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miércoles, 1 de octubre de 2025

EL CONFLICTO ETERNO...

 



Hay películas que, ya desde el título, se nos presentan como irresistibles. La última que vi que cumple con esa condición: "La sensación de que el momento para hacer algo ha pasado" es tan buena como promete.

Resulta curioso ( y a la vez divertido) pensar que gran parte de las películas -y de las novelas- que nos resultan más significativas no hubieran funcionado tan bien para nosotros si su personaje principal, llegado a determinado punto de su propio conflicto, hubiera hecho una terapia efectiva.
En las películas que menos nos interesan es el amor, al final, lo que resuelve todo.
Pero nosotros sabemos que el amor no resuelve todo; que, si leemos los diarios de William Burroughs, entendemos que, quizá, el sentido profundo de la vida, lo imborrable, es el conflicto.

martes, 12 de agosto de 2025

BAJO EL MISMO CIELO...

 "¿Qué vemos cuando miramos al cielo?" A 30 años de "Antes del amanecer", una nueva forma de contar la historia "chico y chica se conocen". Con un pequeño agregado: el amor de una pareja no es más importante que la red de costumbres también amorosas en las que esa pareja se mueve día a día.

La película es de Georgia, y el título -en palabras del director- no nos puede resultar más conmovedor: Messi mira al cielo cada vez que hace un gol. El mensaje -del film, pero también de Messi- es que, si hay algo grandioso en nosotros, eso nos excede, no nos pertenece por completo.



domingo, 20 de abril de 2025

LA FORMA EXACTA...

 



La película sueca "Después de esto" puede ser pensada como una continuación de la serie "Adolescencia", dado que sigue los pasos de un adolescente que intenta reinsertarse en su comunidad después de haber cometido un crimen ¿Se puede hacer eso?

En la serie, la pregunta clave tiene, también, una respuesta clave. "Cómo la educamos a ella? le pregunta el padre a la madre. "De la misma forma en que lo educamos a él", es la respuesta.
Al ver esta escena recordé un diálogo de la película "La gran apuesta". En la escena, el personaje interpretado por Steve Carell, se larga a llorar frente a su esposa, mientras recuerda a su hermano. El hermano se había suicidado un tiempo atrás, y él le dice a su esposa: "me dijo que estaba teniendo pensamientos oscuros y a mí lo único que se me ocurrió es ofrecerle plata." Su mujer le responde: "cuando alguien tiene un problema de verdad, nunca hay una forma exacta de ayudar".
Mucho tiempo estuve pensando en esa frase, que, al ver "adolescencia", se me actualiza.
La gran paradoja: nunca se sabe con precisión lo que le pasa al otro, y, sin embargo, a esa tarea dedicamos buena parte de nuestra vida. No se trata de desistir en el intento de comprender, sino de reconocer ese abismo que se abre cuando se quiere abordar al otro, cuando se lo quiere reducir a nuestro pensamiento. Es el abismo que aparece en el diálogo final de adolescencia: a ella la educaron de la misma forma en que lo educaron a él.
"Sí: somos habitaciones cerradas que intercambiamos hojas por debajo de la puerta en idiomas extranjeros, precarios, tentativos, con la esperanza -como otro ruego- de que no todo se pierda en la traducción" (G. MARTÌNEZ, "LA FÒRMULA DE LA INMORTALIDAD")

miércoles, 26 de febrero de 2025

TODO EL MAR EN PRIMAVERA...

 


Los contextos de apreciación resultan vitales. Termino de ver  "aún estoy aquí" y pienso la película en relación al presente nacional. Qué es lo que aún está aquí? La democracia? La democracia que no estaba allí en el film de Salles?  

"Hay que desertar" sugiere el filósofo italiano Bifo Berardi. No me convence su propuesta, pero tampoco tengo -hoy- ninguna superadora.

Hoy somos todos extraños. Y, como dijo un poeta una vez,  no parece haber, hoy, un lugar en el mundo para que el hombre se siente a descansar.

martes, 12 de marzo de 2024

SOY UN EXTRAÑO...

 




La película "Todos somos extraños" me remite a otra película: "Historia de Fantasmas". Y ambas, a su vez, coinciden con un fragmento del libro que estoy leyendo por estos días: " a veces ese desgarramiento particular que experimentamos al sentir que la muerte interrumpió un diálogo. Y que quizás en ese diálogo imposible estaría contenido el mensaje dirigido a nosotros. Una ilusión, porque siempre va a existir algo enigmático, indescifrable." (Liliana Heker, "Diálogos sobre la vida y la muerte")

Y agrego...

"Sí: somos habitaciones cerradas que intercambiamos hojas por debajo de la puerta en idiomas extranjeros, precarios, tentativos, con la esperanza -como otro ruego- de que no todo se pierda en la traducción." (GUILLERMO MARTÌNEZ: "LA FÒRMULA DE LA INMORTALIDAD")

"Pero en el fondo no se sabe lo que les pasa. En el fondo no se sabe lo que les pasa a los otros. A nadie. Nunca." (Martín Kohan, "Fuera de lugar")

domingo, 14 de enero de 2024

LA EXPERIENCIA RADICAL

 



"Titane" surge, según cuenta su directora en una entrevista, a partir de sueños que ella misma tuvo, en los que daba a luz partes de autos. Y, luego de ver la película, la sensación es la de haber sido atropellados por uno.

Lo más frecuente en el cine que nos importa es la intensidad emocional (que en "Titane" también está, y a borbotones) que nos pueda generar; lo que resulta más difícil es pensar en el cine como una experiencia física, una experiencia del cuerpo, de la existencia del dolor del cuerpo, y de una forma tan radical como la que plantea el film. Es que para ello está el teatro, y no todo el teatro, claro; hay que saber buscarlo (pienso, por citar un caso presente, en la puesta en escena de "Habitación Macbeth", de Pompeyo Audivert.
Si, según Alan Pauls, Borges genera rechazo por haber sido el escritor que "pensó todo", de "Titane" podemos decir que -si generó rechazo- no sería tanto por la potencia perturbadora de algunas de sus imágenes, sino por las preguntas que promueve acerca de los cuerpos, las identidades y los vínculos. Es decir, por todo lo que importa.
Y, pequeña nota personal, además de la remisión a la adaptación teatral de Pompeyo, pienso que la película me remite a "Rabia" de Sergio Bizzio , porque -tal vez- cierta escena capital del film funciona como un reverso de cierta escena capital de una de las mejores novelas que haya leído en los últimos años.

lunes, 29 de mayo de 2023

LA POSESIÒN...




 "No me acuerdo cómo no cuándo me enteré de que Bjork había hecho una película. Pero sí que la vi antes de nuestro trágico diciembre, en el año 2001. Por ese entonces veía mucho teatro, pero no iba tanto al cine, así que tocaba de oído quién era Lars Von Trier. Tiempo después vendrían la admiración y el desprecio por ese director misógino con el que las actrices afirmaron, después de una primera vuelta, que nunca volverían a trabajar.

Entregarme a esta película fue meterme en un torbellino emocional que terminó en algo así como una cirugía a corazón abierto.
La película me poseyó. En este acto de entrega a la tierra a la que Bjork me había invitado, miraba asombrada cómo ella no actuaba, ella era Selma con una inexorabilidad animal. No sé muy bien cómo contar lo que sigue, pero sí que la película me llevó hasta el centro de mí y me trajo de vuelta transformada.
Abracé esa sensación de asumir que el arte estaba uniendo mis dos mundos y así, sin entender mucho nada, me levanté de la butaca reconociéndome un poco más entera."

"UNA HERIDA CUBIERTA DE MIEL " ( NAYLA POSE, SUPLEMENTO RADAR, HOY)

miércoles, 12 de octubre de 2022

EL JUICIO JUSTO

 



Salgo del cine con la distinción bien presente: una cosa son los hechos, otra cosa la película en tanto hecho artístico y otra el eventual valor pedagógico que ella pueda tener (especialmente para las generaciones más jóvenes). Y es que la condena a los militares no absuelve a "1985" en tanto hecho artístico. A diferencia de las opiniones mayoritarias que leí por estas latitudes, creo que el film no está a la altura de lo que pretende contar; hace ruido por todos lados.

Empecemos por Darín. Siempre me pareció un actor correcto que, incluso, en sus mejores interpretaciones, me hace olvidar de su popularidad. Cuando vi "Elefante Blanco", por ejemplo, no vi a Darín haciendo de un cura; vi a un cura con la cara de Darín. Eso es logro del actor, sí, pero también logro del director Pablo Trapero y del contexto que el director logra crear, la atmósfera en la cual uno se puede olvidar, por un rato, de quién es ese actor. Lo mismo pasa con "Carancho", también de Trapero. Tal cosa no pasa, o por lo menos a mí no me pasa, con 1985. No veo a un fiscal; veo a Darín haciendo de un fiscal, ni más ni menos que el fiscal que llevó adelante el juicio más importante de la historia argentina, como bien le señala el personaje de Norman Briski en uno de los pasajes.
Había escuchado que la película tenía toques de humor y eso me generaba, a priori, cierto recelo. Y, durante la proyección, en efecto, los chistes me parecieron casi todos desafortunados.
Párrafo aparte merece la música para subrayar los momentos más emotivos (la lectura del alegato en el final, por ejemplo, como si ese momento histórico necesitara de algún subrayado!), o el rol del hijo del fiscal, ayudando a su padre a redactar correctamente el escrito.
El final de la película, salvando las distancias, me hizo acordar al final de "Perfume de Mujer".
Uno todos los elementos señalados: Darín, la música, el humor, el personaje del nene que parece sacado de la serie "Stranger Things" y si a eso le sumo que la producción estuvo a cargo de Axel Kutchevasky, los números me cierran por todos lados; como también, oh casualidad, le están cerrando por estos días a Darín, al director, A Kutchevasky, y al resto del equipo.
Santiago Mitre, hace unos diez años, debutó en el cine con "El estudiante", película hecha con un presupuesto que hoy no permitiría pagar ni un mes de alquiler de un dos ambientes en un barrio modesto, pero con un capital simbólico inmenso. Allí, en la riqueza de sus diálogos, en lo sutil de la trama, está la clave para pensar la política.
Metido en esas aguas, nadando de ese lado del río, es que lo esperamos nuevamente.

lunes, 10 de octubre de 2022

LA MATERIA DEL SUEÑO

 



Se tenía que decir y Mariana Enríquez lo dijo: la saga de "Pesadilla", conceptualmente hablando, es una genialidad.

"La verdadera materia del sueño (el deseo inconsciente) se articula en el trabajo onírico, en la elaboración de su "contenido latente" dice Slavoj Zizek".
Esta saga, entonces, viene a ser una puesta en escena de una larga serie de sueños en los que se pone en juego el trauma de los protagonistas: el de tener que asumir las consecuencias de ser los hijos de un grupo de padres que decidió hacer justicia por mano propia y quemar vivo al villano del pueblo.
Y, entre trauma y trauma (¿o será que todos los traumas son uno solo?), otra idea excelente que nos regala Freddy: en el tercer episodio de la saga, una de las chicas tiene un poder sobrenatural: en sus sueños puede meter a otra persona. Es así que, mientras lucha con Freddy, hace que su amiga entre al sueño para que la ayude a detenerlo. Las dos logran zafar y, cuando se encuentran al día siguiente, ya en estado de vigilia, una le dice a la otra : "vos anoche me metiste en tu sueño"
En lo personal, ver en mi infancia la primer película de la saga me generó una doble instancia onírica: por un lado la propuesta por la trama propiamente, y por otro el enamoramiento inmediato ( e inaugural en mi vida) hacia la protagonista. Todo lo que significaba estar vivo (y significa) estaba frente a mis ojos; el sueño del terror (es decir, la pesadilla), pero también su reverso: el del amor.

jueves, 28 de julio de 2022

UN NOMBRE...




Primero fue "Pizza, Birra, Faso", luego la inolvidable "Bolivia" y, hace veinte años ya, Adrián Caetano nos entregaba otra joyita : "Un oso rojo". Bien pudo haber sido una de las tantas (buenas) películas que nos ofrece el cine nacional. Pero si quedó en la memoria de muchos de nosotros, no hay otra explicación que un nombre: Julio Chávez.

Producida por Lita Stantic (bajo condición de que sea protagonizada por Chávez), el rodaje de la película coincidió con el estallido de fines del 2001, y estuvo a punto de cancelarse por falta de presupuesto.
Diez años después, Chávez interpretó al "puntero". Interesante pensar al personaje del gitano como una continuación de la vida del personaje del oso; así como también resulta interesante pensar al personaje de Lombardo en el puntero (interpretado por Rodrigo De La Serna) como continuación del personaje de Ricardo (interpretado por el mismo De La Serna, en Okupas)
Me gusta encontrar algún registro de emotividad allí donde un personaje solo parece tener para ofrecer su violencia. Volviendo a "un oso rojo", nunca olvidé la escena en la que el oso está comiendo con su hija en una pizzería y la nena le pregunta si mató a alguien. "Cómo voy a hacer eso?. Eso está mal!" fue la respuesta.
Lo increíble de Chávez: dice en la entrevista que, cuando le ofrecieron el papel, sintió que nada más alejado de sus posibilidades eso que le estaban pidiendo. Que nunca le pegó a nadie. Que nunca nadie le pegó a él. Pero después se acordó de que es actor.
Y, al ver la película, nos hace recordar que no es que solo sabe actuar un personaje. "Saber actuar sé actuar yo; Julio Chávez hace otra cosa." dijo Cecilia Roth.
De esas otras cosas, de esas cosas sin nombre, es que está hecho el arte que nos hace más libres.

sábado, 30 de abril de 2022

PENSAR LO POLITICO





Al calor de una nueva edición del BAFICI, se me ocurren razones para ver (o volver a ver) "El estudiante".
Quique Fogwill consideraba que, en literatura, una obra maestra es aquella en la que no hay una sola línea de mas.
Saber cuando parar, de eso se trata (en la literatura como en la vida).
La película de Santiago Mitre (como muy pocas que haya visto en los últimos años) cumple al pie de la letra con esa premisa; no hay una sola escena que no esté justificada en el contexto general de la obra. Si ahora tuviera que decir otros ejemplos, se vienen a la cabeza "El ciudadano ilustre" o "Por tu culpa", joyas del cine vernáculo.
A diez años de su estreno, la película sigue siendo desconocida para mucha gente. Eso está mal, porque "El estudiante" es una película para pensar en serio la política. La política en general y la política local en especial.
Y para aprender cuál es la receta para vivir más de 100 años.

lunes, 21 de marzo de 2022

BAJO ESTE SOL TREMENDO...

 Midsommar nos recuerda que todo empieza por la siguiente pregunta: ¿Querés escuchar un relato?  Y el relato, en Midsommar, se desarrolla con tiempo, con todo el tiempo que haga falta para integrarnos a un mundo en el que no todo brilla bajo el sol que no declina. Es una película, claro, pero también es una gran obra de teatro. Toda buena película de terror es, de alguna manera, una gran obra de teatro. Midsommar es, además,  un sueño lúcido: el de pensar en la posibilidad de vivir juntos.




domingo, 26 de diciembre de 2021

MIRANDO AL INTERIOR...

 



"No mires arriba" parece un eslabón perdido de "Los Simpson", o una tapa de la revista Barcelona hecha séptimo arte. El cinismo filoso genera algo ambiguo: según el día, nos reconforta (nos gusta mover el pie en sintonía con la idea de que no participamos de la brutalidad que hay a nuestro alrededor) o nos deprime (nos angustia no saber bien qué hacer ante eso que se nos presenta como el curso ineluctable de este tiempo).

La película está dirigida por el creador de "La gran apuesta", un maestro absoluto del montaje. Allí también había mucho cinismo, pero también personajes que marcan un quiebre con ese mundo que se nos presenta, y diálogos memorables (pienso en la entrevista laboral de la escena inicial, o en la carta a los inversores para comunicar el cierre el fondo de la escena final). Acá, en "No mires arriba", no hay lugar para espectadores débiles.
Nos reímos de lo que ya sabemos: el funcionamiento de las corporaciones, la crisis de representación política a escala global, el funcionamiento perverso de los medios y la "democracia versión siglo XXI" a partir del auge de las redes sociales, para constituir un lugar abstracto (un "no-lugar") desde el que pareciera ser que son muchos, muchos, muchos los que tienen ganas de hablar desde una especie de presente absoluto, y pocos, muy pocos, los que quieren escuchar.
Nos reímos, sí. Y después, qué hacer?

lunes, 8 de noviembre de 2021

EL SENTIDO PROFUNDO

 


En un encuentro con amigos recordamos una película y, pocos días después... la película en cuestión estaba subida y recomendada en la plataforma de la N.

Abracadabra? Creo que no. Descartada la magia, el problema no sería tanto que nos escuchen (para eso ya tenemos a un ex-presidente) sino que estén cohabitando nuestra cabeza. Que el guion de otra película (Quieres ser John Malkovich?) haya saltado de la pantalla hacia la realidad. Si antes de las redes uno no era "solo uno", el problema actual sería el de estar atravesados por una fragmentación sin solución de continuidad.
Vanilla Sky es la película que aparece en mi pantalla después de recordarla (con cariño) en un reunión de amigos. Remake de la española "Abre tus ojos", tuvo malas criticas y pasó sin pena ni gloria por el desfile de los últimos veinte años del cine norteamericano, a pesar de estar protagonizada por Tom Cruise.
Hago aquí mi disidencia (quizá impulsada por las personas que viven en mi cabeza), para decir que ver Vanilla Sky es una experiencia más que gratificante.
La vi hace muchos años, y tomé para siempre de ella esta frase: "nunca vas a saber lo que es el exquisito dolor del tipo que se vuelve solo a su casa."
En su diarios, Burroughs se pregunta cuál es el sentido profundo de la vida. A priori uno podría pensar: el amor, la libertad, la amistad, el dinero, el poder. Pero no: es el conflicto.
Vainilla Sky es el sueño (pero también la realidad) en donde se escenifica ese sentido profundo.


jueves, 5 de diciembre de 2019

UN TROPEZÓN...NO ES CAÍDA?

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Si bien estimo haber visto menos de la mitad de la gigantesca filmografía de Woody Allen, tenía como verdad para mí la imposibilidad de que tenga un bodrio en su haber. Incluso en las películas menos logradas ( pienso en este momento en "A Roma con amor") encontraba una escena, un diálogo, un personaje, algo que me pareciera ocurrente, divertido, inesperado y que, de algún modo, compensara las debilidades del guión; pero nada de eso pasa en "Un día lluvioso en Nueva York". La película es mala. Malísima. Uno la pueda dar vuelta, sacudir un buen rato y nada va a caer. Sin gracia y sin alma, con un final más que previsible, lo único que podemos agradecer a Woody es que haya respetado la duración promedio de sus películas: una hora y media.
El tipo es humano, por lo que ( con su última producción) ha patinado sobre las veredas mojadas de Nueva York y, teniendo en cuenta su avanzada edad, solo podemos esperar que los brazos que rodean a sus películas desde hace décadas sean lo suficientemente fuertes como para ayudar a poner al viejo zorro otra vez de pie.

martes, 7 de mayo de 2019

EL SUCESOR...

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Si hablamos de fútbol todavía no sabemos quién será el sucesor de Messi; si hablamos de cine podemos arriesgar quién será el sucesor de Lars Von Trier: el griego Lanthimos. Me falta ver un par de películas para completar su filmografía, pero después de haber visto "El sacrificio de un ciervo sagrado", "La langosta" "La favorita" y "Canino", puedo decir que son todas joyas. 
Todas son fascinantes y perturbadoras a la vez (como lo son las películas de Von Trier). 
En todas uno se pregunta, por lo menos una vez, "Qué es esto que estoy viendo?"
En todas hay por lo menos una escena en la que nos resulta difícil no desviar la mirada de la pantalla. Y en todas quedamos sorprendidos por su inteligencia y su originalidad para construir mundos que funcionan con su propia lógica.
No sé si Von Trier salió de su depresión; tal vez el hecho de ver que encontró en Lanthimos a un excelente continuador pueda ayudarlo a ofrecer una nueva lección de cine. O no.

martes, 21 de agosto de 2018

LO QUE NO SE VE...

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Según su director, Pablo Giorgelli, "Invisible" no es una película que milite en favor del aborto. Después de verla (se encuentra disponible en Netflix) coincido con el director si por militante entendemos "explícito". La militancia es, se me ocurre, el grado mas alto de explicitación de una postura determinada frente a un tema dado.
Si "Invisible" es militante (y de algún modo lo es) milita en favor de la sutileza y de la inteligencia: la mejor forma que tiene el arte de ser militante; es militante en el sentido que lo es "Elephant" de Gus Van Sant o en el sentido en que lo son las películas de los hermanos Dardenne.
Tanto en "Invisible" como en "Elephant" los adultos están fuera de foco; aparecen como voces sin cuerpo. En algunos casos, literalmente están durmiendo.
Al comienzo de la película de Giorgelli, se escucha la voz del docente en el aula, pero nunca se ve su cara. Nunca veremos la cara del docente en las escenas escolares.
"Invisible" no es solo el embarazo no deseado con el que tiene que lidiar la adolescente; es también la cara del Estado frente a la problemática del aborto. Tanto es asì que tampoco vemos la cara de la médica que le dice que "el aborto no està permitido en este paìs"
En la película de Van Sant, un padre lleva a su hijo a la escuela. Maneja alcoholizado y tiene un choque menor. El hijo le ordena que cambien de lugar. El padre acepta y el chico es el que se encarga de asegurarse de llegar sano y salvo al colegio.
En las dos películas se da un diálogo casi calcado: un personaje descubre que otro llora. Entonces le pregunta por los motivos. La respuesta, en los dos casos, es la misma: "no lo sè".
"Invisible" entonces, (como Elephant) milita por la sutileza, y la sutileza es, tal vez, la forma menos pensada de la militancia: la forma artística.

miércoles, 24 de junio de 2015

EDUCANDO AL SOBERANO...




Algunas consideraciones sobre la "La patota" de Santiago Mitre. (Ah: antes que nada vale advertir al amigo/amiga internauta que las consideraciones implican el revelado de la historia, por lo que, si piensan ir a ver la pelìcula, mejor es que no se detengan aquì y sigan su camino en las novedades que John Facebook les trajo con el nuevo dìa).
La Patota tiene como personaje central a Paulina (Dolores Fonzi), una abogada joven, con un doctorado en marcha y un promisorio futuro en la carrera judicial. La pelìcula abre con una discusiòn que ella mantiene con su padre (Oscar Martìnez). Èl tipo es un juez, y espera que la hija siga sus pasos; pero ella le plantea que quiere modificar "en serio" la vida de las personas, por lo que el àmbito de la justicia no se le presenta -en su imaginario- como el màs indicado, sino que es en el àmbito de la educaciòn donde puede hacer su aporte para una transformaciòn en serio de la sociedad. Despuès de tildar al padre de elitista y clasista por querer hacerle ver que ella debe hacer su aporte a la sociedad desde un lugar acorde a su preparaciòn intelectual, se va a trabajar de maestra a un pueblo carenciado en Misiones, pròximo a la frontera con el Paraguay.
Resumiendo abruptamente el resto del film: estando en el pueblo, ella es violada y decide dos cosas que dan vuelta la lògica de cualquier vecino: 1) no quiere un "castigo penal" para el culpable (si Paulina se apartò de la carrera judicial fue, justamente, porque en su lògica la justicia es parte del mismo sistema perverso que produce a los delincuentes que despuès juzga) y 2) quiere tener ese hijo, sin importarle lo que piensen los demàs.
En el segundo punto se abre una cuestiòn màs que interesante; sucede que Paulina no quiere ser madre (una escena en la que està por tener sexo la muestra frenando al novio para que use preservativo), pero tampoco quiere "sacarse de encima" a ese hijo. La lectura que hace Paulina de las cosas parece ser la siguiente: ella va a poner el cuerpo hasta las ùltima consecuencias, no se va a correr de nada de aquello que venga de esa gente a la que ella està dispuesta a ayudar. Todo lo que venga de "ellos" ella lo debe aceptar; aùn cuando no le guste, aùn cuando haya sido violentada. Incluso una violaciòn; incluso el bebè fruto de esa violaciòn. Como "ellos" fueron violentados por el sistema (sistema del que ella tambièn formò parte) cree que debe soportar estòicamente todo lo que le pase.
Pero hay un problema con Paulina, como hay un problema con el personaje de Grace en Dogville, y que no tiene que ver con buscar respuestas a los problemas sociales por fuera de las "vìas institucionales" (que se consideran parte del problema y no de la soluciòn), sino que -sencillamente- no se puede educar al otro si parto de una mirada condescendiente sobre ese otro. Paulina parece olvidar que son muchas las personas que sufrieron vejaciones y privaciones en su vida, pero no todas despuès hicieron lo mismo con un semejante. Aceptar una violaciòn es, como mìnimo, ser condescendiente con el otro. Y envilecer al otro es envilecer el vìnculo que estoy tramando con èl. Ningùn tipo de educaciòn es posible si parto de la base de que el otro no tiene ningùn tipo de responsabilidad por sus actos.
Paulina obvia esto tanto en aspectos absolutamente triviales (deja que todos los alumnos se vayan de una clase porque "son libres de elegir") como en el drama central de la pelìcula: la violaciòn que ella misma sufre y el embarazo posterior que esa violaciòn engendra. Serìa interesante pensar lo siguiente: ¿què tipo de vìnculo llegarìa a tener la protagonista con ese futuro hijo?
En què podemos estar de acuerdo con Paulina? En que la educaciòn es la piedra angular para el desarrollo de una sociedad. La educaciòn, tal vez, viene antes que la justicia. Pero no podemos -o no puedo, por lo menos- compartir su mirada sobre esa forma de impartir educaciòn detràs de la cual pretende encolumnarse.

sábado, 22 de noviembre de 2014

LA TRAICIÒN DEL INSTINTO...

 


Voy con un amigo al cine a ver "Force Majeure", película sueca que llegó a nuestras salas bajo el sugestivo "la traición del instinto". La película es una joyita (como lo fueron, este año, "La vida de Adele" y "Her"). Plantea con la potencia de una avalancha una problemàtica sin fondo (el lugar de la familia en la sociedad, el tipo de familia que "es necesario" construir, la aparente seguridad que tenemos acerca del otro y del rol que juega en nuestra vida, y -lo que es más controvertido- la controversia no sólo sobre la existencia o no de un instinto, sino de un instinto que no es "puro" sino que se comporta de forma diferente ante situaciones que, a priori, se presentan como anàlogas.
¿Cuànto hay de cultural y cuànto no se corresponde con haber nacido en un lugar y en un tiempo determinados sino con el hecho de haber nacido seres humanos en eso que somos?
Lo "natural o instintivo en el hombre" y lo "cultural o adquirido" aparecen entremezclados. Y de esa controversia se desprende la màs importante: ¿què se puede cambiar y què no?
¿Què tan inteligentemente se puede plantear un conflicto? Se puede plantear en términos de entretenimiento (así se hace en Relatos salvajes) o se puede plantear en los términos de "Force majeure" que no entretiene, sino que extenúa. Y si extenúa es porque no da respuestas a nuestras preguntas existenciales, ni a nuestros conflictos cotidianos, claro; sino a la pregunta que acabo de formular. ¿Què tan inteligentemente? Vayan a verla y despuès me cuentan...


miércoles, 11 de julio de 2012

A WOODY CON AMOR...




Después de ver "A Roma con amor", última película de Woody Allen, puedo decir que -a diferencia de muchos críticos- estoy muy lejos de pedir el pase a retiro del viejo vizcacha neoyorkino. Es verdad que la película no sorprende; lo que sorprende es encontrar gente decepcionada al no encontrar nuevos trucos. El truco de Allen, es -justamente- la maestría en su arte de deleitarnos una y otra vez viendo la misma película con otro nombre, otro lugar (en este caso Roma) y otros actores. Eso es lo sorprendente: la capacidad de volver a encantarnos cíclicamente con el mismo espectáculo.
Woody sabe que su cine perdió el pelo pero no las mañas, por lo que se encarga de afinar la puntería para hacer durar la función lo justo y necesario.
Sus últimas producciones, A Roma con amor, Medianoche en Paris, Conocerás al hombre de tus sueños, Vicky Cristina Barcelona, Macht Point, resultan -a mis ojos por lo menos- todas películas hipnóticas. Imposible resistirse a lo irónico de su humor, a lo entrañable de sus personajes (a lo entrañable de su neurosis fundamentalmente), a la música amable que acompaña suavemente las secuencias...
Me pasó con Medianoche en París y me volvió a Pasar con A roma con amor; durante la proyección de la película, el mundo externo se disuelve completamente en mi cabeza: no hay nada, absolutamente nada de lo real que perturbe el disfrute de las imágenes. Uno desea que salga una especie de mano gigante de la pantalla, para tomarnos de la cabeza y zambullirnos de lleno en ese mundo. Pero tal cosa no pasa, y ese deseo enorme, el hecho de ser eyectados de la butaca rumbo a la pantalla, claramente tiene que ver con que Allen -para producir ese efecto- borra todo condimento "político" en sus últimas películas. Habiendo filmado en los últimos años -con la crisis en expansión- en las principales ciudades europeas (barcelona, londres, parís, roma), el viejo lobo se cuida de no contaminar su mundo con los residuos tóxicos de la realidad.
La inquietud, claro, viene cuando las luces de la sala se encienden, y es hora de volver a casa...
Es verdad, debo reconocer que me debo su cine "joven e inspirado", ese que le deparó la fama mundial por "Crímenes y pecados", "Hannah y sus hermanas", "Annie Hall" o "Manhattan". Tal vez, al ver estas películas...
Pero al momento de escribir estas líneas, todos esos títulos (varias veces recomendados por mi amigo cinéfilo), siguen en  espera en mi larga lista de películas y directores pendientes de buena parte del siglo xx, y -por lo tanto- no puedo menos que seguir rindiendo homenaje (a través de este humilde blog) al genial director.
Y, en todo caso,  una "mediocre" película de este tipo (no creo que se pueda usar ese calificativo), es -tal vez- una excelente película de cualquier otro...