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martes, 10 de marzo de 2026

HABLANDO DE LA LIBERTAD...

 



"Fue solo un accidente", la película del iraní Jafar Panahi vuelve a poner sobre la mesa, de alguna manera, el debate acerca del "no matarás" originado por el filósofo Oscar Del Barco en relación a la lucha armada en nuestro país en los años 60/70.

Buscando material sobre este cineasta, encuentro una carta abierta que escribió acerca de lo que le tocó vivir cuando, en el año 2001, ingresó al "país de la libertad" a modo de escala para su posterior participación en los festivales de cine de Buenos Aires y Montevideo:
"Como ganador del Premio a Libertad de Expresión (Freedom of Expression Award) por mi película El círculo, desearía su amable atención por lo que me sucedió en su país, un hecho que acontece a diario en los Estados Unidos. Y permítanme ver su reacción ante estos hechos inhumanos. Creo tener derecho a sentir curiosidad acerca de la respuesta del Consejo que me otorgó el premio y que esa respuesta sea proporcional al comportamiento que yo y muchas otras personas enfrentan y seguirán enfrentando. Ustedes han considerado mi película como “un film maravilloso y audaz” y deseo que su Consejo y los medios de Estados Unidos se atrevan a condenar los salvajes actos de la policía norteamericana y de inmigración.
El 15 de abril partí desde el Festival de Cine de Hong Kong hacia los festivales de Montevideo y Buenos Aires, en el vuelo 820 de United Airlines, un viaje de 30 horas vía el aeropuerto de Nueva York, donde debía permanecer por 2 horas y tomar el vuelo a Montevideo. En respuesta a mis inquietudes, los organizadores de los festivales habían ya chequeado si necesitaba una visa de tránsito y me aseguraron que no había necesidad de tal visa. Más aún, la aerolínea me emitió un ticket visado para Nueva York. Yo mismo le pregunté al personal de United Airlines por la visa de tránsito a Nueva York en el aeropuerto de Hong Kong y escuché la misma respuesta. Ni bien arribé al aeropuerto JFK, la policía norteamericana me llevó a una oficina, donde me pidieron mis huellas digitales y mi fotografía debido a mi nacionalidad. Me negué a hacerlo y les mostré mis invitaciones a los festivales. Me amenazaron con encarcelarme si no hacía las huellas digitales, y pedí por un intérprete y por un llamado. Se negaron. Luego me encadenaron como a los prisioneros medievales, me subieron a un patrullero policial y me llevaron.
Me pusieron cadenas en mis pies y me engancharon a otros encadenados, todos a la vez encadenados a un banco muy sucio. Por 10 horas sin preguntas ni respuestas fui forzado a sentarme en ese banco a presión junto a los otros. No me podía ver, estaba sufriendo de una vieja enfermedad, sin embargo nadie lo notó. Otra vez les requerí que me dejaran llamar a alguien en Nueva York, pero ellos se negaron. No sólo ignoraron mi pedido sino que también el de un muchacho de Sri Lanka quien quería llamar a su madre. Todo el mundo estaba conmovido por el llanto de este chico, gente de México, Perú, de Europa del Este, India, Pakistán Bangladesh y... Yo estaba pensando que todos los países tienen su propia ley, pero no podía entender estos actos inhumanos.
Al final vi la mañana siguiente. Otro policía vino y me dijo que me tenía que sacar una fotografía. Yo dije nunca. Y les mostré mis fotos personales. Dijeron que no, que ellos tenían que sacarme la foto (en la manera que se lo hacen a los criminales) y tomarme las huellas digitales. Me negué. Una hora más tarde dos personas me amenazaron para que me hiciera las huellas digitales y la fotografía por computadora y otra vez me negué y pedí un teléfono. Finalmente aceptaron y pude llamar al Dr. Jamsheed Akrami, de la Universidad de Columbia, y le expliqué toda esta historia. Le pedí que los convenciera debido a que él me conoce bien y sabe que yo no soy una persona que hace lo que ellos me pidieron que hiciera.
Dos horas más tarde, un policía vino y me tomó mi foto personal. Me encadenaron y me llevaron de vuelta a un avión el cual iba de vuelta a Hong Kong. En el avión, desde mi ventana, podía ver Nueva York. Sabía que mi película, El círculo, había sido estrenada hacía dos días y que había sido muy bien recibida también. Sin embargo, el público hubiera entendido mejor mi film si hubieran sabido que el director era encadenado al mismo tiempo. Hubieran aceptado mejor mi idea de que los círculos de límites humanos existen en todas partes de este mundo, pero con diferentes proporciones. Vi la Estatua de la Libertad e inconscientemente sonreí. Traté de cerrar las cortinas y vi las cicatrices de las cadenas en mi mano. No podía soportar a los otros pasajeros mirándome fijo y sólo quería pararme y gritar ¡No soy un ladrón! ¡No soy un asesino! ¡No soy un traficante de drogas! Yo... yo soy sólo un cineasta iraní."


lunes, 2 de marzo de 2026

FIN DE UN MUNDO ENFERMO...

