viernes, 5 de junio de 2026

SEGUIR CANTANDO...

 



Un día muy especial para todos; un día doblemente especial para mí. Por la mañana, la noticia de la muerte del Indio; por la tarde, ir al hospital con mi pareja (al mismo hospital donde falleció mi mamá hace diez años) para ver, en la ecografía, que nuestro hijo está bien, y creciendo día a día. Un día en el que escuchamos caer nuestras lágrimas. ¿Cómo es el sonido de una lágrima? ¿Cuándo se las escucha? Se las escucha, creo, cuando se va a alguien que fue único para nosotros. Y el Indio fue único.

Sentir, en lo personal, que se va una especie de padre, sentir que voy a ser padre yo también. Nunca voy a olvidar este día, por la sencilla razón de que muy rara vez a uno se le presente el inmenso dolor de la muerte y la inmensa alegría de la vida casi en forma simultánea. La paradoja total.
Recuerdo que Fabián Casas decía que, si él hubiera podido conceder la inmortalidad a una persona, hubiera elegido a Spinetta; nosotros al Indio.
Hoy nos robaron algo más que puta guita y, aún así, podemos seguir cantando, porque, como alguien escribió alguna vez: "el que abandona no tiene premio."

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