martes, 10 de marzo de 2026

HABLANDO DE LA LIBERTAD...

 



"Fue solo un accidente", la película del iraní Jafar Panahi vuelve a poner sobre la mesa, de alguna manera, el debate acerca del "no matarás" originado por el filósofo Oscar Del Barco en relación a la lucha armada en nuestro país en los años 60/70.

Buscando material sobre este cineasta, encuentro una carta abierta que escribió acerca de lo que le tocó vivir cuando, en el año 2001, ingresó al "país de la libertad" a modo de escala para su posterior participación en los festivales de cine de Buenos Aires y Montevideo:
"Como ganador del Premio a Libertad de Expresión (Freedom of Expression Award) por mi película El círculo, desearía su amable atención por lo que me sucedió en su país, un hecho que acontece a diario en los Estados Unidos. Y permítanme ver su reacción ante estos hechos inhumanos. Creo tener derecho a sentir curiosidad acerca de la respuesta del Consejo que me otorgó el premio y que esa respuesta sea proporcional al comportamiento que yo y muchas otras personas enfrentan y seguirán enfrentando. Ustedes han considerado mi película como “un film maravilloso y audaz” y deseo que su Consejo y los medios de Estados Unidos se atrevan a condenar los salvajes actos de la policía norteamericana y de inmigración.
El 15 de abril partí desde el Festival de Cine de Hong Kong hacia los festivales de Montevideo y Buenos Aires, en el vuelo 820 de United Airlines, un viaje de 30 horas vía el aeropuerto de Nueva York, donde debía permanecer por 2 horas y tomar el vuelo a Montevideo. En respuesta a mis inquietudes, los organizadores de los festivales habían ya chequeado si necesitaba una visa de tránsito y me aseguraron que no había necesidad de tal visa. Más aún, la aerolínea me emitió un ticket visado para Nueva York. Yo mismo le pregunté al personal de United Airlines por la visa de tránsito a Nueva York en el aeropuerto de Hong Kong y escuché la misma respuesta. Ni bien arribé al aeropuerto JFK, la policía norteamericana me llevó a una oficina, donde me pidieron mis huellas digitales y mi fotografía debido a mi nacionalidad. Me negué a hacerlo y les mostré mis invitaciones a los festivales. Me amenazaron con encarcelarme si no hacía las huellas digitales, y pedí por un intérprete y por un llamado. Se negaron. Luego me encadenaron como a los prisioneros medievales, me subieron a un patrullero policial y me llevaron.
Me pusieron cadenas en mis pies y me engancharon a otros encadenados, todos a la vez encadenados a un banco muy sucio. Por 10 horas sin preguntas ni respuestas fui forzado a sentarme en ese banco a presión junto a los otros. No me podía ver, estaba sufriendo de una vieja enfermedad, sin embargo nadie lo notó. Otra vez les requerí que me dejaran llamar a alguien en Nueva York, pero ellos se negaron. No sólo ignoraron mi pedido sino que también el de un muchacho de Sri Lanka quien quería llamar a su madre. Todo el mundo estaba conmovido por el llanto de este chico, gente de México, Perú, de Europa del Este, India, Pakistán Bangladesh y... Yo estaba pensando que todos los países tienen su propia ley, pero no podía entender estos actos inhumanos.
Al final vi la mañana siguiente. Otro policía vino y me dijo que me tenía que sacar una fotografía. Yo dije nunca. Y les mostré mis fotos personales. Dijeron que no, que ellos tenían que sacarme la foto (en la manera que se lo hacen a los criminales) y tomarme las huellas digitales. Me negué. Una hora más tarde dos personas me amenazaron para que me hiciera las huellas digitales y la fotografía por computadora y otra vez me negué y pedí un teléfono. Finalmente aceptaron y pude llamar al Dr. Jamsheed Akrami, de la Universidad de Columbia, y le expliqué toda esta historia. Le pedí que los convenciera debido a que él me conoce bien y sabe que yo no soy una persona que hace lo que ellos me pidieron que hiciera.
Dos horas más tarde, un policía vino y me tomó mi foto personal. Me encadenaron y me llevaron de vuelta a un avión el cual iba de vuelta a Hong Kong. En el avión, desde mi ventana, podía ver Nueva York. Sabía que mi película, El círculo, había sido estrenada hacía dos días y que había sido muy bien recibida también. Sin embargo, el público hubiera entendido mejor mi film si hubieran sabido que el director era encadenado al mismo tiempo. Hubieran aceptado mejor mi idea de que los círculos de límites humanos existen en todas partes de este mundo, pero con diferentes proporciones. Vi la Estatua de la Libertad e inconscientemente sonreí. Traté de cerrar las cortinas y vi las cicatrices de las cadenas en mi mano. No podía soportar a los otros pasajeros mirándome fijo y sólo quería pararme y gritar ¡No soy un ladrón! ¡No soy un asesino! ¡No soy un traficante de drogas! Yo... yo soy sólo un cineasta iraní."


lunes, 2 de marzo de 2026

FIN DE UN MUNDO ENFERMO...