 


En su libro “Cómo funciona el mundo”, Noam Chomsky explica qué pasó luego de la segunda guerra mundial, de la que emergieron los Estados Unidos como la primera potencia mundial: “los funcionarios de planificación de la posguerra advirtieron enseguida que la reconstrucción de las otras sociedades industrializadas occidentales iba a ser fundamental para la salud del sector empresarial estadounidense, porque les iba a permitir importar productos fabricados en Estados Unidos y ofrecer oportunidades de inversión. Pero era fundamental que esas sociedades se reconstruyeran de un modo muy específico. Había que restablecer el orden tradicional de la derecha, con el típico predominio del sector empresarial, la debilitación y la fragmentación de los sindicatos y el peso de la reconstrucción sobre las espaldas de la clase obrera y los pobres. En algunos casos, para eso hacía falta recurrir a la violencia extrema, pero otras veces se lograba lo mismo con métodos más blandos, como la intervención en los procesos electorales y la retención de ayuda alimentaria."
El peronismo apareció, a mitad de la década del 40, como respuesta a ese nuevo orden internacional posterior a la segunda guerra, marcando una tercera posición y haciéndose eco de las demandas sociales de su época.  Fue así que, con la reforma constitucional de 1949, se incorporó derechos sociales, económicos y laborales, consolidando el constitucionalismo social, incluyendo los derechos del trabajador, la familia, la ancianidad y la educación, constitucionalizando conquistas peronistas previas como el aguinaldo, vacaciones pagadas, jornada limitada y el salario digno.
Podemos preguntarnos, entonces, por la dignidad en la historia de los trabajadores argentinos, y podríamos decir que en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional encontramos las bases de esa dignidad: condiciones dignas, jornadas limitadas, salario justo, protección contra el despido y la organización sindical libre, todos ellos en riesgo, hoy, con la reforma laboral en vilo.
En su libro "De utopías, catástrofes y esperanzas”, el filósofo Oscar Terán dice: "En la Argentina los de más abajo miran a los ojos a los de arriba. Mirar a los ojos es el síntoma de la caída de la deferencia, es el signo más evidente de la convicción que tienen los argentinos de ser y sentirse iguales. Esto ocurre desde siempre, ya estaba en la idiosincrasia del gaucho, fue activado por las revoluciones, las guerras civiles y otros fenómenos a lo largo de la historia argentina, con su gran culminación el 17 de octubre de 1945. De ahí en adelante desaparece absolutamente esa idea del tributo que los de abajo tienen que rendir a los de arriba a cambio de la protección que los de arriba brindan a los de abajo. Yo viví bastante años en México y allí hay gente que, aún hoy y más allá de su situación económica, a ciertos lugares no puede ingresar, no se anima a ingresar. Siente que no tiene derecho a entrar. Ese es un fenómeno que se da en casi toda América Latina y que aquí no existe o existe poco. Aquí uno tiene el derecho de estar en todas partes."
Sigue Terán: “somos una sociedad imaginariamente igualitaria, en el deseo y en todo aquello que los sujetos se asignan como derechos adquiridos, Es imposible entender ciertos fenómenos que ocurren todos los días sin entender esta pulsión o esta convicción de igualitarismo. Es imposible ver cómo se mueven los piqueteros, los travestis, los vendedores ambulantes, por ejemplo, sin esta idea de que todos somos exactamente iguales y tenemos derecho a ocupar espacios que no están vedados absolutamente para nadie.”
Es muy probable que no encontremos otro momento en la historia argentina (además de la década peronista) en la que, como dice Oscar Terán, los trabajadores hayan podido a mirar a los ojos de sus empleadores.
Llegamos, entonces, al golpe de Estado de Marzo del 76, del que se están cumpliendo -próximamente - 50 años. En sus diarios, escribe Ricardo Piglia: “viernes 27 de febrero: “se habla de golpe militar como inevitable. Lorenzo Miguel apoya a Isabel y los militares organizaron, según parece, ya su gabinete. Se repiten las generalizaciones del golpe de 1955: corrupción, ineficacia, etc. El objetivo parece ser desarticular al movimiento sindical para poder darle vía libre al proyecto liberal.”
