"Yo quisiera dar con un gesto, con una crispación de labios, todo el valor de la materia humana, todo el drama del hombre frente a la vida. Georges Simenon fue el último clásico de este siglo y será el primero de todos los que vendrán mientras este mundo siga sin saber qué pérfido Dios maneja los secretos indescifrables del alma humana."
"Durante cincuenta años intentó interpretar a los hombres y mujeres carcomidos por la angustia de un destino que no han elegido. Medio siglo de tanteos, de pasos en la oscuridad, muchos en falso, pero algunos a la vera de Dios; cuatrocientos relatos de amor, de odio, de celos, de ingratitud; miles de criaturas - pobres gentes - que quedan para siempre en el invisible panteón donde también están las de Balzac y Flaubert."
"Muchos solo lo conocen por esta atmósfera inquietante de los puertos, el clima de los suburbios parisinos, la angustia de los trenes nocturnos y los gestos tiernos del viejo comisario. El suyo es un fenómeno irrepetible: 500 millones de ejemplares vendidos en 55 lenguas, sin contar miles de ediciones piratas; el doble de páginas escritas que Balzac, Víctor Hugo o Zola. Simenon era también una bestia de trabajo capaz de escribir ochenta páginas en una sola jornada."
"No quiso entrar a la Academia Francesa porque no se imaginaba vestido "como un cajero de banco". Cuando se lo propuso para el Nobel se apuró a decir que no lo aceptaría, porque "las medallas y los premios son para el ganado, para los pollos, no para un escritor."
"En verdad, era un hombre simple, agobiado por las desgracias, sorprendido por su extraña facultad para construir personajes cotidianos confrontados a situaciones extraordinarias. Todo gesto humano - aún el más oculto e inconfesable- le era familiar y, aunque se dijera que era el Balzac de este siglo, no podía tomárselo en serio. Nadie más incapaz que él de teorizar sobre su arte, que dominaba hasta hacerlo parecer tan simple como beber un vaso de agua."
"Los personajes me persiguen en multitud. Para que sean personajes de novela me basta ponerlos en una situación tal que tengan que ir hasta el límite de ellos mismos. Que un árbol crezca en el fondo del jardín a pesar del drama que ocurre en el jardín, ha sido una de las claves."
"La gente teme a las grandes organizaciones sociales que construye y en las que se siente perdida. La lectura de ciertas novelas es para ellos como mirar por el ojo de la cerradura para saber qué hace y piensa su vecino. ¿El tiene el mismo complejo de inferioridad, los mismos vicios, las mismas tentaciones? Esto es lo que los lectores buscan en una obra de arte."
"Ahora que Simenon se ha ido queda la gran aventura de sus novelas inolvidables. Si estas fueron las últimas señas desesperadas de una cultura que se muere, esa cultura se presentaría sin temor ante el juicio final."
"LA NOVELA EN SU ESPLENDOR" (O. SORIANO, CONTRATAPAS PÀGINA 12)
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