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martes, 24 de diciembre de 2013

EL GESTO ESENCIAL...





DEL LIBRO: "PIER PAOLO PASOLINI, PASIONES HERÉTICAS" (CORRESPONDENCIA 1940-1975)"


"Durante estos días han sucedido cosas de tanta importancia, que frente a ellas todas nuestras cosas privadas se desvanecen y se transforman en grotescas; vivo en una nebuloso estado provisorio y me encuentro siempre a la expectativa de no sé qué cosa."

"Me cuesta habituarme; no sé cómo vestirme ni cómo pensar dentro de mí, ni cómo comportarme con los otros; las horas, los sucesos y los hábitos, cosas que querría destruir, vuelven a atraparme en su círculo; y aquello que pospongo de un día para otro, que no sé lo que es, pasa siempre lejos de mí. Soy ligero y, como siempre, tengo esperanza, sin tener esperanza en nada importante."

"Ahora me di cuenta de que, mientras antes, para escuchar una música y comprenderla, debía recurrir a imágenes y sentimentalismo, por el contrario ello no es necesario en absoluto; sin duda hay en nosotros algo de musical que se transforma en sentimiento directamente, sin necesidad de sentimentalismo, permaneciendo como música, sin necesidad de imágenes."

"En cuanto a buscar una justificación lógica, es decir, filosófica, de la existencia, ni siquiera la busco. No me interesan esas cosas abstractas que son Dios, Naturaleza, Palabra. Los filósofos no me interesan en absoluto, a excepción de ciertos párrafos poéticos. No encuentro nada más vano ni doloroso que tomar en préstamo un lenguaje usado por siglos y servirme de él para una nuevamente abstracta construcción filosófica. La única filosofía a la que me siento muy próximo es el existencialismo, con su poético (y otra vez muy próximo a mí) concepto de angustia, y su identificación existencia-filosofía."

"Sé que todo es imperfecto y provisorio, que solamente la memoria purifica los acontecimientos."

"Mi homosexualidad ha entrado en mi conciencia hace ya varios años y en mis hábitos ya no es más un Otro dentro de mí. Debí superar mis propios escrúpulos, insatisfacciones, honestidad...pero, en fin, quizá ensangrentado y cubierto de cicatrices, logré sobrevivir salvando ambas cosas, es decir el eros y la honestidad."

"Tengo intenciones de trabajar y de amar, una y otra cosa desesperadamente. Pero entonces me preguntarás si lo que me sucedió no me ha servido de nada. Sí, me sirvió, pero no para cambiarme y menos para redimirme: me sirvió para entender que había tocado fondo, que la experiencia estaba agotada y que podía volver a comenzar todo desde cero, aunque sin repetir los mismos errores; me liberé de mi reserva de perversión malvada y fósil; ahora me siento más ligero y la libido es una cruz. no ya un peso que me arrastra hacia el fondo."

"El ideal de una nueva técnica narrativa no puede ser, pienso, sino el naturalismo, en el caso preciso, sin embargo, en que la lengua instrumental pudiese tener una garantía de absoluta funcionalidad. Y agrego que cuando digo naturalismo hablo de técnica, una técnica naturalista al servicio de una ideología que interprete la realidad de acuerdo con una moral política y precisa (el marxismo), y que transforme al objeto en algo existente."

"En palabras muy simples y pobres: yo no creo que Cristo sea hijo de Dios, porque no soy creyente, al menos conscientemente. Pero creo que Cristo es divino: esto es, creo que en él la humanidad es tan alta, rigurosa, ideal, que va más allá de los comunes límites de la humanidad. Por eso hablo de "poesía": un instrumento irracional para expresar mi sentimiento irracional por Cristo. Quisiera que mi película pudiese ser proyectada el día de Pascua en todos los cines parroquiales de Italia y del mundo."

"¿Quién nos ha otorgado a nosotros -ancianos y jóvenes por igual- el lenguaje oficial de la protesta? El marxismo, cuya única vena poética es el recuerdo de la Resistencia, que se renueva pensando en Vietnam y en Bolivia. ¿ Y por qué me lamento por este lenguaje oficial de la protesta que la clase obrera a través de sus ideólogos (burgueses) me brinda? Porque es un lenguaje que no prescinde jamás de la idea del poder, y es siempre en consecuencia práctico y racional. ¿Pero la práctica y la Razón no son la misma divinidad que ha hecho de nuestros padres burgueses unos LOCOS o unos IDIOTAS? Han asumido totalmente sus culpas."

"Sé que, martillando siempre sobre el mismo clavo, se puede derrumbar una casa. A pequeña escala, un buen ejemplo es el de los radicales, cuatro gatos locos que lograron conmover la conciencia de todo un país. A escala mayor, el ejemplo es la historia. El rechazo ha sido siempre un gesto esencial. Los santos, pero también los intelectuales, aquellos pocos que hicieron la historia, son los que dijeron que no, y no los cortesanos y los asistentes de los cardenales. El rechazo, para funcionar, tiene que ser grande, no pequeño; debe ser total, no sobre este punto o sobre aquel."

"Primera tragedia: una educación común, obligatoria y equivocada, que nos empuja a todos a la lucha por tener todo a cualquier precio. Somos arrastrados a esa lucha como un extraño y sórdido ejército en el que algunos tienen cañones y otros, palos. Hay, entonces, una primera división, clásica, que me conduce a estar con los débiles. Pero lo que afirmo es que, en cierto sentido, todos son débiles, porque todos son víctimas. Y todos son culpables, porque todos están listos para el juego de la masacre con tal de poseer. La educación que recibieron fue esa: tener, poseer, destruir."



martes, 1 de octubre de 2013

CONFORT Y MÚSICA PARA SOÑAR: CLARO QUE VIVE...




DEL LIBRO:  "FOGWILL, LA GRAN VENTANA DE LOS SUEÑOS"

Claro que vivo. Pero esto es provisorio. Permanente es lo que no vivo. Se dice: "ay...si uno pudiera! Pero no. No pudiera, uno. Y aunque pudiese, uno jamás podría. Y si alguien sí, nos duele. O huele mal. Siempre duelen o huelen mal los poderes del otro. ¿ Y el poder de uno? Envíen a alguien ya mismo a buscarlo y verán que poder es más o menos fácil: se puede lo posible. Lo difícil es poder poder, poder hasta que se pueda poder lo que no se puede. Mas no se da. El resto es silencio.

A eso se llama vivir, o haber vivido, pendiente de un olvido. Es natural ahora, cuando el olvido roe las neuronas, pero aún recuerdo que aquella vez, hace casi cuarenta años, soñé y olvidé y desde entonces pienso que el grueso de la memoria se compone de cosas negras hechas de puro olvido. La memoria está llena de olvido, vacía de sí, llena de olvido, casi hecha de puro olvido.

La idea, entonces, era recordar los sueños. Durante un tiempo me propuse recordarlos, es decir, olvidar el menor número posible de ellos.

Es cierto que me gustó la palabra "ventana" y después de elegirla veo que alude a una ventana rara, que no se abre a ninguna parte. Es decir, se abre al sueño: pura imagen y tiempo que no suceden en lugar alguno. Y que ahora, malamente, se reproducen sobre papel como simulando una obra.

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"Sueños de mar"

Sueños de mar. La mayoría de ellos se resuelve en una navegación en solitario. Son sueños frecuentes desde hace más de cuarenta años y que han venido a reemplazar a los sueños de natación, también en solitario, muy frecuentes en mi infancia.
Dos de los cuatro psicoanalistas que escucharon mis relatos entre 1965 y 1982 coincidieron en interpretar las escenas de navegación solitaria como representaciones de la masturbación. Ninguno de ellos conocía de náutica ni el nombre que en competencias de mar se da a las regatas en solitario: single-handed. Ahora lo sabrán y verán en esto corroborada su perspicacia.
Pero la coincidencia no me corrobora nada. Aprendí más sobre mis sueños de mar compilando una colección de grandes poemas de mar -Perse, Rimbaud, Homero, Pessoa, Mallarmé, Viel, yo mismo- que rumiando aquellas interpretaciones puntuales.
Por lo demás, los sueños de mar y la masturbación han tenido con los años una evolución inversa: más sencillos y gozosos unos; más complicada y menos placentera la otra. Y en cuanto al psicoanálisis, sin duda fue una escuela de sueños. Pensar e imaginar durante el sueño a veces enriquece sus contenidos, otras los estropea. Pero cuando se ha abandonado cualquier propósito de conocimiento o de cura, interesa más el goce del sueño que la producción de muestras para las biopsias del alma o del deseo.
Y nunca pude concebir forma alguna del goce que no integre los indispensables ejercicios de imaginar y de pensar. Lo mismo ocurre con escribir. Llamo a esto escribir.

