domingo, 27 de octubre de 2013

PARA CRISTINA QUE LO MIRA POR T.V




"JUEGO DE TRONOS EN EL PANTANO PERONISTA" (Por Esteban Schmidt para Rolling Stone)

Una madre abusadora, altoparlante del inconsciente nacional que repite "La Argentina sólo puede ser gobernada por peronistas" va a ser llamada para la contraprueba luego de las elecciones de fines de este mes, cuando todas las variantes del peronismo peleen la sucesión presidencial en un escenario muy problemático para la economía que, tras diez años de excelente renta sojera, es afectada por tres grandes problemas: inflación, crisis energética y pérdida de reservas.
Sabemos algunas cosas sobre las elecciones de octubre y sus consecuencias -aun antes que ocurran- y, de no mediar, bueno, algo lo suficientemente grande como para excusar al autor de la nota y a la revista de esta irreverencia con el destino, serán más o menos éstas:
* El peronista Sergio Massa ganará en la provincia por diez puntos o más al candidato de la presidenta Martín Insaurralde.
* La peronista Cristina Kirchner y sus peronistas kirchneristas buscarán transferirle toda la derrota al peronista Daniel Scioli porque fue su provincia el centro del mal trago electoral.
* Scioli, consciente de eso, hará inmediatamente después de la derrota un gesto de despegue del Ejecutivo peronista nacional que le permita desasociar su imagen del ocaso de un gobierno. Tendrá la complicidad pasiva de la mayoría de la opinión pública, que suscribirá el consenso de que la administración nacional de Cristina resultó derrotada, y de los medios de comunicación que sean deudores del Banco Provincia también.
* Massa será, desde entonces, el candidato cantado, lógico, del peronismo por cuanto logró imponerse en el distrito cuco superando tanto a Cristina como a Scioli. Será el portador de un peronismo blando, papal y antiinflacionario.
* Scioli entiende que la derrota afectará más a Cristina que a él y que cuenta con dos años hasta las elecciones presidenciales, tiempo más que suficiente para hacer rentar su buena imagen personal. Buscará entonces, él también, coronar con la presidencia en 2015. Y ya no va a tener razones para ocultar que quiere ser presidente puesto que Cristina queda fuera de carrera y porque, aun manteniendo con la Presidenta el vínculo tirante que mantuvo hasta aquí y aun no eligiéndolo ella como su sucesor, CFK preferirá a dos peleando entre sí por mucho tiempo que a uno solo que prescinda desde el arranque de sus favores.
* Massa, oh, de 41 años, es demasiado joven, no para el cargo -que David Cameron en Inglaterra ya ocupó a su edad u Obama con algunos más en Estados Unidos-, sino que por haber nacido en 1971 manda a retiro a demasiados políticos del oficialismo y la oposición, que quedarían demasiado viejos para la sucesión presidencial de 2019. Scioli, en cambio, les permite a la mayoría de los gobernadores y legisladores con aspiraciones sacar mucho mejor provecho de su biología.
* El gobierno saliente, con su poder residual, pondrá su interés en estirar su final material hasta la entrega del mando en diciembre de 2015, manteniendo su receta de la inflación compañera y sentimental al servicio del pueblo, en medio de un espectáculo de aumento de precios y aplicaciones para celular que permitirán seguir la pérdida de reservas del Banco Central minuto a minuto.
* Será un consenso que Cristina Kirchner cometió el peor de los pecados de un gobernante: negar las pruebas. Su habitual suficiencia, su faceta irónica, gastadora, no resolvió la inseguridad, ni compensó la infelicidad que provoca a la gente que trabaja mucho no poder ahorrar de ninguna manera. Y que trató de forzar la idea de que había una inflación moderada y feliz. La inflación de los pueblos libres.
* Su gran gesto de aceptación del papado de Francisco, tras haber maltratado al cardenal Jorge Bergoglio durante años, enseña que la presidenta puede girar 180 grados cuando no hay más remedio y toda la trayectoria, especialmente la anterior a 2003, enseña que los Kirchner pueden ser bien de derecha, privatizadores, menemistas, amigos de los militares. Es improbable que el dogmatismo sea ahora su norma, pero si puede técnicamente llegar hasta el 2015 así, lo hará.
* Cristina, no obstante, asumirá que se le termina el gobierno en 2015, no habrá más espamentos reeleccionistas, y que ingresa en la cuenta regresiva de su larga estadía en el poder. Intentará entonces que los dos años finales le permitan o faciliten no quedar en gran desventaja, una vez en el llano, respecto de quienes tomen el poder, y tener entonces que recorrer tribunales para explicar su política o su fortuna. Para ello deberá ser la gran electora del próximo presidente o la jefa de la futura oposición a un gobierno no peronista, incluso con alguna posición legislativa que dé fueros. Además de abandonar el gobierno con buena imagen ante la opinión pública.
* Muy importante: quienes aspiran a sucederla, los peronistas Massa y Scioli, los radicales Ernesto Sanz y Julio Cobos, el socialista Hermes Binner y el paraperonista Macri no considerarán aceptable que Cristina les deje la tarea de hacer los ajustes a los que se niega. Menos que menos que les entregue un Central con reservas en el mínimo.
* Pero Cristina no querrá hacer esos ajustes porque acarrearán malhumor social, la evidencia de que el doping al consumo debió ser suavizado, además de que la desperfilan como el hada que mantuvo al pueblo comprando en cuotas.
* Los sucesores exigirán y harán todo lo posible porque la Presidenta sí se haga cargo.
* En el peronismo, Scioli ya ha propuesto una elección interna abierta para definir la candidatura presidencial; Massa la va a resistir cuanto pueda y esperará a que las enormes dificultades que debe sortear el gobernador en su gobernación peronista terminen ulcerando su vocación.
* Todo el minué peronista de los próximos meses, más la inflación y mayores controles sobre el dólar desprestigiarán la idea de que el peronismo es el único que puede gobernar, y destituirán la de que otras fuerzas no pueden hacerlo.
* La oposición no peronista cuenta entonces con una oportunidad para aspirar seriamente al poder en 2015. Habrán obtenido a fines de este mes buenos resultados en Mendoza, Ciudad de Buenos Aires, Corrientes, Jujuy y Santa Fe.
* Cristina estará interesada en que su sucesor no sea peronista, y así quedar con mejores expectativas para ser la opositora luego en 2015.
* Y, naturalmente, regodearse viendo cómo el futuro gobierno no peronista lidia con la inflación heredada, con las magras reservas del Central y ajustando tarifas de los servicios públicos. Y todo sin que el 3G funcione.
* Ese gobierno no peronista sólo será en la medida de la creación de una gran coalición que comprenda a la UCR, el Socialismo, la fuerza de Elisa Carrió y, eventualmente, el macrismo.
* Deberá lidiar con el recuerdo del final de la Alianza en 2001 para lo cual enfatizará en cuánto el poder extorsivo del peronismo condiciona a los gobiernos que enfrentan dificultades que no crearon. Los famosos saqueos, corolario de la finalización del largo período del 1 a 1 creado por Menem, concluyeron una vez que De la Rúa firmó la rendición y un peronista quedó a cargo.
* Tal vez la conclusión más apropiada es que sólo el peronismo sea capaz de fracasar descomunalmente en el gobierno sin perder bases de sustentación pero, aun así, queda lejos del mantra de que puede gobernar y la Argentina se dé una nueva oportunidad para probarse como una democracia de mejor calidad donde haya alternancia entre fuerzas de distinto signo, como sucede en los países prósperos y donde cada tanto la gente sufre, pero cada tanto.

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