Hay películas que, ya desde el título, se nos presentan como irresistibles. La última que vi que cumple con esa condición: "La sensación de que el momento para hacer algo ha pasado" es tan buena como promete.
Una delivery de incongruencias al servicio de la dama que cuelga del hombro de la cartera o de la billetera en la que duerme, junto a roca y belgrano prensados, el caballero suburbano.
Hay películas que, ya desde el título, se nos presentan como irresistibles. La última que vi que cumple con esa condición: "La sensación de que el momento para hacer algo ha pasado" es tan buena como promete.
"¿Qué vemos cuando miramos al cielo?" A 30 años de "Antes del amanecer", una nueva forma de contar la historia "chico y chica se conocen". Con un pequeño agregado: el amor de una pareja no es más importante que la red de costumbres también amorosas en las que esa pareja se mueve día a día.
La película sueca "Después de esto" puede ser pensada como una continuación de la serie "Adolescencia", dado que sigue los pasos de un adolescente que intenta reinsertarse en su comunidad después de haber cometido un crimen ¿Se puede hacer eso?
Los contextos de apreciación resultan vitales. Termino de ver "aún estoy aquí" y pienso la película en relación al presente nacional. Qué es lo que aún está aquí? La democracia? La democracia que no estaba allí en el film de Salles?
"Hay que desertar" sugiere el filósofo italiano Bifo Berardi. No me convence su propuesta, pero tampoco tengo -hoy- ninguna superadora.
Hoy somos todos extraños. Y, como dijo un poeta una vez, no parece haber, hoy, un lugar en el mundo para que el hombre se siente a descansar.
La película "Todos somos extraños" me remite a otra película: "Historia de Fantasmas". Y ambas, a su vez, coinciden con un fragmento del libro que estoy leyendo por estos días: " a veces ese desgarramiento particular que experimentamos al sentir que la muerte interrumpió un diálogo. Y que quizás en ese diálogo imposible estaría contenido el mensaje dirigido a nosotros. Una ilusión, porque siempre va a existir algo enigmático, indescifrable." (Liliana Heker, "Diálogos sobre la vida y la muerte")
Y agrego...
"Sí: somos habitaciones cerradas que intercambiamos hojas por debajo de la puerta en idiomas extranjeros, precarios, tentativos, con la esperanza -como otro ruego- de que no todo se pierda en la traducción." (GUILLERMO MARTÌNEZ: "LA FÒRMULA DE LA INMORTALIDAD")
"Pero en el fondo no se sabe lo que les pasa. En el fondo no se sabe lo que les pasa a los otros. A nadie. Nunca." (Martín Kohan, "Fuera de lugar")
"Titane" surge, según cuenta su directora en una entrevista, a partir de sueños que ella misma tuvo, en los que daba a luz partes de autos. Y, luego de ver la película, la sensación es la de haber sido atropellados por uno.
"No me acuerdo cómo no cuándo me enteré de que Bjork había hecho una película. Pero sí que la vi antes de nuestro trágico diciembre, en el año 2001. Por ese entonces veía mucho teatro, pero no iba tanto al cine, así que tocaba de oído quién era Lars Von Trier. Tiempo después vendrían la admiración y el desprecio por ese director misógino con el que las actrices afirmaron, después de una primera vuelta, que nunca volverían a trabajar.
Salgo del cine con la distinción bien presente: una cosa son los hechos, otra cosa la película en tanto hecho artístico y otra el eventual valor pedagógico que ella pueda tener (especialmente para las generaciones más jóvenes). Y es que la condena a los militares no absuelve a "1985" en tanto hecho artístico. A diferencia de las opiniones mayoritarias que leí por estas latitudes, creo que el film no está a la altura de lo que pretende contar; hace ruido por todos lados.
Se tenía que decir y Mariana Enríquez lo dijo: la saga de "Pesadilla", conceptualmente hablando, es una genialidad.
Primero fue "Pizza, Birra, Faso", luego la inolvidable "Bolivia" y, hace veinte años ya, Adrián Caetano nos entregaba otra joyita : "Un oso rojo". Bien pudo haber sido una de las tantas (buenas) películas que nos ofrece el cine nacional. Pero si quedó en la memoria de muchos de nosotros, no hay otra explicación que un nombre: Julio Chávez.
Midsommar nos recuerda que todo empieza por la siguiente pregunta: ¿Querés escuchar un relato? Y el relato, en Midsommar, se desarrolla con tiempo, con todo el tiempo que haga falta para integrarnos a un mundo en el que no todo brilla bajo el sol que no declina. Es una película, claro, pero también es una gran obra de teatro. Toda buena película de terror es, de alguna manera, una gran obra de teatro. Midsommar es, además, un sueño lúcido: el de pensar en la posibilidad de vivir juntos.
"No mires arriba" parece un eslabón perdido de "Los Simpson", o una tapa de la revista Barcelona hecha séptimo arte. El cinismo filoso genera algo ambiguo: según el día, nos reconforta (nos gusta mover el pie en sintonía con la idea de que no participamos de la brutalidad que hay a nuestro alrededor) o nos deprime (nos angustia no saber bien qué hacer ante eso que se nos presenta como el curso ineluctable de este tiempo).
En un encuentro con amigos recordamos una película y, pocos días después... la película en cuestión estaba subida y recomendada en la plataforma de la N.