"Retornos"

Los sueños del retorno al colegio, a la infancia o a la universidad son frecuentes. No paso un año sin registrar alguna variante de este género. Me cuentan que lo mismo les ocurre a quienes tuvieron la experiencia del servicio militar obligatorio, y siempre, en sueños, vuelven a convocarlos una y otra vez.
Como ellos, no son sueños que evocan acontecimientos pasados. Ocurren en el presente, y el que sueña es uno mismo que, en el presente, por alguna razón, debe repetir una experiencia pasada. En mi caso, las causas del retorno son escenas de sueños de terror administrativo: son el extravío de un certificado, o el descubrimiento de un trámite mal realizado los que me obligan a repetir un tramo de mi carrera.
Los sueños de retorno son, sin excepciones, sueños sobre instituciones. Muchos sueños se escenifican en ámbitos naturales o artificiales, cuyas autoridades, reglas y límites espaciales se ignoran y tampoco son pertinentes en la historia que se sueña o se vive en el sueño. Pero por lo que conozco de mis sueños y de otros sueños narrados, los de retorno siempre devuelven al que sueña a un espacio institucional, claramente pautado.
En los sueños, a los espacios naturales, estelares, marinos y andinos se llega. A los espacios institucionales se pertenece o se retorna.

"Fisiología"

No recuerdo haberme meado ni cagado en la cama. Son accidentes que vale la pena contemplar porque, a mi edad, tal vez prefiguren el futuro cercano. Recuerdo muy pocos orgasmos y eyaculaciones en sueños. Mis sueños eróticos, si son realmente apasionados o deleitosos, siempre sucumben por despertarme con su convite a una masturbación consciente y demorada. Esto me ha causado conflictos con algunas parejas que interpretaron mi conducta como una ofensa, o una agresión: personas inteligentes que fueron capaces de ofenderse por el contenido de los sueños del otro, o por el uso que uno hizo de ellos.
La ventaja de olvidar los sueños es sustraerlos definitivamente del ridículo de su circulación social. Pero tal vez los sueños sean lo social en estado puro. En los diarios de Kafka sus sueños parecen calculados relatos, en cambio sus relatos, y los bocetos de relatos que intercala en sus doce cuadernos y sus cuatro diarios de viaje, están colmados de escenas de sueños que nunca confesó. Reconozco en su relato de los ocho hermanitos un sueño que pudo haberme sucedido a mi. Lo mismo ocurre con el sueño del combate con el padre, en la ventana. Tiene la misma estructura emocional que mi sueño de combate doméstico con un gato, o un perro, que a su vez repite la forma del sueño de mi combate con el niño gigante.

"Calvicie"

En el sueño quedaba calvo. Sentía que un aire helado rozaba mi cabeza desnuda y me dio risa penar que finalmente había quedado calvo. En el espejo del baño, vi la cara de mi padre, sin pelo. Mi padre tampoco fue calvo. La sensación de reír se tonó en agradecimiento (¡al sueño!) por haber reencontrado a mi padre. Luego, despierto, seguí rememorando la imagen de mi padre en el espejo y con ella presente pensé en la genética humana. Se me hacía evidente que la calvicie mutila un carácter sexual secundario del hombre, y que el programa de la especie ha previsto que las características que hacen atractivo sexualmente al varón se pierdan en el momento en que la degradación de sus cromosomas lo hacen inepto para generar hijos con un buen patrimonio genético, como el que en mi familia se atribuía a mi padre.
En el resumen cifrado del sueño estaba subrayada la expresión "buenas piernas". Por entonces estaba convencido de que la pasión que me impulsa a buscar mujeres de piernas largas y ágiles es resultado de una mandado de la especie que orienta a fecundar a las más aptas para el cuidado y la crianza de los niños en las etapas de nomadismo, como las que, a veces pienso, están en vísperas de reaparecer.

"La música"

La música es la única de las artes que no parece manifestarse en los sueños. No se sueñan músicas. Al parecer los músicos suelen soñar respuestas a problemas musicales. Alguien dice haber compuesto una fuga en sueños, pero no hay testimonios de músicos y melómanos que hayan escuchado en sus sueños una melodía ni un ritmo. Seguiremos buscando.
Mientras, abundan escritores que sueñan un relato (claro: todos los sueños acaban siendo relatos...), pintores que descubren una imagen o una perspectiva y una coloración inesperada en sus sueños, y algo semejante ocurre con escultores, arquitectos, y, por supuesto, más que ellos, entre creadores de cine. Yo, que padezco una proverbial ceguera plástica, he soñado organizaciones escultóricas, arquitectónicas y coreográficas. Supongo que un artista de tales campos encontraría en sueños semejantes buena materia para trabajar, o para juzgar el trabajo de la mente sobre sus sueños.
¿Por qué siempre hay sonidos y nunca música en los sueños...?











domingo, 4 de agosto de 2013

FILÓSOFOS EN SU TORMENTA... (CUARTA Y ÚLTIMA ENTREGA DE BOLSILLO)




ORTEGA Y GASSET: Para Ortega, el ser humano es una individualidad; lo que existe es una biografía humana. Considera que el individuo no tiene naturaleza sino historia. Es decir, que nos vamos haciendo y apareciendo a lo largo del tiempo, fabricándonos a nosotros mismos, pero esa fabricación no es algo aislado. En esa fabricación del propio yo no hay que atender únicamente a éste, sino también a la circunstancia determinada en la que el yo está en cada caso tramado, por así decir. Todo nuestro yo no es un yo aislado y antagónico, como el que podía pensar Unamuno, sino que es un yo que tiene que estar de alguna manera haciendo el esfuerzo por ponerse de acuerdo y por rescatar a su circunstancia. La circunstancia es la historia, la circunstancia es la gente que nos rodea, son las ideas imperantes en una época, y hay que salvar esa circunstancia; mi yo no basta, aunque yo me retire a mi torre de marfil, no basta con que yo logre de alguna manera alcanzar una cierta perfección personal si no he logrado levantar y salvar la circunstancia que me rodea, es decir el país en el que vivo. Esta tarea de salvar mi circunstancia, es decir, mi familia, mis amigos, mi comunidad, mi país, mi mundo, es lo que se llama el regeneracionismo de Ortega. De modo que la circunstancia es la articulación de la razón vital con el conjunto de lo dado, en cuanto suma de todos los puntos de vista individuales.
En cierto momento él compara al filósofo como alguien que ha caído del barco, un náufrago en el mar revuelto que debe intentar nadar para salvarse. La filosofía es ese intentar nadar cuando nos estamos ahogando en la realidad en la que hemos caído. No se trata de un pensamiento meramente académico, sino que se trata de la urgente necesidad de saber a qué atenernos, de saber cómo vivir, cómo nos vamos a arreglar con la realidad, que siempre se nos está ofreciendo.

L. WITTGENSTEIN: Su mérito es que puso el tema del lenguaje en el centro de la atención del pensamiento contemporáneo. Los lenguajes que nosotros manejamos de una manera espontánea y reflexiva dan lugar a todo tipo de trampas, equívocos y paradojas.
Su idea central fue que no hay una esencia pura del lenguaje -porque no hay una función básica del lenguaje de la cual todas las otras serían derivadas o dependientes-, lo que hay son diferentes juegos del lenguaje mediante los cuales interactuamos, y las palabras tienen sentido sólo respecto de su uso. Por lo tanto, preguntar por un juego de lenguaje es, en el fondo, preguntar por una forma de vida, de interacción, de convivencia.
Nadie puede tener un lenguaje de significados privados, porque significar quiere decir que uno adopta un símbolo y lo comparte con otros que lo entienden. En esta crítica se produce una importante profundización de la comprensión del lenguaje.
El lenguaje no sólo representa los hechos del mundo sino que también sirve para pedir, orar, preguntar o llamar. No puede reducirse, entonces, el fenómeno del lenguaje a la función descriptiva o informativa. Y cuando se analiza el lenguaje en todas su manifestaciones, se deja ver que se trata de una relación interpersonal. Estudiar un lenguaje, o un uso de un lenguaje, es estudiar una forma de vida social. Y en ella nos relacionamos mediante diferentes juegos. Alcanzar una comprensión adecuada del lenguaje no significa más que comprender los diversos juegos del lenguaje en que nos vemos involucrados.
Su frase más recordada: "los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo".

M. HEIDEGGER: Pretende una renovación radical del pensamiento occidental, o como él prefiere expresarlo, una superación del pensamiento metafísico. Para él, el error de la metafísica -y que se remonta hasta los orígenes del pensamiento- es una confusión entre el ser y el ente. Dios, la naturaleza, son entes. Es decir, en cualquier caso, no importa qué ente de los reales y conocidos, o de los trascendentes, señalemos, siempre es un ente, ya sea del ente en general o del ente supremo (teología); de esta manera  se olvida el ser mismo y se forja un pensamiento exclusivamente cosificador.
El único modo que tenemos de acercarnos a la comprensión del ser es, precisamente, a través de los entes. Ésta es la base, en contenido de Ser y Tiempo, la obra más importante y famosa de Heidegger. El hombre es un ente, pero un ente cuyo ser problematiza su ser constantemente, y que está de alguna manera vaciándose constantemente de su ser, al intentar contemplarlo y aprenderlo.
De este ser-en-el-mundo se puede decir, entre otras cosas, que es un proyectarse en las posibilidades que tiene ante sí en cada caso. Las resoluciones que tomamos a partir de esas posibilidades nos definen y también definen el sentido de las cosas con las que cotidianamente nos involucramos. Como además el ser-en-el-mundo es siempre un ser-con los otros, el mundo es esa trama de significaciones en la que convivimos.
El hombre es consciente de que brota y viene de la nada, y está constantemente como flotando en la nada. Eso produce en el individuo angustia, que es la revelación de nuestra auténtica condición, la temporalidad; somos temporalidad, somos finitud, y es desde esa condición  que se realiza nuestro vivir con los demás, que se desliza una y otra vez hacia la impropiedad, porque Heidegger nos advierte que vivimos impropiamente, porque estructuralmente nuestro ser tiende a perder lo propio. Si lo propio de nuestra condición es la mortalidad, lo impropio es pretender negarla, y esa negación ocurre como caída en la banalidad, en la trivialidad, en la avidez de novedades, en la vida impersonal. Pero la tentación de esa negación es recurrente e inevitable. Hasta el punto que nos perdemos a nosotros mismos.
La idea de Heidegger es que el ser del hombre (el "Dasein") está siempre arrojado hacia sus múltiples posibilidades, pero entre todas ellas hay una que siempre está presente: la de morir. Para Heidegger vivimos huyendo de esta idea del morir, o sea, de la idea de que retornaremos a la nada de la que venimos. La vida del hombre es un entre, y los extremos -la nada del antes y la nada del después- no le pertenecen. La única forma de recuperar un poco de autenticidad existencial es, para Heidegger, vivir de cara a la propia condición de mortales. Es lo que él llama "ser-para-la-muerte".

T. ADORNO: Fue un pensador de tiempos tormentosos. Vivió la revolución rusa y las guerras mundiales, y fue espectador, testigo o parte de innumerables conflictos bélicos que llevaron aparejados destrucción, crueldad y la pérdida de millones de vidas humanas a niveles desconocidos anteriormente en la historia.
El siglo XX se precia de ser fundamentalmente técnico y científico, es decir, profundamente racional. Adorno estudio la racionalidad moderna y concluyó que sí, que los hombres actuales aplicamos la razón, pero sólo en los medios que utilizamos para las cosas, es decir que hay apenas una razón instrumental que analiza cuáles son los mejores medios que hay que buscar para obtener tal o cual fin, los instrumentos técnicos, científicos, incluso los mecanismos de organización social.
Los métodos que se emplearon fueron instrumentos para obtener el poder, el dominio de unos sobre otros, la manipulación de la gente y de las conciencias a través de los medios masivos de comunicación.
Adorno expresó que nuestro mundo está tramado por una tela hilada por la burocracia y la tecnocracia. La libertad personal ha sido destruida por la concentración del capital y por la cultura de masas. La capacidad de pensamiento crítico agoniza. La obra de Adorno se propone, precisamente, socavar los sistemas cerrados de pensamiento y dificultar a la sociedad de todo intento de afirmación no reflexiva.

J. P. SARTE: Mientras que el ser en sí es la materia, lo inerte, lo mecánico, el ser para sí es allí donde la conciencia funciona por aniquilación de contenidos, proyectando una luz y diciendo esto no soy yo. De lo que se trata es que el ser en sí es lo que es y como es, no tiene vueltas, no le falta nada, es. En cambio la conciencia, el ser para sí, no tiene plenitud alguna, está siempre haciéndose, no es nada determinado previamente, de hecho es la nada de su indeterminación, y por ser una nada puede llegar a ser cualquier cosa: un ser para sí no tiene una esencia previa. Se hace mientras vive, y se hace desplegando la libertad que es.
El ser en sí es el ser de lo que hay, de lo dado, en cambio el ser para sí es el ser característico del ser humano, de la conciencia humana. El ser humano está inventándose permanentemente, está creándose determinado por sus sucesivas elecciones.
El ser-en-sí es la total inmediatez de las cosas consigo mismas. Y si la conciencia es conciencia del ser, ha de ser distinta del ser. El ser-en-sí es denso, pleno macizo, idéntico a sí mismo. La conciencia es distanciamiento o separación respecto del ser. De hecho, el ser del hombre consiste en la libertad.
No hay ninguna esencia a las que los individuos se ajusten. Más bien, la existencia de cada uno, al ir realizando su camino hacia la libertad en las diversas situaciones que le toca vivir, determina lo que es. Éste es el sentido de la famosa frase de Sartre: "en el hombre, la existencia precede a la esencia."
En ese sentido es que el hombre se hace a sí mismo. Otra gran frase: "lo esencial no es lo que se ha hecho del hombre, sino lo que él hace de lo que se ha hecho con él"
La libertad pertenece a la estructura misma de la conciencia. Sartre lo marca muy claramente cuando dice que los seres humanos estamos condenados a ser libres. Esta libertad constitutiva se reconoce en la angustia. Es en la angustia donde el hombre comprende su ser como libertad originaria.



sábado, 3 de agosto de 2013

FILÓSOFOS EN SU TORMENTA...(TERCERA ENTREGA DE BOLSILLO)




K. MARX: Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo; de lo que se trata es de transformarlo. Para Marx, el Estado no era, como parecía ser para Hegel, la realización racional de la libertad, sino la institucionalización de la explotación de toda una clase, la de los trabajadores asalariados, que quedaba marginada de la plena humanización. La contradicción entre capitalistas y proletarios exigía su superación dialéctica. No se trataba de rechazar a Hegel, sino de hacerle asentar firmemente sus pies en la materialidad de lo real, utilizando justamente y nada menos que la dialéctica, el principal descubrimiento hegeliano. Sólo que, en virtud de este giro, no se estaba ya ante una dialéctica idealista, sino ante una materialista.
Marx explicaba que la naturaleza de los hombres depende de condiciones materiales. Las instituciones e ideologías mediante las cuales los hombres regulan sus relaciones, se comprenden a sí mismos y entienden el mundo en el que viven, están condicionadas por la base económica de la sociedad. Entendiendo esa realidad, es como vemos la verdad de la sociedad, que no está en su ideología o en su discurso -a veces autocomplaciente, que tiene en su ideología o en su discurso- a veces autocomplaciente, que tiene de sobre sí misma- sino en sus relaciones económicas y sociales. Ésa fue la gran vuelta a las cosas que promovió el pensamiento de Marx.
Marx criticaba el régimen de propiedad burguesa y pretendía reemplazarlo por uno comunista. Para ello aceptaba organizar un partido proletario que se planteara la acción política con la finalidad de apropiarse del Estado. Para Proudhon estas estrategias sólo podían reproducir los funcionamientos represivos.
Marx muestra que la producción de la plusvalía en el capitalismo sólo es apropiación de trabajo no pagado. Ese trabajo excedente no pagado se va acumulando una y otra vez por la clase capitalista en forma expansiva. De hecho, el capitalismo puede ser definido como un sistema en el que el único objeto de la producción es aumentar sin límite tal acumulación de capital. Aquí se encuentra precisamente la esencial irracionalidad del sistema capitalista que Marx revela.

F. NIETZSCHE: Para Schopenhauer la vida es dolor, porque es deseo; y el deseo tiene como únicos destinos la insatisfacción o el hastío. Nietzsche, en cambio, considera que el yo es una ilusión, y entonces adopta un punto de vista descentrado para contemplar el juego que eternamente fluye de las fuerzas que componen la voluntad de poder. Mientras que para Schopenhauer la voluntad es una sola, para Nietzsche no hay más que infinitas y fugaces voluntades, cuyas tensiones y choques son las que constituyen toda entidad perceptible o pensable.
En contra de las ideas cristianas que indican que los débiles llegarán al cielo, y que la fuerza o la arrogancia son elementos negativos, Nietzsche no acepta como virtudes positivas que debamos ser humildes o que tengamos que apoyar a los más pequeños. Su pensamiento intenta desenmascarar una trama que han ido inventando los débiles como legitimación de su resentimiento contra los fuertes.
El descubrimiento de la muerte de Dios, según Nietzsche, nos pone frente al fenómeno del nihilismo. Pero ahora se plantea que esa muerte de Dios es también la más asombrosa posibilidad de crear, más allá de todo límite, en la apertura de un horizonte infinito.
Para Nietzsche no hay verdades absolutas, intemporales, ni hechos en sí, sino interpretaciones o perspectivas. Todo hecho es interpretado de un modo u otro. No es posible pensar una verdad sin asociarle una perspectiva, ni un hecho sin encuadrarlo en una interpretación.
Ya no vamos a poder enchufarnos a un gran sentido cósmico, sino que vamos a tener que sostenernos por nosotros mismos. De ahí la importancia de alcanzar esa madurez superior intelectual, que él llamó con palabra equívoca "superhombre".

H. BERGSON: Según este filósofo, hay dos especies de memoria: la corporal, que consiste en una articulación de mecanismos motores o hábitos y que produce, ante cierto estímulo, una repetición mecánica de lo aprendido, y otra memoria, que llama pura o espiritual y que registra representacionalmente todos los sucesos de nuestra vida.
La realidad no es una película compuesta de fotogramas, no funciona así. La realidad es continua. Entonces la inteligencia puede ser útil pero restringida para el conocimiento práctico. El verdadero conocimiento de la continuidad de la vida nos tiene que venir por intuición, que es lo que nos pone en contacto con la fluidez, con el caudal de la vida, en vez de tratar de fragmentarla.
La moral y la religión nacen como presión de los individuos uno sobre otro, para mantener cohesionado al grupo, para que no haya dispersión, para que nadie se salga de la pauta de vida. Se trata entonces de una moral y una religión más bien coactivas.
Y luego está la sociedad abierta, que busca otro tipo de moral y también otro tipo de religión, mucho más experimental, que busque lo diferente y no simplemente lo uno. Que trate de potenciar unas posibilidades y singularidades en vez de mantener una homogeneidad y una igualdad férreas. Esa forma de moral y religión es la que produce la figura del sabio, del héroe y en último término también del santo. Por un lado está lo que mantiene la indistinción del colectivo, que es necesaria -y de cuya necesidad no duda Bergson-, pero también hay la otra faceta, que aparece cuando la sociedad se ha hecho más segura de sí misma y no está tan preocupada de su cohesión, y entonces busca la potenciación de esas figuras del sabio, del héroe, del santo. En último término Bergson no dice que hagamos un Dios, pero sí que en cierta forma vayamos a la construcción de dioses, de algo que esté más allá de lo meramente humano y que sirva de referente. Es un planteamiento sugestivo, audaz, que sugiere el deseo incumplido por parte de Bergson de completar un sistema.

JOHN DEWEY: Era un hombre político que intervino en causas progresistas, y sobre todo es el filósofo de la educación, quien puso ese tema en el centro del pensamiento contemporáneo. La filosofía, para él, no es más que reflexión y todo el contenido verdadero tiene que ver con la cuestión de la educación.
La escuela debe convertirse en el ámbito en el cual el niño aprende los elementos esenciales para su futuro buen desempeño como adulto. Contra la concepción tradicional que veía el aprendizaje como la imposición de una serie de contenidos al alumno -que vendría a cumplir un papel puramente pasivo, como mero receptor-por parte del profesor, el progresismo pedagógico subraya la actividad y el juego experimental del alumno -verdadero artesano de su propio conocimiento- como determinantes en todo aprendizaje.
Lo que propone Dewey es tratar siempre de ubicar y pensar la conducta humana a partir de una doble matriz: una biológica, donde el pensamiento es producto de la evolución biológica, y otra cultural, porque el pensamiento siempre va a ser un hecho también comunicativo y social.
La validez del conocimiento no se refrenda simplemente con la verdad abstracta, sino con la práctica humana, con lo que, para salir adelante, necesitamos romper nuestra incertidumbre para saber a qué atenernos. Esto es la fuente, la orientación y la práctica válida del conocimiento. A esta forma de plantear las cosas se le ha llamado pragmatismo. El pensamiento es una forma de obtener resultados que necesitamos, un dominio sobre la incertidumbre que no es urgente. Para eso sirve la filosofía, la comunicación y el esfuerzo de conocimiento.
La democracia, más que una forma de organización política, es una forma de vida, un ideal ético que establece dos criterios de valoración. Por un lado, es democrática una sociedad que coloca a todos sus miembros en situación de participar en iguales condiciones en lo que esta sociedad tiene de bueno, por ejemplo la educación y la salud. En segundo lugar, es democrática una sociedad en la que la flexibilidad de su estructura asegura una continua readaptación de sus instituciones, mediante la acción y reacción como otras formas distintas de asociación que permite que la gente se vaya relacionando y esto va generando nuevas formas institucionales acordes a las nuevas situaciones.
El orden político de una democracia es nada más que un medio, no es la democracia misma. Es una herramienta, acaso la mejor que se haya encontrado hasta ahora, para realizar fines que pertenecen al vasto campo de las relaciones, y del desarrollo de la personalidad humana.
Ente la democracia así entendida y la educación existe una estrecha relación. En cierto sentido, ambos conceptos se identifican. La democracia es en sí misma un principio, un método y una estructura educativa, que plantea a cada miembro de la sociedad la pregunta: "¿quieres ser un hombre libre y aceptas la responsabilidad, los deberes y los derechos inherentes a la condición de ser miembro efectivo de la sociedad?" Y, recíprocamente, la escuela ideal debe ser el esencial agente distribuidor de todos los valores y de todos los objetivos que cultiva un grupo social; debe ser, por así decir, un laboratorio de la democracia.

M. UNAMUNO:  Fue una especie de existencialista, en el sentido de que ponía en el centro de su reflexión  no al hombre abstracto, sino al de carne y hueso.
Entre los deseos del hombre, el fundamental es un imposible: no morir. La muerte es algo con lo que somos incompatibles, que no podemos confrontar, y Unamuno es -ante todo- un enemigo decidido de la muerte. De allí que la creencia en algún tipo de sobrevivencia es necesaria para que los hombres puedan vivir. Porque, según él, la muerte es la suprema soledad: los hombres vivimos juntos, pero morimos solos. El anhelo de Dios y de la inmortalidad personal es irrenunciable aunque científico-racionalmente el individuo no pueda sostenerlo.
El hombre hace filosofía, precisamente porque necesita justificarse a sí mismo  en este conflicto que él mismo es, como tensión entre lo individual y lo colectivo, entre el espíritu y el intelecto, entre lo racional y lo emocional, sentimental y volitivo.





martes, 30 de julio de 2013

FILÓSOFOS EN SU TORMENTA...(SEGUNDA ENTREGA DE BOLSILLO)




D.HUME: Las ideas son representaciones mentales, de modo que a partir de las impresiones se constituyen las ideas simples, y luego, con la asociación de ellas, tenemos las ideas compuestas o complejas. Todas las sensaciones o impresiones e ideas generan en nosotros la creencia de que realmente existe el objeto exterior que las provoca, pero, en realidad, de lo único que podemos estar seguros es de que tengo una sensación o impresión y que eso genera una creencia de que existe realmente una realidad exterior a mí, que me está provocando esta sensación. Sin embargo, el objeto que conozco no es exterior, sino que está en mi conciencia, porque consiste sólo en un entramado de impresiones e ideas. Si yo afirmo que mis impresiones e ideas corresponden a un objeto real es sólo por un acto de creencia.
¿Cómo se diferencia la percepción en acto del recuerdo o de la proyección imaginativa? Precisamente por el nivel de vivacidad y vigor.
Según Hume, todo lo recibimos del mundo que nos rodea, mediado por nuestra capacidad de ser impresionados por los sentidos, que son las ventanas que tenemos al mundo. Todo lo que no podemos comprobar ni verificar no podemos decir que exista.