 


En su libro “Cómo funciona el mundo”, Noam Chomsky explica qué pasó luego de la segunda guerra mundial, de la que emergieron los Estados Unidos como la primera potencia mundial: “los funcionarios de planificación de la posguerra advirtieron enseguida que la reconstrucción de las otras sociedades industrializadas occidentales iba a ser fundamental para la salud del sector empresarial estadounidense, porque les iba a permitir importar productos fabricados en Estados Unidos y ofrecer oportunidades de inversión. Pero era fundamental que esas sociedades se reconstruyeran de un modo muy específico. Había que restablecer el orden tradicional de la derecha, con el típico predominio del sector empresarial, la debilitación y la fragmentación de los sindicatos y el peso de la reconstrucción sobre las espaldas de la clase obrera y los pobres. En algunos casos, para eso hacía falta recurrir a la violencia extrema, pero otras veces se lograba lo mismo con métodos más blandos, como la intervención en los procesos electorales y la retención de ayuda alimentaria."
El peronismo apareció, a mitad de la década del 40, como respuesta a ese nuevo orden internacional posterior a la segunda guerra, marcando una tercera posición y haciéndose eco de las demandas sociales de su época.  Fue así que, con la reforma constitucional de 1949, se incorporó derechos sociales, económicos y laborales, consolidando el constitucionalismo social, incluyendo los derechos del trabajador, la familia, la ancianidad y la educación, constitucionalizando conquistas peronistas previas como el aguinaldo, vacaciones pagadas, jornada limitada y el salario digno.
Podemos preguntarnos, entonces, por la dignidad en la historia de los trabajadores argentinos, y podríamos decir que en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional encontramos las bases de esa dignidad: condiciones dignas, jornadas limitadas, salario justo, protección contra el despido y la organización sindical libre, todos ellos en riesgo, hoy, con la reforma laboral en vilo.
En su libro "De utopías, catástrofes y esperanzas”, el filósofo Oscar Terán dice: "En la Argentina los de más abajo miran a los ojos a los de arriba. Mirar a los ojos es el síntoma de la caída de la deferencia, es el signo más evidente de la convicción que tienen los argentinos de ser y sentirse iguales. Esto ocurre desde siempre, ya estaba en la idiosincrasia del gaucho, fue activado por las revoluciones, las guerras civiles y otros fenómenos a lo largo de la historia argentina, con su gran culminación el 17 de octubre de 1945. De ahí en adelante desaparece absolutamente esa idea del tributo que los de abajo tienen que rendir a los de arriba a cambio de la protección que los de arriba brindan a los de abajo. Yo viví bastante años en México y allí hay gente que, aún hoy y más allá de su situación económica, a ciertos lugares no puede ingresar, no se anima a ingresar. Siente que no tiene derecho a entrar. Ese es un fenómeno que se da en casi toda América Latina y que aquí no existe o existe poco. Aquí uno tiene el derecho de estar en todas partes."
Sigue Terán: “somos una sociedad imaginariamente igualitaria, en el deseo y en todo aquello que los sujetos se asignan como derechos adquiridos, Es imposible entender ciertos fenómenos que ocurren todos los días sin entender esta pulsión o esta convicción de igualitarismo. Es imposible ver cómo se mueven los piqueteros, los travestis, los vendedores ambulantes, por ejemplo, sin esta idea de que todos somos exactamente iguales y tenemos derecho a ocupar espacios que no están vedados absolutamente para nadie.”
Es muy probable que no encontremos otro momento en la historia argentina (además de la década peronista) en la que, como dice Oscar Terán, los trabajadores hayan podido a mirar a los ojos de sus empleadores.
Llegamos, entonces, al golpe de Estado de Marzo del 76, del que se están cumpliendo -próximamente - 50 años. En sus diarios, escribe Ricardo Piglia: “viernes 27 de febrero: “se habla de golpe militar como inevitable. Lorenzo Miguel apoya a Isabel y los militares organizaron, según parece, ya su gabinete. Se repiten las generalizaciones del golpe de 1955: corrupción, ineficacia, etc. El objetivo parece ser desarticular al movimiento sindical para poder darle vía libre al proyecto liberal.”
