sábado, 18 de septiembre de 2010

CRÌTICA DE LA ILUSIÒN PURA. PRIMERA ENTREGA





"No tengo idea de como llegué hasta acá" me confiesa un amigo, en la giralda, mientras terminábamos nuestra segunda cerveza. "Hasta acá" es su larga relación de pareja.
Pienso en mi silencio actual, en que X constituye mi órbita alrededor de la cual gira todo lo que puedo pensar actualmente. Pienso, entonces, en su cuerpo sin palabras, y en la posibilidad de que ese cuerpo tome por asalto a mi silencio cómodo y seguro. En el deseo de que así sea, de volver a encontrarme (si es que alguna vez lo estuve) en un estado de indefensión frente al otro, frente a mí mismo.
X plantea el juego histérico, esos lúdicos movimientos pendulares tan jugosos como necesario para el sexo como para la vida. Compro dos pasajes e imagino el viaje. Imagino desplazando a mi amigo en nuestro futuro viaje a Europa. Quiero viajar con X ("me voy a ir junto a vos, bien lejos de este mundo"). Mientras tanto duermo, cada tanto, con V. Le aclaro a V que quiero estar solo. No le gusta que sea tan directo, pero acepta mis condiciones. Ella también quiere dormir con alguien, no quiere estar sola.
Todo es muy divertido en un punto. Todo tiene olor a Woddy Allen, a cerveza en el bar con música de Lou Reed de fondo. Y mucha risa. Todo es muy divertido.
Como siempre, tengo idea de cómo llegué hasta acá, de las condiciones de posibilidad de una emoción determinada; no tengo idea de nada más.
Pero...para qué tenerla?

1 comentario: