jueves, 23 de abril de 2026

UN VAGO TEMOR...

 




Patrick White

El árbol del hombre (fragmento)

"El padre y la madre a veces vigilaban al niño dormido, y de esta manera volvían a estar unidos, como no lo estaban cuando él estaba despierto. Liberados de esa obsesiva tercera vida que parecían haber creado, las vidas que habían vivido y comprendido eran tan simples como el cartón. El afecto es menos difícil que el amor. Pero el bebé dormido movió la cabeza, y los padres volvieron a verse invadidos por un vago temor: la madre, por no poder sortear las tormentas del amor; el padre, por seguir siendo un extraño para su hijo...
Le hubiera gustado amar. Era terrible pensar que nunca había amado a su hijo como hombre. A veces sus manos se agitaban con dificultad. Eran manos flexibles, algo regordetas, anchas y aún húmedas. Pero al agitarse así, se volvían secas y ásperas como el papel. Entonces se obligaba a realizar alguna actividad deliberada o le hablaba con ternura a su buen esposo, ofreciéndole comida y preocupándose por su ropa. Amaba a su esposo. Incluso después de la monotonía del amor, aún podía amarlo. Pero a veces se recostaba de lado y decía: No lo he amado lo suficiente, todavía no, él no ha visto la evidencia del amor. Habría sido más sencillo si hubiera podido concitar la atención del hombre sobre su hijo, pero no podía.
[...]
Si Amy Parker seguía sentada, era porque la rosa estaba enraizada e impenetrable. Las grandes rosas lechosas se inclinaban sobre el marco de la ventana. Estaba firmemente arraigada en el pasado, como las rosas viejas. Esta era su salvación frente a las palabras, mientras se sentaba, se removía y se adormecía, pero no podía escapar de su destino, incluso si su compañero la esperaba. Ella había crecido en plenitud y lechosa desde el pasado, incluso su niña pequeña debía esperar rosas, mientras asentía y agitaba su mente entrelazada de nuevo, desvaneciéndose a través de la noche de luna llena en la que había hablado a medias, soñando a medias con la rosa."

miércoles, 15 de abril de 2026

LOS ELEMENTOS COMUNES...

 



Un reloj. Unos chicos en skate. Fotos familiares. Y el agua, indispensable en esta vida, en este mundo.

"Padre, madre, hermana, hermano", la última película de Jim Jarmusch. Tres historias con varios objetos y situaciones de común denominador, y una misma gran pregunta (o dos): cómo y por qué quedarnos y cómo y por qué irnos de una situación y de un vínculo familiar (si es que tal cosa es posible).

Cine para dormir para algunos; cine para soñar para otros.


viernes, 3 de abril de 2026

LA ISLA DESIERTA...

 



"La narración social se ha desplazado de la novela al cine y luego del cine a las series y ahora está pasando de las series a facebook y a twitter y a las redes de internet. Lo que envejece y pierde vigencia queda suelto y más libre: cuando el público de la novela del siglo XIX se desplazó hacia el cine, fueron posibles las obras de Joyce, de Musil y de Proust. Cuando el cine es relegado como medio masivo por la televisión, los cineastas rescatan a los viejos artesanos de Hollywood como grandes artistas; ahora que la televisión comienza a ser sustituida masivamente por la web, se valoran las series como forma de arte. Pronto, con el avance de las nuevas tecnologías, los blogs y los viejísimos e-mails y los mensajes de texto serán exhibidos en los museos. ¿ Qué lógica es ésta? Sólo se vuelve artístico lo que caduca y está atrasado."

"En la esquina de Witherspoon y Paul Robeson, un hombre, con jeans y campera de franela a cuadros, alza un cartel en apoyo al candidato republicano en las elecciones legislativas. Le agregó una banderita norteamericana, señal de que pertenece a la derecha nacionalista. Hace propaganda aprovechando el semáforo largo. Nunca había visto un acto proselitista de un solo hombre."

"Acá todo se individualiza. Así funcionan también los atentados políticos. Lee Harvey Oswald: el asesino de Martin Luther King: el que disparó contra la congresista demócrata en Arizona. Son sólo actos de un individuo perturbado, singular. Esa personalización extrema es "la apariencia puramente estética" del mundo social, como decía Marx hablando de Robinson Crusoe. No se ven las luchas sociales, pero su ausencia se expresa alegóricamente: un empleado de Correos, en Ohio, despedido de su empleo, se sube a una torre y mata a los que pasan por la calle."