            Piglia, en un solo párrafo, condensó el proyecto que tenía en mente la dictadura militar para los trabajadores en la Argentina: su desprotección total. No casualmente, el actual gobierno -al que le resulta por demás incómodo referirse al aniversario del golpe de Marzo del 76 - puede ser pensado como heredero de las políticas implementadas en su oportunidad: endeudamiento externo, apertura indiscriminada de las exportaciones, desregulación de la economía,  disciplinar a los trabajadores en general y a los sindicatos en particular (que en ese entonces implicaba la tortura y desaparición de sus delegados y hoy -democracia mediante- implica tomar medidas que buscan debilitar su capacidad de acción), elementos todos que constituyen la columna vertebral de los principales andamiajes jurídicos en materia laboral de los que se amparó y ampara el gobierno para llevar adelante su gestión desde sus primeros días al frente del poder ejecutivo: DNU 70/23, “Ley Bases” y la aún no sancionada “Ley de Modernización Laboral, y todas las modificaciones introducidas en la misma (creación del banco de horas, fraccionamiento de las vacaciones, pago en cuotas de las sentencias judiciales, por nombrar algunas) contradicen principios básicos del derecho laboral: el protectorio, el de irrenunciabilidad, el de no regresividad.
Hoy, sin embargo, vivimos bajo la forma democrática y republicana de gobierno, Y, como sostiene Nicolás Casullo en su libro “Las Cuestiones”, el sistema republicano hoy se nos presenta como una gran paradoja:  la actual democracia republicana, frente a desafíos que hoy la cuestionan, considera que al gobierno democrático no se lo puede corromper con las demandas de una sociedad democrática. Esta última, en definitiva, aparece como su más imprevisible enemiga. Volviendo al punto de inicio del presente informe: ¿si las demandas de la sociedad democrática (el reclamo de las mayorías por justicia social) “corrompen” al actual gobierno… la libertad de quiénes se proclama?
En su libro “Fechas que hicieron historia”, el historiador francés Patrick Boucheron plantea que, “no hay que olvidar que la historia es también, más que cualquier otra cosa, el arte de dosificar las sorpresas”.  La palabra clave es “dosificar”. No es que en la historia ya esté escrito todo lo que pasa en nuestro presente y en consecuencia nada nuevo nos pueda ocurrir, no se trata de eso; pero si analizamos nuestro presente a la luz de nuestro pasado, seguramente, vamos a poder encontrar elementos que se repiten y que no son nuevos en absoluto. Lo mismo podemos pensar de una persona cualquiera y su familia. No somos idénticos a nuestros padres o a nuestros abuelos, pero tampoco somos completamente diferentes.
El gobierno que encabeza actualmente el poder ejecutivo se presentó en las elecciones presidenciales del año 2023 como “lo nuevo” para diferenciarse de lo que llamaron “la casta política”, sin embargo, no tardaron en reivindicar al gobierno que estuvo en el poder durante toda la década de los 90 como el “mejor de la historia”. Es decir, consideró como el mejor de la historia a un gobierno que dejó al país con un endeudamiento externo atroz, y a una sociedad fragmentada por niveles de pobreza y desocupación como nunca antes había tenido este país.
Siguiendo a Boucheron, podemos decir que, en el caso del actual gobierno, debíamos no ya dosificar, sino simplemente dejar de lado la posibilidad de toda sorpresa. O quizá sí tenemos, hoy, una sorpresa: que estemos discutiendo nuevamente derechos elementales básicos, pisos de dignidad básicos, que quizá en alguna oportunidad dimos por saldados, pensamos que nunca más los íbamos a tener que volver a discutir.
Si la democracia no implica necesariamente una ampliación de derechos para las mayorías, y si no implica un piso de dignidad para la clase más débil (los trabajadores), se vuelve un envase vacío.
A 50 años del último golpe cívico-militar, conviene repensar, en este contexto tan acuciante, acerca de las formas más lúcidas que tenemos para intervenir en este presente, en defensa de los derechos que aún se tienen. Para no sentirnos un envase vacío.
Los derechos que los trabajadores fueron adquiriendo a lo largo del tiempo se correspondiendo con distintas conquistas sociales, no se trató de fenómenos de la naturaleza, sino de acciones concretas de hombres y mujeres de carne y hueso.
Esas luchas provocaron una tensión con el diseño constitucional original de nuestro país. Como señala Roberto Gargarella, las constituciones actuales son un "traje chico" o un diseño pensado para una sociedad que ya no existe.
Es el derecho el que debe adecuarse a las demandas de una época, y no al revés, y de esta forma intentar que sea, en lo posible, una conversación entre iguales. 

lunes, 16 de febrero de 2026

LA COMUNIDAD ORGANIZADA




Palabras pendientes del último posteo y una recomendación.

1) Si los empresarios son los grandes benefactores en una sociedad, los auténticos "héroes" según los definió el presidente argentino, cabe preguntarse quiénes vendrían a ser los villanos de la película (sabemos desde niños que a todo héroe se le opone un villano). La actual ley laboral en discusión responde esa pregunta de forma muy clara, no quedan dudas acerca de quién es la piedra en el zapato del empresario-héroe: las personas que trabajan para él. 
Empiezan a quedar claras, también, las respuestas a las siguientes preguntas: la libertad de quién se quiere? para hacer qué? a costa de quién? Es verdad: los antecedes preanunciaban todo: la justicia social era una aberración, y un trabajador tiene el derecho a morirse de hambre. Estábamos avisados. 
Y algo más: si al presidente le encanta agachar la cabeza ante su patrón-héroe del norte, por qué pensar que a los trabajadores del país que gobierna también les va a encantar hacer lo mismo frente a sus patrones locales?

2) El documental "Cuestión de Tiempo" en Netflix. Gira en torno a uno de los recitales que dio Eddie Vedder (nuestro único héroe en este lío) en el marco de la campaña para combatir la enfermedad "EB" (una alteración genética que se desarrolla desde la primera infancia y que hace que las personas que la padecen tengan la llamada "piel de mariposa"). El documental confluye en el recital, (al que asistieron los pacientes, sus familias y los médicos) pero muestra también las historias de esos chicos y sus familias en la pelea contra la enfermedad.  
Curioso: vemos, allí, en la tierra donde late el corazón del capitalismo más individualista, el deseo de una comunidad organizada.

domingo, 15 de febrero de 2026

QUERIENDO DESPERTAR...

 


En relación al proyecto de "modernización laboral" se viene hablando y escribiendo mucho por estos días. De todas las críticas que se le puedan hacer -y que ya se han hecho- me resulta importante poner el acento en dos puntos  que, a mi entender, se entrelazan y que mejor reflejan el espíritu nefasto de la ley: el descuento del salario al trabajador en caso no poder cumplir con su labor debido a una enfermedad de las llamadas "inculpables" (que ahora deberían ser llamadas "culpables"),  y el eventual pago del salario a cargo del llamado "Fondo de Asistencia Laboral"

De la única forma en que se puede legislar una baja del salario en casos de enfermedades inculpables es partiendo, desde el vamos, de que hay -per se- mala fe en todos los trabajadores. No en uno; sino en todos.  Y no solo mala fe, sino también vagancia, y no solo vagancia, además estupidez: prefieren contagiarse una enfermedad o lesionarse  a tener que ir a trabajar. Es dejar de pensar que la enfermedad es "inculpable" (como se entiende que lo es toda enfermedad) para pasar a pensar que es voluntaria. Es decir, se está legislando presuponiendo que los trabajadores entran a un vínculo laboral ansiosos por ver en qué momento empezarán a cobrar por no trabajar (como si fuera, además, que en la actual ley de contrato de trabajo el empleador no cuenta con mecanismos de control para evaluar la veracidad o no de la enfermedad denunciada por su empleado) 

