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lunes, 15 de junio de 2026

RUIDO DE ROTOS CRISTALES IMAGINADOS...

 



"A la revuelta de diciembre, Alejandro Kaufman la ve como la de un conjunto de sujetos que comienzan a deslizarse por la superficie de la política con aquellos patines de fieltro que las madres de antaño imponían cuando se acababa de encerar el piso."

"Cuando Paolo Virno percibe algo positivo en lo que está pasando en la Argentina, vía cacerolazos, está hablando desde sociedades que tienen derechos civiles, instituciones fuertes y una cultura de la integración. En la Argentina las instituciones realmente consistentes, es decir, las que se sustentan sobre fenómenos de integración, de reconocimiento del otro y que constituyen espacios de amparo para sus integrantes o para terceros -porque no hay que pensar solamente en lo bueno, en lo que uno comparte- son la familia y la policía. Y cuando me refiero a la policía no me refiero solamente al cuerpo de los integrantes de la policía sino a toda la cultura policial."

"Este país tenía la utopía de volver a Europa haciendo la Europa aquí. Y de realizarla a través de la corriente inmigratoria con la idea de culminar a imagen y semejanza de los países llamados "desarrollados". Hasta 1976 esa utopía se realizó en un proceso creciente de integración social. El yrigoyenismo, el peronismo, planteaban de distintas maneras una lógica del reconocimiento del otro, que es lo que define a una verdadera institución social. Cuando eso se quebró, ni los emprendimientos culturales, ni los sociales, tuvieron como objeto el reconocimiento del otro - y el otro es tanto el que está arriba, como el que está al costado o abajo-. Por eso en la Argentina es tan fácil la guerra de pobres contra pobres, la ruptura del lazo solidario. Y es porque los procesos históricos que han intentado crear otra cosa han fracasado o han sido destruidos. Yo creo que si uno tiene que recurrir a una referencia sobre una experiencia histórica real de justicia social tiene que pensar en el peronismo. Y el hecho que durante décadas buena parte de la clase media argentina, incluidos los intelectuales progresistas y de izquierda, no hayan reconocido que el peronismo es la condición práctica de la experiencia real de justicia social, fue grave. Que hoy en día siga teniendo vigencia el término "gorila" y que haya gente que se identifique como tal, indica la incapacidad de saldar la historia que tiene esta sociedad."

"En ese sentido, 1955 es un primer momento gravísimo. ¿Cómo se puede construir una historia sobre la integración de todo un colectivo social a la vida económica y cultural de un país al que después se vuelve a expulsar? Si alguien creció, se desarrolló, se integró y yo lo reconozco como tal, no puedo pretender que vuelva adonde estaba antes. Eso provoca una condición de desamparo, una lesión indeleble."


"LA COMUNA DE BUENOS AIRES" (M. MORENO)

miércoles, 13 de mayo de 2026

LOS TRES HORIZONTES...

 





Es muy probable que, mañana, no se tome nota de la marcha de hoy ( como tampoco lo hicieron con las anteriores), pero la razón para sentirse derrotados no sería esa, sino pensar que esta monstruosidad que hoy nos toca en suerte va a seguir adelante en los próximos años. Esperemos que no.

Ellos, los que están hoy, no tomarán nota; pero los próximos, los que vendrán cuando lo peor haya pasado, tendrán que acusar recibo.
Ninguna marcha multitudinaria se agota en los resultados inmediatos que con ella se consigan en la coyuntura política y social que la origina.
No le hablan solo al presente, sino también al pasado y al futuro. La marcha por la educación pública en nuestro país es esa llama que ilumina , en un mismo momento y bajo un mismo cielo, tres planos temporales de nuestra existencia: lo que fuimos, somos y seremos, y esto es, tal vez, una posible definición de identidad.
No hay dónde esconder tantas manos...

miércoles, 25 de marzo de 2026

LO QUE FUE Y SERÀ...

 






Algunas palabras clave del día de ayer: memoria, compañía , relación, interlocutor.

Todas ellas se funden, se mezclan, se hacen una sola.

No podemos recordar solos. 

Si queremos que los más jóvenes (yo ya empecé el lento duelo que implica reconocer que se llegó a la altura de la vida en la que uno se encuentra del otro lado del río que separa a la gente joven de la adulta) tomen conciencia de lo trágica que resultó la última dictadura militar, los problemas son múltiples. 