"Otro ejemplo es el fallo de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, que aprobó (caso "Citizens United") la ley que obliga a considerar ciudadanos individuales a las poderosas corporaciones económicas. La utopía del capitalismo norteamericano es que los grupos de poder y las fuerzas sociales sean considerados personas aisladas. Todos los individuos serían iguales, cada uno de ellos un Robinson que lee la Biblia en su isla desierta."

"LOS DIARIOS DE EMILIO RENZI" (R. PIGLIA)





miércoles, 25 de marzo de 2026

LO QUE FUE Y SERÀ...

 






Algunas palabras clave del día de ayer: memoria, compañía , relación, interlocutor.

Todas ellas se funden, se mezclan, se hacen una sola.

No podemos recordar solos. 

Si queremos que los más jóvenes (yo ya empecé el lento duelo que implica reconocer que se llegó a la altura de la vida en la que uno se encuentra del otro lado del río que separa a la gente joven de la adulta) tomen conciencia de lo trágica que resultó la última dictadura militar, los problemas son múltiples. 

En primer lugar, las redes fragmentan todo, erosionan nuestra memoria. No ya nuestra memoria histórica, sino nuestra atención al presente más inmediato. Se nos empieza a complicar el hecho de tener que acordarnos de cosas que hasta hace un rato estaban en nuestra cabeza. Da la sensación de que la cabeza se nos resetea a cada rato, que vuelve todo nuestro ser a tabula rasa.

La memoria es un trabajo, entonces. Un trabajo que requiere de la ayuda de otros; sin ese trabajo, nuestros legados (nuestra identidad) se empieza a disolver. 

¿A quiénes elegimos como interlocutores válidos, entonces? Esa es la siguiente pregunta ¿En quiénes nos apoyamos para que nos ayuden a recordar?  ¿De qué legado nos gustaría formar parte?

¿Al lado de quiénes preferimos estar?

Pongo en primer lugar la cuestión personal sobre la cuestión política.  Y creo que, salvo excepciones, la regla no falla: no es que la afinidad política me genera una simpatía personal; suele ser al revés: terminamos coincidiendo al hablar de política con gente con la que -previamente-  sentíamos una sintonía en nuestra sensibilidad.

Ayer, mientras íbamos a la plaza, en la radio una periodista hacía hincapié en que el actual presidente ganó las elecciones por el voto popular, habiendo dicho en forma previa -en el debate que fue televisado- que acá hubo una guerra en la que, en todo caso, se cometieron excesos. Las mismas palabras que Massera dijo en el juicio a las juntas. Si ganó habiendo dicho esto, lo que demuestra no es tanto que los jóvenes no les importe diferenciar a un gobierno autoritario de uno que no lo es, sino dos cosas más profundas; a saber: por un lado que ellos no creen que esos tiempos autoritarios puedan volver (para ellos el Julio César,  San Martín y Videla están en un mismo pasado, anacrónico, analógico, fosilizado); y por otro lado, que no encuentran conexión entre las políticas económicas de esos tiempos y los actuales. Justamente, si centramos el debate en desacreditar la "teoría de los dos demonios", se está omitiendo la parte más importante del asunto, la parte vital para que despierten aquellos que no ven nada en el presente que tenga que ver con la dictadura: que los principales perseguidos fueron los trabajadores (especialmente los sindicatos), y que la violencia fue el método utilizado no por simple monstruosidad de un grupo de locos (¿pero acaso el primer mandatario no aplica también en ese rubro?) sino como un revanchismo de clase. 

Convendría, entonces (y de qué formas y con qué lenguajes es el gran desafío) que los jóvenes entiendan que lo grave del último proceso dictatorial no fueron solo las atrocidades que se hicieron con los desaparecidos o con los muertos, sino también con lo que hicieron con los que siguieron viviendo sin haber sido detenidos ni desparecidos: pauperizar las condiciones de vida de las mayorías.

Si hoy ellos no tienen miedo a ser torturados o desaparecidos, quizá sí deberían estar preocupados por la otra parte del asunto, esa parte que queda soslayada cuando el gobierno busca liquidar el tema, empardando los discursos bajo la forma de una guerra justa en la que se pudieron haber cometido algunos excesos.



domingo, 22 de marzo de 2026

BARRO EN LA INUNDACIÒN (A 50 AÑOS)






"Vos me estás mirando y yo voy a caer

Colgado en tu sienVos me estás mirando y yo voy a caer
No me ves, pero ahí voy a buscar tu prisiónDe llaves que solo cierranNo me ves, pero ahí voy a encontrar tu prisión
Y la bruma rebota siempre hacia aquíEspuma de miedo, viejo apagónY la bruma rebota siempre hacia aquí
Solo voy a volverSiempre me vas a verY cuando regreseDe este vuelo eternoSolo verás en míSiempre a través de míUn paisaje de espanto así
Y el nailon abrió sus alas en míY ahora ve solo vientoY el nailon abrió sus alas en mí
Tu cara se borra, se tiñe de grisSerás una piedra solaTe desprendes de míYo me quedo en vos
Ya mis ojos son barro en la inundaciónQue crece, decrece, aparece y se vaYa mis ojos son barro, barro
Solo voy a volverSiempre me vas a verY cuando regreseDe este vuelo eternoSolo verás en míSiempre a través de míUn paisaje de espanto así
Solo verás en míSiempre a través de míUn paisaje de espantoEspanto, espanto, espanto..."

"VUELOS" (BERSUIT)

jueves, 19 de marzo de 2026

QUE ESTÀ EN TU CORAZÒN...

 



"Nadie sabe qué es eso, la verdad. Antes que nadie, no lo sabe el autor, pero tampoco los filósofos tienen una respuesta, ni los matemáticos, ni el Papa en Roma, aun cuando pueda aducir una verdad y una sabiduría de la salvación." 

"En todos los intentos por aprehender la índole de la verdad, emerge siempre el concepto de "hechos", como si la verdad fuera la cualidad de siempre estar en consonancia con los hechos o con la realidad, más aún. Los hechos tienen significado, porque contienen fuerza normativa. Si de pronto hay millones de enfermos de COVID, rápidamente entran en vigor nuevas normas: mantener distancia, usar mascarilla, suspensión de grandes eventos como los conciertos masivos. Pero los hechos carecen de vida, no nos ilustran, no nos transmiten ninguna iluminación, ningún saber profundo."

"¿Sueña internet a veces consigo misma? ¿ Es capaz la IA de desarrollar un yo, de tener sentimientos, sueños? Hoy ya está probado que la IA a veces alucina. Acostumbrados como estamos a las películas y los libros de ciencia ficción, tendemos a atribuirle a la IA propiedades demoníacas, una maldad inmanente centrada en nuestra aniquilación. ¿Nos borrará algún día de la faz de la tierra? Es algo que parece más bien improbable a corto plazo. Pero la IA puede convertirse en una herramienta nueva e importante. Puede ofrecer sendas mentales que no habíamos considerado. Y yendo más al fondo del asunto: viviremos una reformulación de nuestro rol en la realidad, así como de nuestro entendimiento de la realidad en sí. Detrás, como un animal agazapado, se esconde una y otra vez la cuestión de la verdad."

"¿Cuánto queremos delegar? ¿Cuánta de nuestra autonomía estamos dispuestos a ceder? La pregunta de fondo es: ¿queremos dejar de pensar, de soñar? ¿Cómo vamos a protegernos? ¿Estamos aún en condiciones de hacerlo?"

"A pesar de todo esto, arde en nosotros el ansia por buscar la verdad, por reconocerla. Eso nos da dignidad, y nuestra existencia adquiere sentido. No queremos, ni tenemos permitido, ni podemos, ni hemos de abandonar su búsqueda."


"EL FUTURO DE LA VERDAD" (W. HERZOG)

martes, 10 de marzo de 2026

HABLANDO DE LA LIBERTAD...

 



"Fue solo un accidente", la película del iraní Jafar Panahi vuelve a poner sobre la mesa, de alguna manera, el debate acerca del "no matarás" originado por el filósofo Oscar Del Barco en relación a la lucha armada en nuestro país en los años 60/70.

Buscando material sobre este cineasta, encuentro una carta abierta que escribió acerca de lo que le tocó vivir cuando, en el año 2001, ingresó al "país de la libertad" a modo de escala para su posterior participación en los festivales de cine de Buenos Aires y Montevideo:
"Como ganador del Premio a Libertad de Expresión (Freedom of Expression Award) por mi película El círculo, desearía su amable atención por lo que me sucedió en su país, un hecho que acontece a diario en los Estados Unidos. Y permítanme ver su reacción ante estos hechos inhumanos. Creo tener derecho a sentir curiosidad acerca de la respuesta del Consejo que me otorgó el premio y que esa respuesta sea proporcional al comportamiento que yo y muchas otras personas enfrentan y seguirán enfrentando. Ustedes han considerado mi película como “un film maravilloso y audaz” y deseo que su Consejo y los medios de Estados Unidos se atrevan a condenar los salvajes actos de la policía norteamericana y de inmigración.
El 15 de abril partí desde el Festival de Cine de Hong Kong hacia los festivales de Montevideo y Buenos Aires, en el vuelo 820 de United Airlines, un viaje de 30 horas vía el aeropuerto de Nueva York, donde debía permanecer por 2 horas y tomar el vuelo a Montevideo. En respuesta a mis inquietudes, los organizadores de los festivales habían ya chequeado si necesitaba una visa de tránsito y me aseguraron que no había necesidad de tal visa. Más aún, la aerolínea me emitió un ticket visado para Nueva York. Yo mismo le pregunté al personal de United Airlines por la visa de tránsito a Nueva York en el aeropuerto de Hong Kong y escuché la misma respuesta. Ni bien arribé al aeropuerto JFK, la policía norteamericana me llevó a una oficina, donde me pidieron mis huellas digitales y mi fotografía debido a mi nacionalidad. Me negué a hacerlo y les mostré mis invitaciones a los festivales. Me amenazaron con encarcelarme si no hacía las huellas digitales, y pedí por un intérprete y por un llamado. Se negaron. Luego me encadenaron como a los prisioneros medievales, me subieron a un patrullero policial y me llevaron.
Me pusieron cadenas en mis pies y me engancharon a otros encadenados, todos a la vez encadenados a un banco muy sucio. Por 10 horas sin preguntas ni respuestas fui forzado a sentarme en ese banco a presión junto a los otros. No me podía ver, estaba sufriendo de una vieja enfermedad, sin embargo nadie lo notó. Otra vez les requerí que me dejaran llamar a alguien en Nueva York, pero ellos se negaron. No sólo ignoraron mi pedido sino que también el de un muchacho de Sri Lanka quien quería llamar a su madre. Todo el mundo estaba conmovido por el llanto de este chico, gente de México, Perú, de Europa del Este, India, Pakistán Bangladesh y... Yo estaba pensando que todos los países tienen su propia ley, pero no podía entender estos actos inhumanos.
Al final vi la mañana siguiente. Otro policía vino y me dijo que me tenía que sacar una fotografía. Yo dije nunca. Y les mostré mis fotos personales. Dijeron que no, que ellos tenían que sacarme la foto (en la manera que se lo hacen a los criminales) y tomarme las huellas digitales. Me negué. Una hora más tarde dos personas me amenazaron para que me hiciera las huellas digitales y la fotografía por computadora y otra vez me negué y pedí un teléfono. Finalmente aceptaron y pude llamar al Dr. Jamsheed Akrami, de la Universidad de Columbia, y le expliqué toda esta historia. Le pedí que los convenciera debido a que él me conoce bien y sabe que yo no soy una persona que hace lo que ellos me pidieron que hiciera.
Dos horas más tarde, un policía vino y me tomó mi foto personal. Me encadenaron y me llevaron de vuelta a un avión el cual iba de vuelta a Hong Kong. En el avión, desde mi ventana, podía ver Nueva York. Sabía que mi película, El círculo, había sido estrenada hacía dos días y que había sido muy bien recibida también. Sin embargo, el público hubiera entendido mejor mi film si hubieran sabido que el director era encadenado al mismo tiempo. Hubieran aceptado mejor mi idea de que los círculos de límites humanos existen en todas partes de este mundo, pero con diferentes proporciones. Vi la Estatua de la Libertad e inconscientemente sonreí. Traté de cerrar las cortinas y vi las cicatrices de las cadenas en mi mano. No podía soportar a los otros pasajeros mirándome fijo y sólo quería pararme y gritar ¡No soy un ladrón! ¡No soy un asesino! ¡No soy un traficante de drogas! Yo... yo soy sólo un cineasta iraní."