La "mala fe" de los trabajadores, entonces, es el espíritu de esta ley.
Solo partiendo de la base de que una de las dos partes de la relación laboral va a actuar, desde el vamos, con mala fe es que ,también, se quiere implementar una salida de ese vínculo para el trabajador que no le implique costos a su empleador. La ley parece decirnos: "como al pobre empleador no le queda otra que contratar a uno de estos vagos y ventajeros, lo mejor es permitirle que les den salida de la forma más rápida y menos onerosa posible. Y algo más: si el empleador no tiene que poner de su bolsillo la plata para pagar la indemnización, el trabajador puede llegar a pensar - a priori- que eso no le afecta porque igualmente hay un fondo que le va a pagar, pero si piensa de esta forma está pasando por algo  no menor, no está viendo todo el vínculo sino solo su final. Y lo que no está viendo es que si el empleador no ve afectado su bolsillo para pagar una indemnización, pierde los "motivos legales" para cuidar el vínculo que mantiene con su empleado (esto incluye el cumplimento de las condiciones dignas de labor). Para este último no es solo importante que, si lo despiden sin causa, se la pague una indemnización; también es importante que quien deba hacerlo sea quien haya sido su empleador.
En el libro "De utopías, catástrofes y esperanzas", Oscar Terán dice: "En la Argentina los de más abajo miran a los ojos a los de arriba. Mirar a los ojos es el síntoma de la caída de la deferencia, es el signo más evidente de la convicción que tienen los argentinos de ser y sentirse iguales. Esto ocurre desde siempre, ya estaba en la idiosincrasia del gaucho, fue activado por las revoluciones, las guerras civiles y otros fenómenos a lo largo de la historia argentina, con su gran culminación el 17 de Octubre de 1945. De ahí en adelante desaparece absolutamente esa idea del tributo que los de abajo tienen que rendir a los de arriba a cambio de la protección que los de arriba brindan a los de abajo. Yo viví bastante años en México y allí hay gente que, aún hoy y más allá de su situación económica, a ciertos lugares no puede ingresar, no se anima a ingresar. Siente que no tiene derecho a entrar. Ese es un fenómeno que se da en casi toda América Latina y que aquí no existe o existe poco. Aquí uno tiene el derecho de estar en todas partes."
De Cristina, en este momento, no es lo más importante pensar si es justa su condena o no; lo que sí merece pensarse es una frase que ella dijo, y que vuelve a mí en este momento: "no vienen por mí, vienen por tus derechos."
Podemos agregar, volviendo a Oscar Terán: vienen para que la parte de la población que levantó la cabeza en algún momento de la historia vuelva sobre sus pasos, se arrepienta de su error, vuelva a bajar la cabeza y acepte mansamente su destino latinoamericano.

martes, 10 de febrero de 2026

10 AÑOS...MADRE

 


En estos días se cumplieron diez años de la partida de mamá. Cuando vuelvo atrás en el tiempo, advierto una paradoja: muchas veces, antes del día en que se descompensó en su casa, me había representado esa misma escena: que yo estaba en su casa, que ella perdía el conocimiento, que la ambulancia tardaba mucho,  que la desesperación me nublaba y que no sabía qué hacer. Una especie de pesadilla lúcida que, cada tanto, y sin motivo aparente, fue irrumpiendo en mi mente a lo largo de mi vida. Y un día la pesadilla fue real, como pasaba en las películas de Freddy.  Y el hecho de haberme representado esa situación en forma previa -y en reiteradas ocasiones- no sirvió de nada: pura impotencia. Lo peor no solo pasa cuando menos lo esperamos; por lo que los pensamientos anticipatorios no sirven como conjuro contra la desgracia.

A los pocos días de su muerte escribí un texto largo. En esos tiempos iba a un bar  en el Abasto en el que, los domingos por la noche, se realizaba un festival de poesía. Recuerdo, el domingo siguiente a la muerte de mamá, haber ido con un amigo a ese bar y que mi prima -una de las coordinadoras del ciclo- leyó para todos los presentes ese texto que yo había escrito. Hubo muchos aplausos y eso fue, para mí, el principio del fin del dolor y la apertura a una sensación de alivio intenso: " te vas aplaudida", pensé.

La sensación de alivio se profundizó en los días siguientes, por varias razones; por un lado ella disfrutó mucho  sus últimos años: de sus amigas, de sus viajes, de su reencuentro con sus ex-compañeras de colegio, de su nieto; por otro lado, y de esto me di cuenta después, se me hubiera hecho muy difícil verla envejecer. 

Diez años pasaron. No sé para ustedes, pero para mí pasaron grandes cosas en estos diez años, y espero otras tantas para los próximos diez.

Algo más, no menor. Una de las canciones más conmovedoras de Pearl Jam se llama "Release" ("Liberación"). La letra, en una parte, dice: "yo voy a esperar en la oscuridad a que vos me hables". Desde mi adolescencia que soy fanático de Pearl Jam, pero especialmente de esa canción, y más específicamente de esa parte de la letra, y tardé muchos años en darme cuenta la razón. Hasta que un día tuve una epifanía: entendí. Conecté las partes, y todo se iluminó. Y el acto de entender fue muy poderoso, como las pocas veces que, de verdad, uno entiende algo.