            Piglia, en un solo párrafo, condensó el proyecto que tenía en mente la dictadura militar para los trabajadores en la Argentina: su desprotección total. No casualmente, el actual gobierno -al que le resulta por demás incómodo referirse al aniversario del golpe de Marzo del 76 - puede ser pensado como heredero de las políticas implementadas en su oportunidad: endeudamiento externo, apertura indiscriminada de las exportaciones, desregulación de la economía,  disciplinar a los trabajadores en general y a los sindicatos en particular (que en ese entonces implicaba la tortura y desaparición de sus delegados y hoy -democracia mediante- implica tomar medidas que buscan debilitar su capacidad de acción), elementos todos que constituyen la columna vertebral de los principales andamiajes jurídicos en materia laboral de los que se amparó y ampara el gobierno para llevar adelante su gestión desde sus primeros días al frente del poder ejecutivo: DNU 70/23, “Ley Bases” y la aún no sancionada “Ley de Modernización Laboral, y todas las modificaciones introducidas en la misma (creación del banco de horas, fraccionamiento de las vacaciones, pago en cuotas de las sentencias judiciales, por nombrar algunas) contradicen principios básicos del derecho laboral: el protectorio, el de irrenunciabilidad, el de no regresividad.
Hoy, sin embargo, vivimos bajo la forma democrática y republicana de gobierno, Y, como sostiene Nicolás Casullo en su libro “Las Cuestiones”, el sistema republicano hoy se nos presenta como una gran paradoja:  la actual democracia republicana, frente a desafíos que hoy la cuestionan, considera que al gobierno democrático no se lo puede corromper con las demandas de una sociedad democrática. Esta última, en definitiva, aparece como su más imprevisible enemiga. Volviendo al punto de inicio del presente informe: ¿si las demandas de la sociedad democrática (el reclamo de las mayorías por justicia social) “corrompen” al actual gobierno… la libertad de quiénes se proclama?
En su libro “Fechas que hicieron historia”, el historiador francés Patrick Boucheron plantea que, “no hay que olvidar que la historia es también, más que cualquier otra cosa, el arte de dosificar las sorpresas”.  La palabra clave es “dosificar”. No es que en la historia ya esté escrito todo lo que pasa en nuestro presente y en consecuencia nada nuevo nos pueda ocurrir, no se trata de eso; pero si analizamos nuestro presente a la luz de nuestro pasado, seguramente, vamos a poder encontrar elementos que se repiten y que no son nuevos en absoluto. Lo mismo podemos pensar de una persona cualquiera y su familia. No somos idénticos a nuestros padres o a nuestros abuelos, pero tampoco somos completamente diferentes.
El gobierno que encabeza actualmente el poder ejecutivo se presentó en las elecciones presidenciales del año 2023 como “lo nuevo” para diferenciarse de lo que llamaron “la casta política”, sin embargo, no tardaron en reivindicar al gobierno que estuvo en el poder durante toda la década de los 90 como el “mejor de la historia”. Es decir, consideró como el mejor de la historia a un gobierno que dejó al país con un endeudamiento externo atroz, y a una sociedad fragmentada por niveles de pobreza y desocupación como nunca antes había tenido este país.
Siguiendo a Boucheron, podemos decir que, en el caso del actual gobierno, debíamos no ya dosificar, sino simplemente dejar de lado la posibilidad de toda sorpresa. O quizá sí tenemos, hoy, una sorpresa: que estemos discutiendo nuevamente derechos elementales básicos, pisos de dignidad básicos, que quizá en alguna oportunidad dimos por saldados, pensamos que nunca más los íbamos a tener que volver a discutir.
Si la democracia no implica necesariamente una ampliación de derechos para las mayorías, y si no implica un piso de dignidad para la clase más débil (los trabajadores), se vuelve un envase vacío.
A 50 años del último golpe cívico-militar, conviene repensar, en este contexto tan acuciante, acerca de las formas más lúcidas que tenemos para intervenir en este presente, en defensa de los derechos que aún se tienen. Para no sentirnos un envase vacío.
Los derechos que los trabajadores fueron adquiriendo a lo largo del tiempo se correspondiendo con distintas conquistas sociales, no se trató de fenómenos de la naturaleza, sino de acciones concretas de hombres y mujeres de carne y hueso.
Esas luchas provocaron una tensión con el diseño constitucional original de nuestro país. Como señala Roberto Gargarella, las constituciones actuales son un "traje chico" o un diseño pensado para una sociedad que ya no existe.
Es el derecho el que debe adecuarse a las demandas de una época, y no al revés, y de esta forma intentar que sea, en lo posible, una conversación entre iguales. 

