sábado, 31 de diciembre de 2016

LA SAL EN LAS HERIDAS...



Resultado de imagen para indio solari

Veo el documental "Tsunami, un ocèano de gente", producido por Vorterix, a cargo de Mario Pergolini.
El indio me resulta, como a tantos miles, un ser hipnòtico. Conseguir la ùltima ediciòn de la revista Rolling Stone me resultò imposible. Recorrì kioscos de diarios y revistas del centro y del conurbano y nada: està agotadìsima. Algo parecido sucediò con este documental: colapsò la pàgina de Vorterix el dìa de su estreno.
Lo veo un tiempo despues, completo y con un cierto malestar.
Primero y principal: si el cinismo fuera un deporte, Pergolini podrìa ser medallista olìmpico. Pero a mì no me importa Pergolini. Nunca me importò. Tuvo un programa de televisiòn que vi con cierta regularidad como tantos de mi generaciòn -CQC- claro, un programa por cierto ocurrente en algunos aspectos, pero que ayudò a confundir y a mezclar la viveza con la inteligencia. Que nos quiso hacer creer que la inteligencia, de tenerla, funciona como un acto reflejo. Ahora, que me descubrì una cana en la barba, creo que una persona inteligente ademàs puede ser muy ràpida mentalmente, pero que la inteligencia no se pone en juego en una carrera de cien metros.
El indio, en cambio, es decir sus canciones, su banda, sus letras, su forma de hablar -totalmente contraria a los "actos-reflejos" de los noteros de c.q.c- sì me importaron mucho. Aprendì muchas cosas leyendo las entrevistas que le hacìan. Aprendì, por ejemplo, que la psicopatìa no funciona, a nivel social, solo en los estamentos de los tipos que detentan el poder del estado (polìticos, jueces), sino que se extiende màs allà. "Muchos psicòpatas son tipos que vemos en la tele, que funcionan exitosamente bien en este mundo y que parecen no tener nada que ver con todo lo malo que vemos a nuestro alrededor."
Lo triste es ver al indio prestàndose (o vendièndose, mejor dicho) a uno de esos personajes que èl tan bien pudo distinguir.
Una làstima, porque el Indio sigue siendo una de las mentes màs lùcidas y mejor formadas de la llamada "cultura rock", pero que su primer entrevista televisiva sea con un tipo que por arriba de la mesa le pregunta por su enfermedad con fingido tono dramàtico mientras que por abajo de la mesa hace nùmeros con la calculadora sobre los ingresos que puede llegar a tener su productora si consigue los derechos de televisaciòn de la muerte de su entrevistado, no deja de ser algo lamentable y patètico.
Por suerte la mùsica no se mancha. O se mancha, pero con un poco de jabòn y paciencia, las manchas salen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario