jueves, 12 de junio de 2014

ELLA...(¿NOSOTROS?)






Veo "Her" de Spike Jonze y quedo impresionado. Pocas veces me pasó terminar de ver una película y tener ganas de salir corriendo a la calle a parar el tránsito. No porque no haya visto películas que me volaran la cabeza (este blog dio cuenta más de una vez de ello) sino porque pocas veces vi películas que marcaran tan certeramente la problemática que está empezando a jaquear los tiempos que corren.  "Her" no está hecha sólo para mí; sino que está hecha para todos. De ahí mi desesperación porque todos la vean. Nos afecta muy hondamente, ahora, ya; Ciudadanos del siglo XXI, con el corazón de rodillas a las nuevas formas de comunicación, vean con urgencia esta joyita. Y vuelvan a verla (cosa que todavía no hice), y otra vez...
Porque "ella" es una voz sin cuerpo. Porque "ella" plantea en forma radical aquello aquella idea aterradora con la que desperté una mañana (con la que, tal vez, Ray Bradbury se acostó una noche hace medio siglo): que los aparatos ya no sirven como puente entre dos personas, entre dos subjetividades, sino que conectan a una sola persona con el propio aparato. Lo cual genera un problema, porque el aparato -al carecer de subjetividad- no hace sino devolver al otro una imagen deformada de sí mismo. No hay otro; hay uno solo, sólo uno intentado ver a un otro, pero poniendo en el lugar de ese otro un objeto que termina actuando como un espejo astillado. Nos buscamos ver a través de ese espejo roto, buscamos un otro allí. La locura no es sólo la ausencia de obra como sostiene Foucault, es también -y fundamentalmente- la ausencia del otro.
Theodore, el personaje de la película (una vez mas impecable Joaquin Phoenix) se enamora de un sistema operativo. "Duerme" con ella. (¿pero acaso nuestras amigas de más de treinta, sin novio a la vista, no comparten la cama con su celular?)
La película tiene escenas y diálogos propios de la  inteligencia de alguien que fuera capaz de un guión como el de "Quieres ser John Malkovich?"), y al terminar de verla, nos sentimos completamente desnudos.
¿Qué es un vínculo? ¿Cómo se construye? ¿Quién es el otro? ¿Porqué el amor, necesariamente, obligatoriamente, implica algún tipo de posesión (algún tipo de tenencia) y -ante la posibilidad de despojo- un brutal sentimiento de tragedia? Estos y otros interrogantes (los mismos interrogantes de siempre, seguramente) son formulados en la película con una agudeza de la que pocos son capaces. Y todo en el marco de las tecnologías del hoy, claro. Allí la riqueza del film; preguntar por los vínculos (sobre su construcción, sobre su carácter constitutivo de identidades, sobre el terror a no poder apropiarse del otro) cuando las redes sociales parecen hacer naufragar a quien se interne mucho tiempo en su aguas. En tiempos, entonces, en los que las aguas pueden ahogar la propia subjetividad, o dejarla sola, muy sola flotando...en medio de un hermoso mar.


Experiencia personal reciente: después de años de resistencia, acepto abrirme una cuenta de Facebook. ¿La razón? Bien de Dolina: por una mujer obvio. Agrego a mis amigos de siempre, que -de inmediato- suben los típicos comentarios: "se viene el fin del mundo", "surrealismo puro verte por acá", etc, etc.
¿Mis primeras reacciones al meterme en ese mundo? Una no me tomó por sorpresa; es un mundo que no está para compartir ideas, sino fotos, videos y comentarios que acompañan a esas fotos y videos. Ninguna novedad hasta ahí. Lo que no sabía era la impresión que me iba a provocar  ver semejante  catarata de fotos y videos de las personas; genera la sensación de que uno, que jamás participó de ese mundo, estuvo muerto en vida. Que no hizo absolutamente nada con su existencia: angustia total.


Fue la angustia que me tomó por asalto al visitar el facebook de la dama en cuestión; lo primero que compruebo es que tiene novio. (Un "no me gusta" ahí); lo segundo es esto que señalaba recién; ella fue chica (hay fotos con sus amigos de la infancia en la que no tienen más de 10 años), ella fue a la universidad, ella va a fiestas donde -su cara no deja lugar a dudas- la pasa bárbaro, ella tiene una abuela que cocina unas tortas muy ricas, ella estuvo en parís, ella estudia teatro, ella toma mate con el novio en el jardín, ella, ella, ella...y yo? a juzgar por este programa, yo estuve muerto toda la vida. No tengo cómo probar lo contrario. Ninguna prueba documental respalda mi ciclo vital. Un "no me gusta" a mí mismo.




El Facebook es, todo lo indica, la nueva casa del ser, ante lo cual vale decir que Heiddegger no creo que hubiera aceptado nuestra solicitud de amistad. Una casa que debe ser remodelada constantemente (mucho más que nuestra casa real). Actualizada para no morir.
Si una frase que quedó en la historia fue "es la economía, estúpido!", viendo "her", podemos decir "es la tecnología, estúpido!


Vean Her. Y vean "el misterio de la felicidad". Sí, aunque actúe Francella.
















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