domingo, 27 de febrero de 2011

SEXUALIDAD Y AFECTIVIDAD...





Me encuentro, leyendo el suplemento de cultura ñ, con una "perla cultivada" de Manuel Puig...


"Lo terrible es que la identidad pasa a ser definida por el sexo. Es decir, una banalidad pasa a definir lo esencial. Lo que sí tiene trascendencia, y es esencial y específicamente humano, es el ámbito de lo afectivo. Pero el sexo no. Lo malo es que, en algún momento aciago de la humanidad, se cometió el trágico error de adjudicar a lo sexual un significado moral. He llegado a un convencimiento: creo que todos los planteamientos sobre la sexualidad son equivocados. La homosexualidad no existe, es una proyección de la mente reaccionaria, y lo mismo la heterosexualidad. Yo creo que lo sexual está a la misma altura de la necesidad de nutrición o de dormir. Son tres actividades básicas, importantísimas, pero las tres carentes de significado moral, de trascendencia moral."


Soslayando en sus divergencias en cuanto a la invención de los tipos sexuales (homo/hetero), pienso en esta reflexión y no puedo dejar de advertir que Puig olvida, o cree olvidar, que el acto sexual es una actividad biológica y fisiológica algo más compleja que una mera siesta...
Y es que, justamente, si es la matriz afectiva -y no la sexual- la que define la esencia humana (y en consecuencia aquello que puede ser puesto en tela de juicio según los cánones de la moral), no podemos pasar por alto que el afecto, muchas veces, se constituye en (y alentado por) el marco del intercambio de fluidos que implica un encuentro sexual.
Si hay una razón por la cual al adulterio está, al día de hoy, condenado moralmente, es, creo, porque el adúltero, al acostarse con otra persona y serle infiel a su pareja, está poniendo en riesgo (conciente o inconscientemente) el vínculo afectivo que ha constituido previamente. Este riesgo podrá ser mayor o menor según las circunstancias propias de cada caso, obviamente.
Desde el catolicismo, uno de los vectores sociales históricamente más importante a la hora de la organización de nuestras formas de vida, si se impulsó con énfasis el castigo moral del adúltero (en el Código Civil es causal de divorcio culposo), fue, justamente, para castrar la ejecución de un deseo que, tanto entre hombres como mujeres, circula todo el tiempo: el deseo sexual, que es algo líquido (como los fluidos a través de los cuales se manifiesta) y por lo tanto circula -a diferencia del enamoramiento que es sólido y no puede circular todo el tiempo- de objeto en objeto.
La Iglesia (y el Estado), entiende a la familia como cédula básica del cuerpo social. Desde este punto de partida regula una constitución de la familia en la cual su alma mater (el padre y la madre) tenga vedado el derecho de ejercer su sexualidad libremente. Se entiende: la prohibición apunta a evitar la materialización de los deseos, deseos que, de ponerse en marcha, podrían llevar al resquebrajamiento de la familia y, en consecuencia, del de la sociedad misma.
Y esto es así por lo que decía en un principio: en el encuentro sexual siempre -siempre- se encuentra latente el riesgo de un acercamiento de otro tipo, más profundo, de una exposición mayor que la propia desnudez de los cuerpos que, extasiados, se encuentran para consumar su deseo.
La sexualidad, entonces, la sexualidad humana por lo menos, claramente va a estar (no podría ser de otra manera) sujeta a una determinada significación moral, a una determinada trascendencia moral, en la medida que muchas veces, pone en juego a la afectividad y, con ello, a formas de vida de una sociedad con un sistema de premisas y valores determinados.

2 comentarios:

  1. no quiero ser jodido, pero con lo que escribís no hacés sino darle la razón a Puig. el sexo no es más que una actividad básica, que la gente tontamente hace concurrir con lo afectivo. en sí, el sexo es sólo una práctica del cuerpo, mientras que lo afectivo es la conexión cultural, la cual está bastante alejada de ser sexo. el sexo es sexo, porque es una función básica que subyace a la forma de describirlo. con ese criterio el comer con alguien que te atrae ya no es comer, sino algo más íntimo y perfecto... y así con mirar tele o lo que fuera. el sexo es básico, confundirlo con lo afectivo, es un error que lo único que genera son problemas. separar el uno del otro es a lo que se debiera aspirar.
    chaucines, amigo.

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  2. Te respondo con la letra de una canción de Charly: "gozar...es tan parecido al amor"

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