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sábado, 28 de septiembre de 2024

CON TODA LA ILUSIÒN...











 Semana en Tandil. El archivo histórico de la Universidad Nacional del Centro nos mantiene ocupados por las mañanas, revisando documentos ( conferencias, cartas, declaraciones, artículos de diarios y revistas) respecto a la actuación del movimiento de sacerdotes del tercer mundo.

En tiempos actuales de aparente anestesia de los debates profundos, impresiona leer de puño y letra de sus protagonistas las diferentes posiciones que se generaron en ese momento ( finales de los 60, principios de los 70) al interior de la iglesia católica. La pregunta por el pueblo, la pregunta de la relación entre el pueblo y el peronismo, la pregunta por las formas de intervención de los curas en los barrios, la pregunta por la convalidación (o no) de la violencia armada como un factor determinante a la hora de lograr una emancipación real; en definitiva , la posibilidad de un hombre nuevo, de otro tipo de sociedad. Una paradoja: saliendo un día del archivo , pensando en esa esperanza ( la de un hombre nuevo en una sociedad emancipada) al entrar en un restaurante, vimos una placa que decía: " en esta mesa se sentaba el gran ilusionista René Lavand".
"No se puede hacer más lento " decía el gran René, mientras hacía sus trucos con las cartas. Quizá su frase, propia del mundo de la ilusión, se pueda hacer extensiva al mundo real, el de carne y hueso, donde ( ayer como hoy) jugamos nuestra partida con muchas expectativas y unas pocas cartas.
Ya de regreso , tengo para mí que el aire que se respiraba entre esos papeles viejos nos resultó más purificador que el de las propias sierras.
Dice Martin Kohan en su columna de Perfil de hoy: "Cuando el presente nos agobia, cualquier forma del destiempo, o el destiempo como forma, trae alivio y hasta esperanza"

miércoles, 15 de enero de 2020

LA BANDA DE MI CALLE...

Resultado de imagen de bodeguita. mar del plata"


Pequeñas ilustraciones de estos días en la feliz:

1) En mí última noche de hotel, sueño que toca Pearl Jam en el estadio de Vélez Sarsfield. Lo curioso del sueño es que la que quiere acompañarme al recital es mi vieja. Yo le digo que no, que voy a ir al campo y que ella está grande para ir ahi, pero no cede. "Pensar que nunca más voy a ver a mis padres me resulta insoportable" escribió Quique en "Los libros de la guerra". Mientras finalizaba el año, pensé en esa frase en relación a no ver nunca más en vivo a Pearl Jam; pero ahora este sueño me revela la verdadera entidad de lo insoportable.
2) Después de casi 30 años, algunos vínculos permanecen intactos al aire corrosivo del mar: con mis amigos se terminó la infancia pero el juego continúa. No conozco muchos casos de personas que mantengan relación en su adultez con amigos " de verano" de su infancia. A diferencia de los del barrio o los de la escuela (en los que de, de algún modo, la organización de la vida facilita su manutención),en las amistades de verano no hay lugar para la comodidad; es deseo puro lo que se pone en juego.
3) Grata sorpresa: la vida en un hotel gremial; experimentar cierta forma de felicidad compartida que no se siente en un hotel cualquiera; la posibilidad de compartir cafés hasta las 3 de la mañana con una dirigente experimentada y su esposo, escuchar mucho y hablar poco; nada diferente a lo que se hace cuando se lee.
4) Encontrar, haciendo zapping en la habitación del hotel, la película "Quieres ser John Malkovich?", uno de los delirios más geniales que nos regaló el cine en los últimos veinte años.
5) Ir a la bodeguita, a ver cómo estuvo el segundo semestre.

viernes, 6 de enero de 2012

LAS OLAS Y EL VIENTO...





Primera impresión al bajar del micro: "esto no puede ser mar del plata; hace más calor que en Buenos Aires!"
Sólo al ver el mar -tan imponente como siempre- me quedé tranquilo sobre la veracidad del destino indicado en mi pasaje. Y es que son realmente contados los días en que el calor marplatense resulta tan abrumador como el que conocemos nosotros y del que -justamente- corremos desesperados al mar para escapar.
Una vez en la playa con mi histórico amigo, el calor nos obliga a mantenernos cerca de la orilla. Miro a mi alrededor y recuerdo ese chiste de mafalda que leí de chico y que -cada tanto- vuelve a mi memoria cuando observo a la gente en la playa: mafalda, rodeada de hombres y mujeres en traje de baño que charlan amablemente con su vecino de carpa, que juegan a la paleta en la orilla del mar o que toman sol mientras leen una revista con un ojo y con el otro prestan atención a los cuerpos esbeltos que se pasean a su lado, reflexiona: "es curioso, pero viendo cómo se comporta la gente en la playa, pareciera que nadie tiene la culpa de nada de lo que pasa". Excelente.
Con la pequeña diferencia de que mafalda reflexiona desde una superinteligencia para analizar sostenida por una superinocencia de niña que la exime de cualquier salpicón que se produzca de revolver la cacerola en la que, a fuego lento, se funden en una única salsa los adultos que la rodean.
Será cuestión de ir probando el tuco entonces...y de asumir responsabilidades incluso estando de vacaciones, no sólo a la hora no solo de comer -fundamental- sino también a la hora de condimentar el plato nuestro de cada día.