martes, 20 de octubre de 2026

ESA FRASE...




 De a poco el año entra en su recta final, la membrana de tiempo que nos separa del 2027 se empieza a hacer más finita y, una vez más, se amalgaman en nuestro fuero íntimo hechos trascedentes (personales y sociales) acaecidos en los últimos meses: la noticia de la (ahora inminente) paternidad y maternidad, claro, con mi pareja; la pérdida de su padre espiritual (Norberto Galasso); la pérdida del mío (el Indio Solari). Vuelvo a pensar en Carlos también, mi psicólogo durante mis años de estudiante de derecho. Qué será de su vida? En él y en las pocas personas que, en todos estos años, fui "separando" del resto de la gente que la vida me fue presentando.

Eso en el plano puramente personal; en lo social, bueno, un largo desfile de preocupaciones que hacen equilibrio -por ahora virtuoso- con una cierta estabilidad doméstica, tanto en el plano afectivo como en el económico, por la que estamos agradecidos.
Y también están las paradojas: mi hijo va a nacer en el mismo hospital en el que murió mi mamá. "Hay que tener cierta tolerancia a las paradojas" nos dijo una vez Horacio González. Bueno, he aquí una muestra de tolerancia.
Ella estaba convencida de que, algún día, yo iba a convertirme en padre. En uno bueno. Dejó eso en algún lugar perdido en mi interior. Y yo siempre supe abrazar sus convencimientos.
Vuelve, también, al pensar en ella y en mi hijo, la frase de la canción "Release" de Pearl Jam: "yo voy a esperar en la oscuridad a que vos me hables". Mucho tiempo (muchos años) estuve pensando en esa frase, en lo que significaba para mi historia. Es lo que yo pensaba -sin pensarlo, claro- cuando me escondía en mis cumpleaños infantiles. Entonces ella venía y me hablaba, y yo salía a la luz; es lo que seguramente está pensando ahora mi hijo -sin pensarlo, claro- mientras flota en la panza de la mamá. En salir a la luz, a través de las palabras.

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