalismo nacional rentista que hoy recibe casi el 40 por ciento de todos los recursos del presupuesto federal. No se hizo la reforma tributaria, para cobrar de los mas ricos e insertar a los mas pobres, que son hoy los que mas pagan impuestos.
No hicimos la reforma agraria, que es una medida economica para impulsar el mercado interno y liberar las fuerzas productivas del campesinado pobre.
En la politica, no hicimos una reforma politica, que tendria que ser por la via constituyente, para impulsar un nuevo modelo democratico mas participativo bajo control de las mayorias. Y no se propuso hacer cambios en el poder judicial. Tampoco tuvimos el coraje de impulsar una reforma que pudiera democratizar la difusion y utilizacion de los medios de comunicacion de masas.
En lo ideologico, deberiamos haber impulsado programas de formacion politica masiva para elevar el nivel de educacion politica y cultural de las masas.
Asi, durante los catorce años de gobiernos progresistas en Brasil, la burguesia siguio siendo hegemonica en la economia, en el congreso, en el poder judicial y en el control de los medios masivos. O sea, ellos mantuvieron el control del poder politico, y una correlacion de fuerzas bajo su control.
Todo eso no se hizo porque estuvimos presos de una vision estrategica de conciliacion de clases, y no de lucha de clases . Y quien duerme con el enemigo, como decimos, amanece embarazado de la derrota."

"AMERICA LATINA, HUELLAS Y RETOS DEL CICLO PROGRESISTA" (Entrevista a Joao Pedro Stedile)

sábado, 10 de febrero de 2018

POR LA ESPALDA...


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"POLICIALES" Por Martin Kohan para Perfil.
La literatura nos proporcionó, hacia fines del siglo XIX, dos sargentos de policía. Los conocemos bien: uno, inventado por José Hernández, es el célebre sargento Cruz, más tarde retomado (y expandido) en un cuento de Jorge Luis Borges; el otro, recreado por Eduardo Gutiérrez, llevado luego al teatro (por los Podestá) y al cine (por Leonardo Favio), no es otro que el sargento Chirino.
El sargento Cruz, diríase que bajo la determinación de su nombre, hace algo sorprendente en el final de la primera parte de Martín Fierro: cruza de un lado al otro, se pasa del lado de la ley al lado del delito. Lo hace porque reconoce, admirado, la valentía impar del acorralado, y a la vez, por ende, lo uno con lo otro, la artera cobardía de ese todos contra uno que emprende la partida policial. Deserta, entonces, para ponerse a pelear a la par de Fierro, reconociendo (y es esto lo que detecta Borges) que, en cierto modo, el otro es él, él es el otro (¿qué pasa cuando un policía no es sino un malhechor, solo que con uniforme?). Cruz prefiere traspasar del lado de la abyección al lado de la dignidad, aunque después eso le exija otro cruce: cruce de frontera, para irse a tierra de indios (eso sí: con Martín Fierro).
El proceder del sargento Chirino, en el final de Juan Moreira, resulta en esto su exacta inversión. También Moreira se ve acorralado, y solo, contra una nutrida partida policial que lo persigue. Pero Chirino da con él y lo mata por la espalda. Por la espalda, sí, por la espalda: lo mata cobardemente, lo mata con felonía, con miedo y a traición. Se dice que, en algunas representaciones teatrales, no faltó el espectador que saltó hacia el escenario, confundiendo quijotescamente ficción con realidad, para tratar de impedir una acción por demás miserable. En Terrenal, de Mauricio Kartun, donde Caín vuelve a matar a Abel, pues lo mata incesantemente, brota ese nombre, esa exclamación: “¡Chirino!”, citando el tono desgarrado del film de Leonardo Favio.
En la Justicia argentina, por ahora, no existe la pena de muerte para castigar el delito de robo. A los ladrones, por ahora, no se los fusila ni se los electrocuta; tampoco se les corta la cabeza para exhibirla luego en alguna plaza pública (ni las manos meramente, para que no puedan volver a robar). En la Argentina, por ahora, estamos exentos de esas medievalidades; en la Argentina, por ahora, prima el criterio de que solamente se justifica el quitar una vida, si hace falta, para salvar otra vida: que toda vida humana, incluso la que se tenga por deplorable, asume un valor intrínseco y supremo. En la Argentina, por ahora, se sostiene que una vida, la que sea, vale más que cualquier objeto que pueda hurtarse o robarse.
Luis Chocobar no ha llegado a sargento todavía. Pero mató por la espalda, como Chirino, a un ladrón que se escapaba por las calles de La Boca (y que no tenía, como tenía Moreira, un trabuco ni otra cosa parecida). ¿Lo hizo para preservar otras vidas, incluida la suya propia, porque corrían eminente peligro, o lo hizo para limpiar nomás a un chorro, a manera de pena de muerte aplicada sin juicio previo? Quienes lo vitorean, quienes lo agasajan, ¿lo hacen porque presumen que dando muerte salvó vidas, o lo hacen porque les da un regocijo enorme verificar que a un chorro se lo mata así sin más? Y el Presidente, cuando lo recibe, o la ministra, cuando lo encomia, ¿lo hacen porque ven en Chocobar a un héroe, a un héroe y no al perpetrador de un crimen, o lo hacen porque en verdad están ya resueltos a que a esta clase de crimen (el que sirve para deshacerse de chorros, para asesinarlos sin más trámite) se le dé un estatuto heroico?
¿Existe una mayoría de argentinos que se inclina a favor de la muerte? Duran Barba (es decir, el Gobierno todo, que habitualmente lo que hace es repetirlo) ha dicho que sí: se lo indican las encuestas. Ignoro si encuestaron a los que quedaron la otra tarde en pleno centro en medio de un tiroteo policial, para saber si, mientras se tiraban al piso y sentían picar cerquita las balas, les parecía que en la Argentina hay ahora más seguridad o más inseguridad.