lunes, 11 de octubre de 2010

AL LADO DEL CAMINO...




Europa y sus mobiliarios se alejan. El verano nos encontrará, entonces, unidos(y dominados?) en nuestro viejo, querido y, por momentos, desolado Alfar.
Sigo enamorado de mi relación con el barrio, de sus casas viejas, de su viento con olor a sal, de sus noches profundas en las que se puede escuchar, al caminar, el latido de los pensamientos. El barrio sigue siendo mío, como lo fue toda la vida. La esquina de la casa de Natalia sigue siendo mía. La ruta de noche, al costado del bosque, sigue siendo mia.
Sin embargo,debo evitar ciertas personas y palabras que ya no me pertenecen. Debo llevar ciertos libros. Rerservarle a Marito la habitación.
Me imagino con X, encantándola con el barrio de mi infancia veraniega. No sé que hará en sus vacaciones, pero nada mejor podría pasarle...

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