En mi infancia la pasé muy mal en varios de mis cumpleaños ("olor a hogar te puede ahogar", dice la letra de otra canción). En las reuniones se me generaba una angustia muy fuerte y me terminaba yendo a mi habitación, a refugiarme de los adultos, escondido debajo de la cama, en la oscuridad. Era mi mamá la que me venía a buscar, para hablarme y convencerme de que todo iba a estar bien, de que podía volver otra vez al mundo de los adultos.

Le agradezco, entonces (y el agradecimiento es también de las sensaciones más fuertes que se puedan experimentar), que me haya ayudado a cruzar el umbral, que me haya facilitado que hoy pueda estar, a plena luz del día, queriendo y sufriendo a los adultos que me rodean.

Y agradecida está la banda que hilvanó nuestras vidas, y que hoy le dedicamos esta canción...

pd: viste mamá que al final no perdía el tiempo en los bares?


martes, 3 de febrero de 2026

VIENTOS DEL PRESENTE...

 


Entre las mejores películas que fui a ver al cine en el 2025, puedo nombrar: "Anora", "Aún estoy aquí", "Bugonia", "Una batalla tras otra" y "Valor Sentimental".

En este 2026 acabo de ver una que, no tengo dudas, quedará entre las mejores: "Sirat, trance en el desierto"
Los diálogos son exiguos, casi no hay palabras; es otro el lenguaje que se nos presenta en la pantalla. Lo que sí abunda, como sensación inequívoca, es el viento densísimo del desierto (el viento densísimo de estos tiempos) soplando con furia en nuestras caras. El viento que arrasa.
Una película para gobernarnos a todos.

miércoles, 28 de enero de 2026

LA VIBRACIÒN DE UN MOMENTO CONCRETO...

 


"¿De dónde sale esa afición por aludir a cosas que nunca tuve?

"Me pongo a tararear una melodía de antaño, una canción del pantanoso bosque en el que en otra época me entretuve bajo unas nubes rápidas, seducida por todo."

"Cada grano es una palabra que estalla en un millar más, los primeros y los últimos momentos de todo ente vivo."

"Sin ser consciente de los escollos que me rodeaban o del caos que provocaba, iba directa a lo prohibido, un cigarrillo encendido, un mechero plateado de mesa que apretaba para crear una bonita llama, o una goma elástica bien ceñida en la muñeca. Un dedo quemado, una mano azul."

"Si la verdad no me interesaba, presentaba una realidad alternativa. El mar de posibilidades por el que navegábamos sería nuestro para siempre."

"Supongo que me consideraban una niña triste, algo solitaria, apenas recuerdo interactuar con mi maestra y mis compañeros de clase. Prefería la compañía de mis hermanos y explorar mis propios pensamientos, por abstractos que fueran, hasta que poco a poco desarrollé el idioma con el que expresarlos. Y ese idioma era la poesía."

"No quería crecer, No aspiraba a formar parte del mundo adulto, con sus interminables responsabilidades. Quería ser libre para deambular, para construir sala tras sala la arquitectura de mi propio mundo."

"Tenía la fuerte sensación de que cada persona lo sabe todo, tiene su propio cerrojo y la llave para abrirlo. Me preguntaba qué encontraría, cuál podría ser mi contribución y qué podría añadir a la infinita variedad del cielo."

"Quería saberlo todo: las capas del cielo, otros mundos posibles, el interior de las rocas, qué había entre las páginas de los libros inalcanzables, qué pensaba de verdad la gente sin decirlo, qué fuerza invisible nos mantenía a raya, qué nos frenaba y qué nos impulsaba hacia delante."

"Lo que deseaba era un camino que lo contuviera todo, y que cada uno de nosotros pudiera extraer a partir de la imaginación una conexión experimentada de forma individual con el pasado, el presente y el futuro."

"El arte es la forma más elevada de la esperanza."

"Eso es lo que ansía el que escribe. En una cafetería al amanecer, en un salón vacío de un hotel o garabateando en un cuaderno en un banco de una catedral silenciosa. Un repentino rayo fulgurante que contiene la vibración de un momento concreto."

"PAN DE ÀNGELES" (PATTI SMITH)