martes, 25 de noviembre de 2025

domingo, 21 de septiembre de 2025

BAJO NUESTRO PULGAR...




La fascinación que despierta el uso masivo de la IA, al parecer, está centrada en dos factores principales: 1) la supuesta eliminación del error en lo que se hace (o la reducción al mínimo de su margen). 2) el tiempo que se "ahorra" usando este super algoritmo . Los dos factores se encuentran íntimamente relacionados para que el uso de esta herramienta resulte más que tentador:  "maximice su acierto en el menor tiempo posible" podría ser el slogan del super algoritmo, sea que el acierto se trate de una inversión financiera o la aprobación de un examen de matemática por parte de un alumno del secundario.

Una canción de los Redondos, allá por fines de los 90 -cuando internet recién empezaba a despuntar- hablaba de un "Dios nuevo, mejor hecho y bajo nuestro pulgar."

Curioso: si escribo la frase en google, esto me surge de la visión creada por la IA: "La frase "un dios nuevo, mejor hecho y bajo nuestro pulgar" es parte de la letra de la canción "El Árbol del Gran Bonete" de la banda de rock argentina Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, que se encuentra en el álbum Lobo Suelto, Cordero Atado de 1993. " 

Error: la canción pertenece al disco "Ultimo bondi a Finisterre", disco editado en el año 1998

Retomando los dos factores principales mencionados anteriormente, las objeciones que me surgen respecto de los mismos son las siguientes: a) el error, salvo cuando conlleve una fatalidad,  no debe ser eliminado, porque es parte necesaria y fundamental de un proceso de aprendizaje/conocimiento, y no una especie de fantasma del que debemos escapar corriendo; y b) el tiempo que se "ahorra", en qué lo vamos a invertir? En jugar?  En husmear la vida de los demás en las redes sociales? Eso es tiempo "invertido"?

Y qué pasa con la toma de decisiones que delegamos en la IA? No es acaso la toma de decisiones un aspecto fundamental de la vida adulta de los seres humanos?  Creo que sí, y que esa toma de decisiones implica cometer errores, pero también adquirir destrezas y aprendizajes. Y que todo ello implica tiempo que no es tiempo perdido, más bien todo lo contrario.

Habría que ser cuidadosos, entonces. No sea cosa que, en algún momento, "nos corten la luz", y que esa oscuridad nos encuentre más desnudos que cuando llegamos a este mundo.

lunes, 27 de enero de 2025

LA VIDA COLECTIVA VIABLE




 "Es probable que en los años "poscoronavirus" emerja un fascismo de nuevo cuño. Estaría hecho de otra materia y procedería no de un poder que busca someter cuerpos y espíritus a su ideología, sino de una multitud de individuos que solo se remiten a sus propios credos, forjados antes que nada por el resentimiento y su resolución de obtener, cueste lo que cueste, su tajada. Por eso, se lo podría calificar de fascismo individual atomizado. La subjetividad decepcionada, revanchista y obstinada guiaría las conductas. Ese fascismo estaría latente y tendería a expandirse más según la amplitud de la crisis por venir  y las respuestas que se intente dar al fenómeno. Refrendaría el fin de la sociedad tal como la consideramos desde el siglo XVIII, es decir, un agrupamiento constituido por una pluralidad de almas, estructurado por puntos de referencia comunes, principios, reglas -hasta verdades- que se comparten y que definen, vía concertación, las condiciones de la vida colectiva viable."

"No hay nada concluyente que se pueda producir sin choques ni conflictos. Se enfrentarán, por un lado, los que arden en deseos de dejar hablar la propia ira, en aumento, a expensas del mundo y los demás, y también a expensas de sí mismos, porque están resueltos a no determinarse sino únicamente en función de sus afectos y credo subjetivos, hasta llegar a generalizar una suerte de barbarie común insidiosa y larvada; por el otro, aquellas y aquellos que, pese a la exasperación que los invade, entienden que no se pueden perder en una guerra civil de palabras y cuerpos, y que tienen la intención, por el contrario, de poner su energía en apaciguar los desbordes de rencor y odio, de trabajar para instaurar situaciones de equidad en el territorio de nuestras vidas cotidianas, al mismo tiempo que están determinados a poner obstáculos a las personas o grupos que llegaron al punto de aprovecharse de sus semejantes en nombre de sus propios sufrimientos padecidos. Vivimos la época que nos mostrará una feroz lucha entre Thanatos y Eros, entre aquellos movidos por la pulsión de destrucción y los que están animados por la firme intención de construir y el principio de la esperanza."

"LA ERA DEL INDIVIDUO TIRANO" (E. SADIN)


lunes, 11 de noviembre de 2024

CAMINAR EN LA OSCURIDAD...

 










No es una joya, pero tampoco está mal la serie. Me hubiera gustado ver más tiempo dedicado a la trama legal de la tragedia, al desarrollo de los argumentos -morales y jurídicos- que entran en colisión, y al de las diferentes miradas respecto de las responsabilidades puestas en tela de juicio, y menos tiempos al antes y después de la historia de los chicos protagonistas. El criterio artístico de dónde poner el foco terminó generando el efecto contrario al deseado: cierta indiferencia ante ese sufrimiento infinito, y es que tanto acercamiento nos termina alejando un poco. Lo más logrado es, entonces, el núcleo del disturbio: la noche fatídica del incendio, que justifica ampliamente la serie. No me termina de cerrar el argumento de que "no se puede hacer rédito económico de una tragedia", porque, si es por eso, no se podría hacer ningún trabajo intelectual o artístico que explique cómo fue que llegamos a tener el gobierno que tenemos hoy; un trabajo es un trabajo, y si además se nota cierta contracción a la tarea, y contribuye con algún color a la escueta paleta de colores de la actual conversación pública, más justificado entonces el hecho de que haya una contribución económica a cambio.

Recuerdo, al respecto, unas palabras de Esteban Schmidt escritas al calor de la tragedia: " cuando se ha hecho una cagada de elefante, la culpa es inevitable y no debe ser reducida ni eludida. Y si por casualidad no somos castigados, debemos castigarnos y atarnos una piedra a la pata y caminar, eso sí, en dirección a la luz pero a la velocidad del peso y de la culpa hasta que nos sintamos mejor. Esto es jodido y deja poco margen, lo sé. Lo que pasa es que el cuento de la muerte tiene un final tristísimo."

domingo, 5 de noviembre de 2023

miércoles, 13 de octubre de 2010

CUMPLE FELIZ...





Martes por la tarde. Tomo un taxi en Callao y Córdoba. Me dirijo a la agencia de coches en donde tengo el plan ahorro de mi primer okm. En el trayecto suena mi celular. "Te llegó un aviso de juicio" me dice, horrorizada, mi mamá. Y es que no hay papel en tono declamativo que no altere sus nervios...
Hace calor. Salgo de la agencia y me imagino manejando, con X de acompañante, por una ruta sin nombre, alejándonos de todo...
Vuelvo a Callao y entro en clásica y moderna. Hace calor y estoy cansado. Se viene mi cumpleaños y la neurosis se vigoriza. Por suerte todos me conocen("si, ya sé que no te gusta juntar gente de diferentes grupos", me dice un amigo) y saben que mi festejo suele multiplicarse y que cada grupo deberá estar viendo que fecha "le toca".
Mi agenda mental se va organizando al calor de las pautas dictadas por el mal freudiano: viernes grupo de trabajo, sábado amigos del colegio, domingo familia. Fin de semana siguiente: grupo de amigos de mardel, grupo de la primer etapa de tribunales y de la facultad de derecho. Ah...sin olvidar a "los primos".
No hubo un sólo año que haya hecho tantas reuniones; las obsesiones se relajan y, con ellas, se disuelven mis ganas de organizar tanto evento.
En relación a ni nuevo aniversario, puedo decir que, entre otras cosas, me falta coordinar con la gente del estudio jurídico que, tan amablemente, osó enviarme por correo el "aviso de juicio ejecutivo con embargo" que tan gravemente afectó la moral y las buenas costumbres en el seno de mi casa materna.
En estos momentos les estoy mandando un mail con la invitación...
Me pregunto en qué fecha ubicarlos...