I. KANT: Considera que los individuos tenemos ya una organización mental de nuestras capacidades de comprensión, que son alimentadas por lo que recibimos de los datos que nos ofrecen los sentidos, pero éstos tienen que configurarse de acuerdo con las condiciones de nuestra forma de conocer. Es verdad, que no conocemos nada sin que los sentidos nos proporcionen datos experimentales. Pero también es cierto que esa información experimental se recibe y se configura de acuerdo  con la propia organización de nuestra forma de conocer.
El conocimiento es la mezcla entre lo que dan los sentidos y lo que da nuestra estructura cognoscitiva. Eso es lo que nosotros podemos saber.
La moral está hecha de imperativos, de órdenes . Hay que hacer esto, aquello, y no hay que hacer esto o lo otro.  Lo que Kant busca encontrar, como base de la moral, es qué imperativos hay que no tengan condiciones  sino que tenemos que hacerlos sí o sí, no porque vayamos a conseguir tal o cual cosa sino porque somos seres humanos racionales que debemos aspirar a vivir con dignidad y respeto. En ese sentido, la educación es el elemento fundamental para la formación de los hombres. Según Kant: "el hombre no llega a ser hombre más que por la educación". En efecto, las luces de una generación dependen de la educación y la educación depende de las luces.
Kant, además, se manifestó en términos de política internacional. Sostuvo la idea de que, para alcanzar un equilibrio entre los diferentes Estados, los países deberían generar una alianza, en la cual cada uno renunciara a una parte de su soberanía para poder vivir en paz y armonía.

HEGEL: El verdadero sueño de la filosofía era explicarnos más o menos todo. Recibimos en forma permanente conocimientos fragmentarios desde distintos ámbitos específicos. Pero, como pueden organizarse, instrumentarse  dentro de un gran sistema en el que tendría lugar todo el saber sobre todo el mundo. Ese fue el propósito de Hegel: el de convertir a la filosofía en un saber sustancial, es decir, la base  de todos los saberes restantes del mundo.
Desde la conciencia sensible , pasando por la autoconciencia, hasta llegar al saber absoluto, o sea, a la conciencia de que en el propio pensamiento el absoluto se piensa a sí mismo. Somos la instancia del universo donde éste se hace autoconsciente.
Todas las categorías están íntimamente relacionadas entre sí, y el modo dinámico de su relación es lo que Hegel llamó "movimiento dialéctico". Según él, una afirmación o tesis supone siempre su negación o antítesis, y la diferencia entre ambas resulta superada en una síntesis, que a su vez supone su negación y así sucesivamente.
En cada persona concreta, según Hegel, el pensamiento se despliega siguiendo casi los mismos pasos que ha seguido a lo largo de la historia de la humanidad. Estos pasos no configuran  un diseño lineal y simplemente progresivo, acumulativo, sino que todo avance se produce mediante conflictos. El movimiento del pensamiento se genera por contradicciones.

A.SCHOPENHAUER: La originalidad de este filósofo radicaba en la demostración de que el principio de razón suficiente, que establece que no hay nada que no tenga una razón de ser, se manifiesta en cuatro formas distintas, irreductibles entre sí. Para ello, reducía todos los aspectos de la realidad a cuatro clases básicas: los objetos empíricos, los conceptos abstractos, los objetos matemáticos y el yo, que es el objeto del autoconocimiento.
El principio de razón suficiente no se aplica de igual manera a estos diferentes fenómenos. Entre los objetos empíricos aparece como explicación causal, entre los conceptos abstractos como deducción lógica, entre los objetos matemáticos como consistencia, y respecto de los hechos del yo como determinación del carácter y motivación.
La función práctica de la razón es la de liberarnos de los males del mundo. Quien se deja llevar por la pasión, por el deseo o por la voluntad está condenado, continuará el ciclo permanente que lleva de sufrir por no tener, o a tener y por lo tanto sufrir por hastiarse de tener. La razón es la que nos puede mostrar las cosas tal como son y al verlas hacernos renunciar a esa voluntad que nos constituye. La voluntad desea querer siempre más y prolongar esta especie de terrible circo de las pasiones y de los enfrentamientos. La razón nos puede revelar la voluntad tal como es y, al verla, hacernos sentir el lógico rechazo y renunciar  a participar en ese juego del cual nadie puede salir bien parado.
Considera que sólo oponiéndonos a la voluntad, aboliendo su ímpetu, podríamos suspender el dolor y el mal. La sociedad no puede ser sino un intento de paliar los efectos atroces de la voluntad en marcha. Somos una corriente agitada de pasiones e impulsos. Para escapar de esta maldición hay tres vías. La primera es la contemplación estética. Las otras dos vías son el ascetismo y la compasión. En mayor o menor medida, todas las artes son liberadoras, al permitir el surgimiento de la contemplación desinteresada.
La segunda vía que plantea Schopenhauer consiste en desenamorase de la vida. Porque es la voluntad la que nos hace apegarnos a la vida. En este camino ascético me hago cargo de todo el sufrimiento del mundo, busco activamente el sufrimiento propio y el ajeno, de modo que mi interés por la vida va disminuyendo progresivamente. Se trata de cambiar la voluntad por la no-voluntad, dice Schopenhauer. Es decir, transformar el querer en el no-querer, aniquilando en nosotros todo deseo. Se trata, entonces, del acceso al nirvana. La extinción.

S. KIERKEGAARD: Habla desde su sufrimiento y desde su dolor. No pone por delante una reflexión sobre el universo, sino un testimonio de vida, que es lo que podemos aplicar cualquiera de nosotros, porque todos partimos de nuestra propia experiencia. De hecho, llega a afirmar que todos pasamos por una serie de etapas en nuestro desarrollo, y hay un momento estético en el cual algunos atienden en forma excesiva a la belleza,  lo sublime y la representación de lo hermoso. Luego, hay una etapa ética, cuando vivimos preocupados por el deber, por las obligaciones. Finalmente, hay una etapa religiosa, que es donde se busca la salvación, ese rescate frente a la muerte, la perdición y el olvido.
Para él, la fe es una relación personal entre el individuo y el absoluto que lo interpela. Esa relación es resignación y confianza infinitas. Es un salto sobre el abismo de la incertidumbre. Esta interpretación de la fe puso en primer plano al individuo concreto, es decir, singular y sufriente, capaz de asumir su subjetividad como su única verdad, y su relación con Dios como un salto sobre el abismo de la nada. El individuo está siempre expuesto a la nada. Y esa exposición es la angustia misma, que revela su libertad, su responsabilidad y el riesgo ineludible de elegirse a sí mismo a cada paso.
Para Kierkegaard, la exigencia de vivir cristianamente es a la vez irrenunciable e imposible de cumplir. Se trata de un ideal que está demasiado elevado para nuestra naturaleza humana, porque vivir cristianamente significa hacerse como Cristo. Esa tensión entre la deseabilidad de ese ideal y la imposibilidad de conseguirlo va a regir toda la vida de Kierkegaard. Según él, como cristianos, estamos ante Dios, pero ese "ante Dios" desnuda nuestra imperfección. Ante él, todos somos pecadores. De hecho, el pecado no es más que la conciencia de estar ante Dios.
La filosofía existencialista, basada en la existencia del ser humano, en su angustia, en su perplejidad ante la vida, tiene su antecedente clarísimo en Kierkegaard.




lunes, 22 de julio de 2013

FILÓSOFOS EN SU TORMENTA...(PRIMERA ENTREGA DE BOLSILLO)



DE "LA AVENTURA DEL PENSAMIENTO" DE FERNANDO SAVATER

El problema ya no es recibir información (hoy todo el mundo tiene más información de la que puede manejar), el problema es orientarse de tal manera que la información sirva para algo, y no sirva simplemente para ahogar a la persona con datos. Entonces, la filosofía es la pretensión de que hay que crear un marco dentro del cual entre lo relevante y que de alguna manera sirva de muralla contra lo irrelevante, contra lo trivial o engañoso.

PLATÓN:  Supuso que la ideas, esas categorías arquetípicas a partir de las cuales se organiza la realidad, pertenecen a otro orden, que es el que da sentido al nuestro, pero que está más allá del orden o del mundo de lo que percibimos por los sentidos. Eso es lo que está en la base de la fábula metafórica, tan significativa, del mito de la caverna. Lo que sale a buscar ese huido de entre los hombres son las ideas, para mirarlas de frente. El resto de sus congéneres, en el fondo de la caverna, están sometidos a ver puras sombras, o incluso, sombras de sombras. Sólo pueden romper esa cadena si se ponen a pensar. La forma que tiene un ser humano de liberarse es entregarse al pensamiento y salir a mirar las ideas.

ARISTÓTELES:  Para Aristóteles las ideas son entidades ficticias. Sólo existen los individuos, quienes son las sustancias que sostienen todos los atributos que predicamos de ellos. Las ideas universales, por su parte, no son más que abstracciones que el entendimiento realiza a partir de los individuos. Según este filósofo, nuestros conocimientos primeros parten de los sentidos, de la experiencia, y una vez que hemos captado en nuestro conocimiento sensible, desde esos datos, nuestra inteligencia puede realizar una tarea de abstracción.
No cree Aristóteles en otro mundo ideal, sino que afirma que los conceptos, las llamadas ideas, están realmente en nuestro mundo. Es decir que existen individuos, cosas, objetos, y a partir de éstos, nuestra mente es  la que busca el concepto y la que lo crea. El concepto no está en otro lugar ideal sino en nuestra capacidad intelectual para pensar sobre la diversidad del mundo.

SANTO TOMÁS DE AQUINO: Naturalmente, para Santo Tomás de Aquino estaba fuera de toda duda la existencia de Dios, pero comprendía racionalmente que esa duda podía plantearse alguien que no tuviera la fe. Previamente a todo lo demás hace falta establecer la existencia de Dios.  Según él, la teología debe moverse siempre dentro de la fe y explicar con razones la naturaleza de los dogmas. Y una de las piezas más conocidas de la inmensa obra de Santo Tomás son las cinco vías, las cinco pruebas de la existencia de Dios. La primera prueba de la existencia de Dios es la del movimiento -en el sentido de pasaje de la potencia al acto. Todo lo que se mueve es movido por otra cosa, y ésta, a su vez, por otra, como una serie infinita de motores. Es decir, hay que postular un primer motor inmóvil, que es Dios. La segunda vía procede análogamente, pero respecto de las causas eficientes. Todo lo que es tiene una causa, y ésta, a su vez, tiene una causa, y así podemos remontarnos a una primera causa eficiente incausada, que es Dios. La tercera vía es la de la contingencia. Algunas cosas, que nacen y perecen, podrían no ser. Son, entonces, contingentes,  pero no todos los seres pueden ser contingentes, porque si todo el universo pudiera no ser, entonces no sería (porque el no-ser es más fácil), por lo tanto debe haber al menos un ser necesario, que es la razón de que los seres contingentes lleguen a ser. Ese ser necesario es Dios. La cuarta vía se apoya en los grados de perfección. Decimos que algo es mejor que otra cosa, que es más bello, o más justo. Pero toda jerarquía de este tipo supone un óptimo, es decir, un ser supremo, y a esto es a lo que llamamos Dios. La quinta vía es la prueba teleológica. Las cosas de la naturaleza actúan realizando un orden, como si obedecieran a un plan o a un fin, pero esto supone un arquitecto u ordenador, es decir una Causa Inteligente, el fin hacia el que todo tiende en última instancia y que rige todo el proceso del universo.

THOMAS HOBBES:  Su preocupación era encontrar una fórmula que posibilitara a los hombres el vivir juntos sin enfrentarse unos a otros y sin causarse daño. Afirmó que el hombre es como un lobo para el hombre, y pese a esta visión no se detenía en el pesimismo. Creía que el hombre puede llegar a organizarse en sociedad de tal modo que esas fieras puedan convivir de una manera armónica. El miedo, entonces, es la base del pacto social. El Estado no debe quitar a los hombres precisamente más que aquello que los hace temibles: su fuerza propia, sus apetencias desenfrenadas, su tendencia a tomar decisiones discrepantes de la unanimidad mayoritaria. De allí que la convivencia de los hombres es posible sólo mediante un artificio, que consiste en establecer un pacto por el cual todos se obligan a transferir su derecho a gobernarse a sí mismos, eligiendo un hombre o asamblea que los representen. El temor es la pasión socializadora por excelencia, porque el miedo a la muerte nos hace renunciar  a nuestros deseos de predominio y someternos a la autoridad estatal.

DESCARTES: Sabemos que existe la verdad, es decir, que habrá cosas, situaciones y opiniones que corresponden mejor a la realidad que otras. Pero, ¿cómo tener la certeza de que lo que nosotros creemos que es verdad lo es auténticamente? ¿Cómo sabemos que no nos engañamos? No empieza, como otros filósofos, preestableciendo verdades, ni definiendo qué es el mundo, qué es el ser humano, qué es el alma, sino intentando buscar una ruta para llegar a conclusiones fiables. Un sendero que nos lleve a ideas que nos resulten claras y distintas. De lo único que podemos estar seguros  es de la duda misma, y -en consecuencia- de nuestra propia existencia: "pienso, luego existo." De esa certeza paradójica nace el pensamiento moderno.

JOHN LOCKE: Según este pensador, todas las ideas -simples y complejas- provienen de la experiencia. Para ello es necesario desechar la creencia de que hay ideas innatas que están impresas en nosotros cuando nacemos. Así, explica que no hay asentimiento universal a ninguna proposición, que aún las verdades de las matemáticas no las conocen los niños, ni los idiotas, ni los salvajes, ni los iletrados. Según su análisis, ideas como la de número o la de Dios no son innatas sino que, por el contrario,  son aprendidas o construidas a partir de la experiencia y a través de los años. El innatismo está relacionado con la existencia de un orden natural del mundo, que se extendía al ámbito social y político. En cambio, los que negaban el innatismo (entre los que se encuentra Locke) no buscaban un orden fijo e inmutable sino que se inclinaban a pensar que todo orden era construido y consensuado.
Locke se opone a la teoría de Hobbes; sostiene que la finalidad por la cual los hombres arman una asociación política es la de garantizar ciertos derechos personales que ya existían en el estado de naturaleza, pero que no pueden ser suficientemente defendidos en ese estado. Locke dice que en el estado de naturaleza hay una ley natural por la cual el hombre está dotado de ciertos derechos fundamentales a la vida, a la libertad y a la propiedad, y que la finalidad del Estado es garantizar a las personas el goce de estos derechos, que son inalienables.

SPINOZA: Su despierta inteligencia lo llevó pronto a cuestionar abiertamente la interpretación ortodoxa de los textos sagrados. Afirmó que cada creyente debía interpretar libremente las Escrituras, sin que fuese necesario seguir las opiniones de los doctos. Dijo que la presunta sabiduría de los sacerdotes sólo era un medio para dominar  a las masas. Spinoza encontraba que extensión y pensamiento eran sólo dos de los infinitos atributos de la única sustancia, que es Dios. De este modo, Dios se identificaba no sólo con lo espiritual sino también con lo espacial, es decir, con el Universo entero, con la propia naturaleza. Toda cosa finita es una manifestación de la sustancia infinita. Si no fuese así, la sustancia no sería, porque tendría lo infinito como lo otro de sí y, por lo tanto, como su límite. Lo finito no puede estar, por lo tanto, fuera de lo infinito. Idea que luego retomaría Hegel. Dicho de otro modo, todo es Dios.
Contra quienes, como Hobbes, creen que el hombre es el lobo del hombre, Spinoza descubre que, en el marco de una política racional, el hombre complementa al hombre. El otro me completa. La convivencia aumenta mi poder y mejora mi vida, si está adecuadamente regida por la razón, que es aquella que debe regular nuestros deseos.







sábado, 15 de junio de 2013

EL LIBRO COMO EXPERIENCIA...




DEL LIBRO "MICHEL FOUCAULT: LA INQUIETUD POR LA VERDAD" (ESCRITOS SOBRE LA SEXUALIDAD Y EL SUJETO)


"El hecho de hacer el amor con alguien del mismo sexo puede entrañar naturalmente una serie de elecciones, una serie de otros valores y elecciones para los cuales no existen todavía posibilidades reales. No se trata sólo de integrar esta pequeña práctica un tanto extravagante que consiste en hacer el amor con alguien del mismo sexo a los campos culturales preexistentes; se trata de crear nuevas formas culturales."

"En efecto, vivimos en un mundo legal, social institucional donde las relaciones posibles son extremadamente poco numerosas, extremadamente esquematizadas, extremadamente pobres."