En primer lugar, las redes fragmentan todo, erosionan nuestra memoria. No ya nuestra memoria histórica, sino nuestra atención al presente más inmediato. Se nos empieza a complicar el hecho de tener que acordarnos de cosas que hasta hace un rato estaban en nuestra cabeza. Da la sensación de que la cabeza se nos resetea a cada rato, que vuelve todo nuestro ser a tabula rasa.

La memoria es un trabajo, entonces. Un trabajo que requiere de la ayuda de otros; sin ese trabajo, nuestros legados (nuestra identidad) se empieza a disolver. 

¿A quiénes elegimos como interlocutores válidos, entonces? Esa es la siguiente pregunta ¿En quiénes nos apoyamos para que nos ayuden a recordar?  ¿De qué legado nos gustaría formar parte?

¿Al lado de quiénes preferimos estar?

Pongo en primer lugar la cuestión personal sobre la cuestión política.  Y creo que, salvo excepciones, la regla no falla: no es que la afinidad política me genera una simpatía personal; suele ser al revés: terminamos coincidiendo al hablar de política con gente con la que -previamente-  sentíamos una sintonía en nuestra sensibilidad.

Ayer, mientras íbamos a la plaza, en la radio una periodista hacía hincapié en que el actual presidente ganó las elecciones por el voto popular, habiendo dicho en forma previa -en el debate que fue televisado- que acá hubo una guerra en la que, en todo caso, se cometieron excesos. Las mismas palabras que Massera dijo en el juicio a las juntas. Si ganó habiendo dicho esto, lo que demuestra no es tanto que los jóvenes no les importe diferenciar a un gobierno autoritario de uno que no lo es, sino dos cosas más profundas; a saber: por un lado que ellos no creen que esos tiempos autoritarios puedan volver (para ellos el Julio César,  San Martín y Videla están en un mismo pasado, anacrónico, analógico, fosilizado); y por otro lado, que no encuentran conexión entre las políticas económicas de esos tiempos y los actuales. Justamente, si centramos el debate en desacreditar la "teoría de los dos demonios", se está omitiendo la parte más importante del asunto, la parte vital para que despierten aquellos que no ven nada en el presente que tenga que ver con la dictadura: que los principales perseguidos fueron los trabajadores (especialmente los sindicatos), y que la violencia fue el método utilizado no por simple monstruosidad de un grupo de locos (¿pero acaso el primer mandatario no aplica también en ese rubro?) sino como un revanchismo de clase. 

Convendría, entonces (y de qué formas y con qué lenguajes es el gran desafío) que los jóvenes entiendan que lo grave del último proceso dictatorial no fueron solo las atrocidades que se hicieron con los desaparecidos o con los muertos, sino también con lo que hicieron con los que siguieron viviendo sin haber sido detenidos ni desparecidos: pauperizar las condiciones de vida de las mayorías.

Si hoy ellos no tienen miedo a ser torturados o desaparecidos, quizá sí deberían estar preocupados por la otra parte del asunto, esa parte que queda soslayada cuando el gobierno busca liquidar el tema, empardando los discursos bajo la forma de una guerra justa en la que se pudieron haber cometido algunos excesos.



domingo, 22 de marzo de 2026

BARRO EN LA INUNDACIÒN (A 50 AÑOS)






"Vos me estás mirando y yo voy a caer

Colgado en tu sienVos me estás mirando y yo voy a caer
No me ves, pero ahí voy a buscar tu prisiónDe llaves que solo cierranNo me ves, pero ahí voy a encontrar tu prisión
Y la bruma rebota siempre hacia aquíEspuma de miedo, viejo apagónY la bruma rebota siempre hacia aquí
Solo voy a volverSiempre me vas a verY cuando regreseDe este vuelo eternoSolo verás en míSiempre a través de míUn paisaje de espanto así
Y el nailon abrió sus alas en míY ahora ve solo vientoY el nailon abrió sus alas en mí
Tu cara se borra, se tiñe de grisSerás una piedra solaTe desprendes de míYo me quedo en vos
Ya mis ojos son barro en la inundaciónQue crece, decrece, aparece y se vaYa mis ojos son barro, barro
Solo voy a volverSiempre me vas a verY cuando regreseDe este vuelo eternoSolo verás en míSiempre a través de míUn paisaje de espanto así
Solo verás en míSiempre a través de míUn paisaje de espantoEspanto, espanto, espanto..."

"VUELOS" (BERSUIT)

miércoles, 25 de junio de 2025

SÀBADO A LA NOCHE...

