sábado, 16 de junio de 2012

COSTUMBRES ARGENTINAS...




El Centro Cultural de la Cooperación exhibe, los jueves del mes de Junio, el documental "Clase Media", tesis de Juan Carlos Domínguez en su carrera en la UNSAM.
El documental narra, recorriendo todo el siglo XX y los primeros años del XXI, el surgimiento y la evolución -con sus avances, retrocesos y bifurcaciones tanto políticas, culturales, ideológicas y económicas- de la clase que, al día de hoy, sigue siendo para millones de argentinos el campo social estructurante de subjetividades múltiples. Allí la complejo y heterogéneo de entender el fenómeno. Se trata de una estructura cuyas paredes son flexibles, en tanto constituyen un soporte sobre el cual se erigen prácticas individuales de carácter múltiple y diverso.
Reconocerse de clase media implica -de movida- una determinado posicionamiento concreto frente a lo material. Frente al "tener". El no tener, la imposibilidad de acceso a determinados bienes y servicios, implica no ser de clase media: implica ser pobre. Ser pobre puede ser pensado como un gran problema no sólo por la carencia material, sino porque, esa carencia inicial presupone una carencia en términos simbólicos; el pobre -por su propia condición- no puede procurar más que asegurar su propia existencia y la de su familia. No más que eso.
La clase media, por el contrario, puede "despegarse" momentáneamente de sus necesidades básicas (y se puede despegar justamente por el grado de satisfacción que alcanzan las mismas), para problematizar cuestiones que excedan su vida cotidiana y que se relacionen con una cierta conflictividad política o cultural. Llevada la conflictividad al sujeto singular, el psicoanálisis es, tal vez, una creación intelectual de clase para paliar sus propios demonios. Demonios que sólo aparecen en el propio psiquismo cuando las necesidades primarias (casa, comida, ropa, salud) están cubiertas; demonios que, asimismo, se pueden intentar tapar -en las clases altas- con la interminable capacidad de distracción que ofrece el dinero en el mundo moderno.
El documental muestra -entonces- un paneo sobre las fracturas internas de la propia clase media, la que -a diferencia de las clases bajas y las altas- parece estar en constante ebullición ideológica.
Una vez dicho lo evidente (la relación de la clase media con un determinado "tener"), queda lo imposible: el intento por comprender el carácter ideológico del estamento en cuestión. Pero no se puede unificar un estamento que -a través de los años- albergó actores sociales tan diversos como obreros textiles, militantes revolucionarios, estudiantes universitarios, profesionales liberales, amas de casa, las madres de plaza de mayo...
Resulta interesante, tal vez,  analizar cuál es el posicionamiento que asumen las personas de clase media con respecto a las otras dos clases en pugna.
¿Ser de clase media es, de alguna manera, ser equilibrado? ¿Representa, no sólo la "civilidad" sino también la racionalidad? Finalmente: ¿ser de clase media es la condición necesaria (pero no autosuficiente) para poder pensar y plasmar esos pensamientos en hechos concretos que modifiquen el mundo?
"El peor error de la clase media fue defender intereses que no le eran propios" dijo uno de los asistentes durante el debate posterior a la proyección de la película, sin aclarar cuáles serían los intereses "propios" que la clase media había dejado de defender, obnubilada como estuvo comprando los espejitos de colores que le ofrecían desde arriba.
En lo personal, al hablar de grupos sociales, me parece que no se puede pensar en términos genetistas. Es decir, es difícil decir qué es lo propio de un grupo, teniendo en cuenta la heterogeneidad de voluntades y deseos que lo componen. En todo caso, de lo que se trata es de pensar el fenómeno en toda su complejidad, encontrar  tantos "subtipos" como seamos capaces de encontrar y de hacer la valoración crítica de cada uno de los mismos.


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