"La vida de soledad a la que está condenado el soltero es a menudo el efecto del empobrecimiento de las posibilidades relacionales en nuestra sociedad, donde las instituciones debilitan y tornan necesariamente escasas todas las relaciones que uno podría tener con otro y que podrían ser intensas, ricas, aun cuando fueran provisorias, incluso y sobre todo si no tienen lugar en los lazos del matrimonio."

"El derecho relacional es la posibilidad de hacer reconocer en un campo institucional relaciones de individuo que no pasen forzosamente por el surgimiento de un grupo reconocido. Es algo completamente diferente. Se trata de la cuestión de imaginar de qué manera la relación entre dos individuos puede ser validada por al sociedad y disfrutar de las mismas ventajas que las únicas relaciones  -perfectamente honorables- reconocidas: las de matrimonio y parentesco."

"Si tuviera que escribir un libro para comunicar lo que ya pienso antes de comenzar a escribir, nunca tendría el valor de emprenderlo. Sólo lo escribo porque  todavía no sé exactamente qué pensar de eso que me gustaría tanto pensar. De modo que el libro me transforma y transforma lo que pienso. Soy un experimentador y no un teórico."

"Se debe leer como una experiencia que cambia, que impide que sigamos siendo los mismos o que mantengamos con las cosas, con los otros, el mismo tipo de relación que antes de la lectura. El libro no ha hecho otra cosa que inscribirse en algo que estaba efectivamente en vigencia; en la transformación, podríamos decir, del hombre contemporáneo con respecto a la idea que tiene de sí mismo. Por otra parte, el libro también trabajó por esa transformación. E incluso ha sido, en pequeña medida, uno de sus agentes. Eso es para mí un libro-experiencia, en oposición a un libro-verdad y a un libro-demostración."

"Lo que me pareció impresionante en Nietzsche es que, para él, una racionalidad -la de una ciencia, una práctica, un discurso- no se mide por la verdad que esa ciencia, ese discurso, esa práctica pueden producir. La verdad forma de por sí parte de la historia del discurso y es algo así como un efecto interno de un discurso o un práctica."

"La cuestión que predominaba y sigue predominando es, a grandes rasgos, la siguiente: ¿cómo puede originarse en una práctica real un tipo de saber con pretensión científica? Es un problema siempre actual; los otros parecen accesorios."

martes, 21 de mayo de 2013

LA DAMA DE HIERRO...(QUE HABLA HASTA QUE -LLEGADO UN PUNTO- SE DETIENE)




DEL LIBRO "LA AUDACIA Y EL CÁLCULO" (KIRCHNER 2003-2010)

Si el presente argentino comparte rasgos con otras situaciones latinoamericanas, esto no es un pase libre a un comparatismo que, como las cosas serían de este modo en todas partes, vuelve aceptable lo inaceptable. Saber que no somos originales no le quita dramatismo a la experiencia. Sólo implica saber que otros pueblos conocen desgracias o fortunas similares.

Los kirchneristas "promedio" no encuentran obstáculos ni pasan penurias materiales que les impidan mirar su programa hiperkirchnerista, armar su página en facebook, navegar en la web buscando blogs amigos y sitios para linkear. Sus condiciones de vida hacen posible un cierto ocio, que es indispensable para la política; no hay ofertas que puedan interpelarlos de modo más eficaz; son los desilusionados de la Alianza; son los engañados de siempre por los mil rostros del peronismo transformista; no han olvidado cierta épica de diciembre de 2001 y de las asambleas barriales donde hicieron una fantasmal experiencia de autonomía; tienen poca memoria para los detalles finos de los años noventa donde no ubican bien a Kirchner ni saben qué hizo en Santa Cruz, y lo que diga de esos años viene de fuentes de las que desconfían, cuando no denuncian; se informan, pero, como se sabe, la prensa tradicional ha dejado de parecerles confiable. Han salido del pozo que los amenazaba en la vuelta del siglo, pero no se secó un impulso hacia los más pobres y creen que esos más pobres podrán ser salvados por la continuación del gobierno.

El líder populista que fue Kirchner pudo jugar en el campo de las incompatibilidades, descartando algunas, y subrayando la equivalencia de las distinciones potencialmente compatibles. La suma de diferencias, vueltas equivalentes por esta operación política, podría desembocar en un nuevo choque de incompatibilidades, si el líder no logra reproducir permanentemente la conversión de diferencias en equivalencias y trazar, cada día de nuevo, la frontera. De volverse institucionalista, ese líder estaría perdido.

Kircher volvió a colocar al peronismo en un punto imaginario donde se separan las aguas de la "verdadera" inzquierda nacional, un laberinto recorrido por peronistas y marxistas en los años sesenta y setenta. Kirchner reactualizó un debate que parecía liquidado, porque el peronismo no tenía interés en abrirlo después de limar todo arresto ideológico durante la década de obediencia neoliberal menemista y pactos con la derecha; luego, porque el FREPASO, que había querido ocupar un espacio de centro-izquierda, no fue, primero, capaz de crearlo; luego, dentro de la Alianza, no fue capaz de gestionar y, por fin, algunos de sus dirigentes, como Chacho Álvarez, terminaron proponiendo a Domingo Cavallo como ministro de economía de un gobierno que ya estaba cayendo. Néstor, entonces, llegaba para disputar un lugar en la historia de las ideas políticas y para marcar la frontera de quién es de izquierda y quién no es de izquierda en la Argentina.

Una vez electo, el Presidente débil daba su primer paso con cautela, sabiendo que no podía ejercer una dirección vertical ni sobre el partido justicialista, cuyo gran aparato dominaba Duhalde en la provincia de Buenos Aires y cada caudillo en la suya, ni sobre el país. Comprendía perfectamente que la ampliación de su base de consensos era, por lo menos, el primer capítulo de la construcción de una autoridad presidencial. La construcción "transversal" había sido la solución encontrada por un hombre que no controlaba el partido al que pertenecía. Esa construcción "transversal" incluyó a muchos, pero tuvo algunos protagonistas ideológicos con respetable poder de movilización: los dirigentes de las organizaciones sociales, por una parte; las organizaciones de derechos humanos, por la otra. Kircher debió salir a buscar esos apoyos.

Se dio cuenta, además, que, carente de estructuras territoriales partidarias, los medios de comunicación debían convertirse en su red territorial. En estos sigue la tradición histórica del peronismo. A diferencia de los radicales, los peronistas "se meten" con los medios, los favorecen, los acosan o los cortejan, fundan medios y los financian. Antes de cualquier teoría académica sobre las comunicaciones, han sido expertos en estado práctico.

Registró que el fracaso de la Alianza se debió a la ausencia de un líder capaz de conducir los elementos que confluían en ella; no había una única voluntad política. Si existe algo que Kirchner desplegó hasta la exageración es el ejercicio de esa voluntad unificadora. La política encontró un cuerpo.

Se restituyó la densidad a un política que, durante los años noventa, se había propuesto como administración de las cosas según las leyes del mercado. Frente al realismo (catastrófico) de los noventa, la pregnancia simbólica del kirchnerismo puede ser discutida en sus formas y en su tópica, pero no en la importancia que tomó como dinámica repolitizadora. Tener una hipótesis de tiempo implica ordenar de nuevo los personajes y las acciones de una drama.

Si Kirchner deviene en mito es porque tuvo una incomparable potencia imaginaria. Pero un mito no se reemplaza ni tiene sucesores. Un mito es, como la muerte o como el carisma, ingobernable. Por lo tanto, la continuidad del kirchnerismo depende, paradójicamente, de que el parcial olvido ponga a Kirchner en la serie de los políticos "normales", como él se presentó al llegar en 2003 a la escena nacional.

Para ganar una batalla es tan necesaria la audacia como el cálculo. Las dos palabras describen a Kirchner. Entendió mucho de política. Sus tácticas fueron irritantes y, muchas veces, equivocadas incluso para sus propios objetivos e intereses. Pero los errores nunca mostraron a alguien que no sabía dónde estaba parado, cuál era el suelo que pisaba. Despótico, decidido, autoritario, valiente, rápido, ambicioso, sectario, inteligente, hipócrita, los adjetivos pueden apilarse sobre este hombre. No hago un balance como si se tratara de decir simplemente: permitió la corrupción pero amplió los planes sociales; ahogó el federalismo pero hizo obra pública; renovó la Corte Suprema pero ignoró la institucionalidad republicana; aprovechó el crecimiento y permitió los negociados de sus amigos y subordinados; o, a la inversa, aunque sus amigos y él hicieron grandes negocios, lo importante ha sido el crecimiento o los planes sociales. Todo eso es cierto y cada uno hace las cuentas en un debate que ya lleva varios años. Tampoco pienso que el kirchnerismo es el único progresismo posible en la Argentina real.

DEVORANDO CANÍBALES...(O SALANDO LAS HERIDAS)




DEL ARTÍCULO "TORTURA EN CÁMARA LENTA" DE JEFF TIETZ PARA ROLLING STONE.


En la actualidad, hay más de 80 mil reclusos que cumplen prolongadas condenas en reclusión con aislamiento en Estados Unidos, mucho más que en cualquier otro país. A los presos de las cárceles supermax no se les permite el contacto físico, ni una conversación normal, ni ocupar el mismo espacio con otros seres humanos.

El problema es que la mayor parte del daño psicológico que sufren en aislamiento ocurre de manera invisible y en silencio. Es posible que los efectos no se perciban del todo hasta que los reclusos se reincorporen a la sociedad.

Para evitar la comunicación entre los prisioneros, los guardias encapuchaban a los presos antes de conducirlos a sus celdas. Según creían los reformistas , este ambiente purificaría a los prisioneros y engendraría reflexión y arrepentimiento. Sin embargo, incluso antes de que la cárcel estuviera terminada, había indicios de que ese tipo de reclusión degradaba la salud mental hasta la locura.

Para mantenerse sana, la mente tiene que hacer aquello para lo que evolucionó: percibir, interpretar y reaccionar constantemente a un caudal de estímulos ambientales y sociales. Escindirla por completo produce un sopor mental: casi todo lo que el cerebro está diseñado para procesar se desvanece. Luego de unos pocos días en solitario, los electrocardiogramas de los prisioneros cambian; en palabras de un investigador, adquieren "un patrón anormal, característico del estupor y el delirio".

A medida que los días se convierten en semanas, la capacidad de los prisioneros en aislamiento de procesar los estímulos de manera adecuada se deteriora. Se vuelven hipersensibles, cualquier sonido o imagen u olor los altera, y un ruido tenue puede transformarse en un sonido imaginario. Algunos reclusos dejan de leer porque se vuelven incapaces de recordar el contenido de la página anterior. Se hace más difícil concentrarse, lo cual conduce a la obsesión: con un recuerdo, con una sensación corporal, con acumulaciones diminutas de polvo o suciedad. Te podés quedar fijado en una ligera picazón durante horas.

Todos los ex-reclusos con los que hablé mantuvieron a raya la locura de la única manera que tenían a mano. "Lo que te salva la vida es tener una rutina".

De regreso a la sociedad, los ex-reclusos presentan poca tolerancia a la socialización sostenida y aún menos a las multitudes. Algunos renuncian a  intentar socializar y viven con parientes, y a menudo se encierran en una zona exclusiva de la casa. Los ex-reclusos en aislamiento a veces reproducen las condiciones de su reclusión, de manera suavizada, por el resto de sus vidas. 


lunes, 13 de mayo de 2013

DERECHOS Y HUMANOS...




DEL LIBRO "MICHEL FOUCAULT: EL PODER, UNA BESTIA MAGNÍFICA"


"Las sociedades de seguridad que están en proceso de formación toleran por su parte toda una serie de comportamientos diferentes, variados, en última instancia desviados y hasta antagónicos entre sí; con la condición, es cierto, de que se inscriban dentro de cierto marco que elimine cosas, personas y comportamientos considerados como accidentales y peligrosos. Esta delimitación del accidente peligroso corresponde efectivamente al poder. Pero en ese marco se toleran un margen de maniobra y un pluralismo infinitamente más grandes que en los totalitarismos. Es un poder más hábil , más sutil que el del totalitarismo. El problema no es recodificar los fenómenos actuales con viejos conceptos históricos. Hay que designar, en lo que pasa actualmente, lo que hay de específico, abordar esa especificidad y luchar contra ella, tratando de analizarla y encontrarle las palabras y las descripciones que le convengan."

"Me gustaría mucho escribir la historia de los vencidos. Es un bello sueño que muchos comparten: dar por fin la palabra a quienes no pudieron tomarla hasta el presente, a quienes fueron forzados al silencio por la historia, por la violencia de la historia, por todos los sistemas de dominación y explotación. Sí. Pero hay dos dificultades. Primero, quienes fueron vencidos -en caso de que los haya, además- son aquellos a quienes, por definición, se les ha quitado la palabra. Y si pese a ello hablaran, no lo harían en su propia lengua. Se les ha impuesto una lengua extranjera. No están mudos, pero -por el hecho de estar dominados- se les impusieron una lengua y ciertos conceptos. Y las ideas así impuestas a ellos son la marca de las cicatrices de la opresión a la que estaban sometidos. Cicatrices, huellas que impregnaron su pensamiento. Diría incluso que impregnan hasta sus actitudes corporales."

"Cuando se trata de saber de dónde viene esa pobreza de imaginación del siglo XX en el plano sociopolítico, me parece, de uno u otro modo, que el marxismo tiene un papel importante. Por eso me ocupo de él. Hay que distinguir a Marx por un lado, y el marxismo, por otro, como objeto del que es preciso deshacerse. No me parece pertinente terminar con Marx. Este es un ser indubitable, un personaje que ha expresado sin error ciertas cosas, es decir, un ser innegable en cuanto acontecimiento histórico: un acontecimiento que, por definición, no se puede suprimir. Pero ocurre que el marxismo existe como la causa del empobrecimiento, el vaciamiento de la imaginación política del que le hablé hace un momento; para reflexionar bien al respecto, hay que tener presente que el marxismo no es otra cosa que una modalidad de poder en un sentido elemental. En otras palabras, es una suma de relaciones de poder o una suma de mecanismos y dinámicas de poder. Con referencia a este punto debemos analizar cómo funciona el marxismo en la sociedad moderna."

"Me parece que, desde el siglo XVIII, el gran problema de la filosofía y el pensamiento crítico siempre ha sido -lo es aún y espero que siga siéndolo. el de dar respuesta a esta pregunta: ¿qué es esta razón que utilizamos? ¿cuáles son sus efectos históricos? ¿cuáles son sus efectos históricos? ¿cuáles son sus límites y cuáles sus peligros? ¿Cómo podemos existir en cuanto seres racionales dichosamente condenados a practicar una racionalidad que, por desdicha, está atravesada por peligros intrínsecos? Si la filosofía tiene una función dentro del pensamiento crítico, es justamente la de aceptar esta suerte de espiral, esta suerte de puerta giratoria de la racionalidad que nos remite a su necesidad, a lo que ella tiene de indispensable y, al mismo tiempo, a los peligros que contiene."

"Se creía efectivamente que la prisión producía algo: hombres virtuosos. Pero hoy se sabe, y la administración es perfectamente consciente de ello, que la prisión no produce nada parecido. Que no produce nada en absoluto. Que sólo se trata de un extraordinario pase de manos, un mecanismo singularísimode eliminación circular: la sociedad elimina, al enviarlas a la cárcel, a personas a quienes ésta quiebra, aplasta, suprime físicamente; una vez quebradas, la prisión las elimina al liberarlas, al devolverlas a la sociedad; en ella, la vida en prisión, el trato que sufrieron en esta, el estado en que salieron, todo se conjuga para hacer que la sociedad, infaliblemente, las vuelva a eliminar y las devuelva a la cárcel, la cual...,etc. El mensaje es el siguiente: "ustedes han puesto en nuestras manos a estos ladrones y asesinos porque los consideraban bestias salvajes; nos han pedido que, del otro lado de estos barrotes que a ustedes los protegen, hiciéramos de ellos dóciles corderos; pero no hay ninguna razón para que nosotros, guardias, representantes de la ley y el orden, instrumentos de la moral y los perjuicios, no los consideremos también, por invitación de ustedes, como bestias salvajes. Somos como ustedes. Somos ustedes. Y, por lo tanto, en esta jaula donde nos han encerrado con ellos, restablecemos entre ellos y nosotros la relación de exclusión y poder que la gran prisión insatura entre ellos y ustedes. Son ustedes quienes nos los han señalado como bestias salvajes; a nuestro turno, les transmitiremos el mensaje. Y cuando lo hayan aprendido bien detrás de sus barrotes, se los devolveremos a ustedes."