 

 


“Los sábados cuando uno elige qué hacer, busca juntarse con gente con la que uno pueda reírse fuerte. Pero aplicado a la parte profana de la vida, la producción, lo que pesa es lo serio, y la literatura no es una excepción. Estoy convencido de que un texto que te puede hacer reír te puede llevar a otro lado más allá de lo imaginario"


M. KARTUN

miércoles, 18 de junio de 2025

SALIR DEL LABERINTO...

 




Horacio González decía que había que aprender a desarrollar cierta tolerancia hacia las paradojas. El peronismo, muy probablemente, lo sea; Cristina también. Nosotros, todos los mortales, tampoco escapamos a la regla general.

El cuerpo nos pertenece y, a la vez, nos resulta ajeno; lo mismo nuestro pensamiento. Querer dormir y no poder apagar la cabeza. Nos poseemos y, a la vez, resultamos ajenos a nuestra propia voluntad; el cuerpo se nos escapa, la mente se nos escapa. Las mismas zonas del cuerpo que son objeto de deseo y de placer son, también, las zonas que repugnan y dan asco.
Las paradojas nos atraviesan pero no nos igualan, porque ello implicaría negar la existencia de grandes hombres y mujeres en la historia. Sin embargo, en nuestra educación, se escatimaron las paradojas: el bien y el mal siempre fueron los patronales absolutos que guiaron nuestros pasos. Los buenos y los malos. Ambos puros, en un caso en su bondad; en el otro, en su maldad.
Para los que aman a Cristina, no hay "juicio justo" si hay condena (sea con fiscales y jueces que jugaron a la pelota con Macri o no). Su juicio es anterior y completamente ajeno a lo que diga la justicia. Para los que la odian, el camino es inverso: hay condena con o sin juicio, porque ellos tampoco les interesa lo que diga la justicia; su propio juicio se forjó antes del expediente judicial y no admite prueba en contrario.
Existe una tercera posición, paradójicamente ya que hablamos de peronismo. Existe la posibilidad de que haya una persecución político/ideológica sobre la base de un delito. Una cosa no necesariamente excluye a la otra. Pero, para los que la aman, sería reconocer que el líder no es puro (y cuando uno se enamora purifica al ser amado); para los que la odian, sería reconocer que el castigo "mayor" no es por el delito en sí, sino por una serie de acciones que llevó a cabo ese líder en su gobierno, y que mejor no revisar, porque revisar esas acciones implica revisar la propia posición ante esas acciones del líder y el efecto de las mismas en la sociedad (es decir, en este caso, la propia posición ante la posibilidad de que una sociedad sea más justa).
Si la democracia implica la ampliación de derechos básicos para las mayorías (educación, salud, vivienda, trabajo, esparcimiento) ella convive con la tensión de los grupos que no ven con buenos ojos el acceso de las mayorías a los bienes y servicios que brinden cierto bienestar. Para captar esto basta con prestar atención a las publicidades: en casi todas ellas se menciona la palabra "exclusivo"; nos indican que el disfrute de comprar un bien o adquirir un servicio se disfrutaría más no por el bien o el servicio en sí mismo, sino por el hecho de que haya muchos otros que no puedan acceder a él.
La historia no es exactamente igual a sí misma, pero tampoco completamente diferente, así como nosotros nos somos exactamente igual a nuestros abuelos, pero tampoco completamente diferentes. Los bombardeos del 55 o el caso de Lula en Brasil tienen que servir para empezar a pensar el presente; no para no tener que pensarlo. La historia, si es que sirve para algo, es para dosificar las sorpresas, nos dice el historiador francés Patrick Boucheron. Dosificar las sorpresas, de eso se trata.
En estos tiempos, cuando pareciera que los que hablan más fuerte son los más locos y los más crueles, los que escuchamos debemos ser doblemente cuerdos.
Seguir al líder o seguir las enseñanzas del líder? Desde mañana comenzaremos a respondernos ese interrogante.
Cómo salir del laberinto cuando no toleramos esa paradoja que nos deja estupefactos, detenidos como un venado cuando lo encandila el cazador con su reflector, y de la que queremos escapar para no recibir el tiro de gracia?
Los que no podemos salir del laberinto por nuestra falta de amor al líder, quizá podamos hacerlo por nuestro amor a los que aman al líder. Después de todo, en épocas de inteligencia artificial (en las que el error humano busca ser suprimido), quizá equivocarse (si es que todo esto es un error) acompañando a los que queremos resulte un cierto ejercicio de inteligencia emocional.